Opinión · Crónicas insumisas

Comunistas

Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

El anticomunismo siempre ha sido un argumento recurrente de la derecha. Ahora acaba de reaparecer en España. Tras el acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida para presentarse juntos en las próximas elecciones generales del 26-J, el Partido Popular y Ciudadanos se han lanzado contra Podemos por haber pactado con una IU que en su seno alberga como fuerza mayoritaria al Partido Comunista de España.

Esos partidos en este aspecto enseñan la oreja poco democrática. Comunistas o excomunistas los albergan todas las fuerzas políticas españolas, no solo los hay y bastantes en IU y Podemos. Pues se debe recordar que los partidos comunistas en la transición española, década de 1970, en especial el PCE (PSUC en Cataluña) fueron las fuerzas que mayor cuerpo de militantes aportaron a la transición. Especialmente cuadros bien formados que luego vimos ocupar cargos en todos los partidos, sobre todo en el PSOE, pero algunos también en el PP. Entonces, ¿a qué viene de nuevo destapar el espantajo comunista? Para crear miedo entre la población de que con ellos puede instalarse un régimen no democrático, autoritario y represivo que recuerde a la URSS o países satélites bajo su influencia. De que con los comunistas pueden llegar las arbitrariedades, las expropiaciones, las desigualdades e injusticias. Mienten como bellacos. En Europa occidental, los partidos comunistas, siempre acataron el sufragio universal y el orden democrático, con excepción de algunos grupúsculos que optaron por la lucha armada hoy desaparecidos.

El comunismo como propuesta social emancipadora viene de antiguo y tomó cuerpo doctrinal después de que Marx escribiera aquel hermoso panfleto denominado Manifiesto Comunista. Sabido es que el comunismo es un paso más allá del socialismo, un espacio social donde el Estado se habrá disuelto; una sociedad en la que reinará el bien común, donde cada uno aportará según su capacidad y recibirá a cambio según su necesidad. Ese espacio social, ya fue descrito por los utopistas, Campanella, Thomas More, Proudhon…, y Marx fue quien lo describió con rigor en un corpus teórico. Siguiendo sus pautas, pero con mucha precipitación lo intentaron con poco éxito Lenin, Mao, Castro y muchos más. Pero en cambio, ahí la propuesta comunista sigue viva y sigue siendo, hoy como ayer, una esperanza de igualdad, libertad y solidaridad fraternal para la humanidad.

De ahí viene esa inquina de la derecha contra el comunismo y aunque no lo dicen, también la tienen contra su antesala que es el socialismo, porque no desean que los bienes sean comunales. Prefieren una sociedad donde el poder esté en manos del 1% de la población mientras el 99% restante se las arregla como pueda. Un tercio vendiendo su fuerza de trabajo y dos tercios malviviendo, unos pocos con subsidios y el resto en la miseria más absoluta.

Claro que quienes intentaron construir el comunismo, a pesar de sus buenas intenciones, cometieron errores de envergadura, el principal llevarlo a cabo a través de la violencia y sin participación democrática de la ciudadanía, construyendo al final un Frankenstein de horribles dimensiones, que desprestigió el modelo por mucho tiempo. Pero el espíritu emancipatorio seguirá viviendo en el corazón de la humanidad, con modelos diferentes, pero con el sueño de la igualdad de Luther King, del socialismo en comunidades autosuficientes de Gandhi, del comunismo de Marx.

Bienvenidos los comunistas de Podemos, Izquierda Unida, Mareas, Comunes, CUP, Compromís… de ellos es el reino de la esperanza.