Opinion · Crónicas insumisas

Plan B para Colombia

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz

Ayer la ciudadanía colombiana rechazó los acuerdos del Gobierno con las FARC, dijo No, por poco margen, pero dijo No. Este resultado deja sin vigor jurídico los acuerdos que se firmaron el lunes 26 de septiembre, no se van a poder implementar y haran necesario replantear la situación y el escenario.

Las Farc han confirmado su voluntad de mantener el alto el fuego y el presidente Santos confirma que el alto el fuego será bilateral; las Farc declaran que no volverán al monte y a la guerra. El expresidente Uribe que ha liderado el voto en contra considera que hay que volver a reabrir las negociaciones.

Dado que el No ha ganado, es evidente que hay que volver a la negociación y que esta decisión no habría que dilatarla en el tiempo. La victoria del No invalida que sean nuevamente las Farc y el gobierno los únicos agentes que tienen que sentarse en la mesa a negociar, tampoco puede ser que solamente haya que incorporar a aquellos que han propugnado el No. Esta nueva etapa de negociación hay que abrirla al resto de sectores políticos, económicos y sociales. Recuerden que amplios sectores, empresarios, agricultores, indígenas, afros, sindicatos, defensores de derechos humanos, mujeres, víctimas, etc querían hacer llegar su voz a la Habana. Para todos ellos estas negociaciones iban más allá de unas negociaciones de desmovilización de las FARC. En la Habana se debatieron cuestiones como la tierra, productos ilícitos (drogas), las víctimas, esclarecer la verdad, los tribunales de justicia, etc. Cuestiones sobre las que querían introducir su visión y sus propuestas.

Ahora es el momento de acoger esas peticiones, es el momento de constituir un proceso de negociación en el que participen no solamente todos los grupos políticos del país, también tienen que participar empresarios, sindicatos, movimientos sociales, minorías, etc. Es el momento de llegar a acuerdos y pactos de Estado lo más amplios posibles. Algunos están llamando a esto Asamblea Constituyente. Se llame como se llame, es el momento de pactar acuerdos de país. Es el momento de establecer una nueva agenda de trabajo que vaya más allá de los temas de la Habana. Hay que abordar temas como la inequidad. La desigualdad en Colombia es una de las mayores del mundo, el 1% de la población rica captura el 20,5% de los ingresos totales del país y posee gran capacidad de evadir impuestos. El gasto social en Colombia representa el 13% del PIB mientras que la región es del 19,5%. Hay que poner sobre la mesa una mayor equidad y bienestar social. Que el Estado llegue, no solamente en términos de seguridad policial sino que es fundamental, en servicios y atención a la población.

Es el momento de abordar medidas contra la corrupción. La corrupción, el no rendimiento de cuentas y la falta de transparencia es un obstáculo a la modernización democrática. Colombia ocupa el puesto 83 (de 164) en el ranquin de percepción de corrupción.
Es el momento de la participación política, las Farc cuando dejen de ser grupo armado tienen el mismo derecho que todos los ciudadanos a organizarse políticamente. Pero también es el momento de romper con la tradición de turnarse en el poder conservadores y liberales. Es el momento de que los movimientos sociales tengan un papel en la sociedad y que sean aceptados como actores legítimos.

Es el momento de acabar con la impunidad, no solamente es necesario juzgar los crímenes del pasado reciente, es conveniente abordar una justicia y un sistema policial y jurídico que no permitan que una gran parte de delitos quede impune.

Es necesario continuar con el proceso de construir la memoria de lo sucedido en estos años; es necesario investigar las violaciones de los derechos humanos perpetrados durante el conflicto, esclarecer la verdad histórica e identificar a los responsables, individuales y colectivos; esclarecer los hechos es muy importante ya que evita su silenciamiento.

Es el momento de establecer puentes y reconstruir lazos sociales. La votación nos muestra la división social que existe. Es difícil establecer consensos amplios sin establecer puentes sociales. Habrá que trabajar en paralelo, establecer una nueva mesa de trabajo, con actores nuevos; establecer una nueva agenda de negociación y construir puentes entre una sociedad muy dividida.