Ciudadano autosuficiente

Ideas para que los residuos empiecen a no ser un problema

El crecimiento demográfico y los hábitos de consumo han hecho que la cantidad y variedad de residuos crezca y si no tomamos medidas, seguirá aumentando, de una forma exponencial. Problemas sociales y diferentes estrategias publicitarias tampoco están ayudando a frenar este aumento.

Para darnos cuenta de lo que está pasando, podemos ir un momento a la cocina, y observar nuestra basura. Esperamos que estén los cuatro (o cinco) cubos, con el papel, el vidrio, los plásticos y otros envases ligeros y restos y basura orgánica, bien separados. Esto es una buena señal, pues en España ya hace más de 30 años que se trabaja para sensibilizar y educar en la separación de los residuos.

Pero  volvamos a la cocina y a los cubos. ¿Qué encontramos? Puede que alguna botella de plástico, latas de metal de alguna conserva, cartones de alguna caja de galletas o de la pizza congelada de anoche. También puede que encontremos algún envase de yogur o una de esas bolsitas de plástico fino de frutas y verduras. Y si no tenemos una basura en el baño, pues igual también algún bote de gel retorcido. Sin embargo, esta imagen no será igual en todas las casas.

Los residuos generados  por cada persona, por cada familia, varían en función de los hábitos de consumo. ¿Y qué son los hábitos de consumo? Siguiendo la definición de la RAE, es el modo de proceder adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, en este caso, para el acto de consumir, es decir, para el uso de consumibles u otros bienes para satisfacer nuestras necesidades o deseos.

Como hemos comentado antes, la imagen de los cubos será diferente en cada casa, pues las necesidades y los deseos varían. Pero también varía el nivel de responsabilidad individual que cada persona se "impone", o el grado de sensibilidad sobre temas ambientales y ojo, también la información y educación recibida.

Y es en estos tres últimos puntos donde está la clave para que nuestros residuos sean o no un problema. Hay personas que no producen residuos apenas, pues se han informado y han sabido buscar alternativas a los residuos diarios. Entonces, si hay personas que viven en modo "residuos cero", ¿por qué mi basura sigue llena? Calma. Llegar a "residuo cero", no es fácil, pero tampoco imposible. Igual podríamos empezar con una disminución progresiva, empezando por esos plásticos y embalajes que están en los productos de forma innecesaria, por pura publicidad o marketing. Os dejamos aquí algunas ideas, para que nuestros residuos nos sean un problema:

En la cocina:

Es en la cocina donde más residuos se generan (el cubo de la basura suele estar allí por eso), por lo que si tenemos una alimentación que genere menos residuos, también será más beneficiosa para el medio ambiente. Comprar frutas y verduras sin embalajes, quiere decir que no necesitan grandes y complejos procesos para su mantenimiento y conservación y puede que sean de proximidad y de temporada. ¡Mejor para nuestra salud también!  También tenemos que empezar a olvidarnos de las bolsitas de plástico para llevar tres manzanas o dos naranjas. Llevar siempre bolsas para pesarlas o si son pocas, se pueden pesar directamente en la báscula (y la etiqueta nos la pegamos en el brazo o en las piezas de fruta directamente hasta llegar a la caja).

¿Y esas galletas que están en una caja de cartón, con una bolsa de plástico dentro, y después en pequeños paquetes? Esto no es nada sostenible, por lo que tenemos que buscar alternativas. En las panaderías tradicionales, suelen vender  galletas al peso.

Además, cada vez más encontramos tiendas en nuestro barrio, que venden productos a granel, así que poco a poco, podemos empezar a comprar cada semana productos como la pasta, el arroz, legumbres o cereales, evitando gran cantidad de plástico y también comprando solo la cantidad que nosotros necesitemos.

En los cuartos de casa:

En estos espacios, podemos generar menos residuos a través de la reutilización y  la reducción. Antes de comprar una cosa, preguntaros dos cosas: ¿realmente lo necesito? ¿Me lo puede prestar alguien?. También deberíamos cultivar habilidades para arreglar objetos. Aprender a coser y a arreglar nuestra ropa, pintar un mueble de casa para darle una nueva vida o entender a nuestros electrodomésticos, puede ser el primer paso para evitar tirar cosas a la primera.

En el baño:

El plástico envuelve nuestro baño. Volvamos a la pastilla de jabón y a los paños de algodón en vez de las toallitas. Actualmente tenemos en formato pastilla y sólido desodorantes, espuma de afeitar, gel, suavizante, champú, pasta de dientes, etc. También, para las mujeres, podemos empezar a informarnos sobre el uso de la copa menstrual o las compresas reutilizables. Poco a poco no será necesario tener un cubo de basura en el baño.

Por la calle y en nuestro tiempo libre:

Evitemos coger folletos y publicidad. En los restaurantes o tiendas, pedir facturas y tickets online. La comida, siempre que se pueda para tomarla en el local y así evitamos plásticos y cartones del famoso take away. Y si ya sabemos que vamos a comprar comida para llevar, llevar nuestras cajas, frascos y bolsas. Los helados, si podemos, en cucurucho y sin tarrina. Llevar siempre el kit Zero waste, con vuestra bolsa de tela y la botella reutilizable. Y hablando de Zero waste, imaginaros marcar tendencia, con picnics Zero Waste entre amigos.

Laura González Munera

Foto de Polina Tankilevitch en Pexels