Cuarto y mitad

El silencio de los carneros

Me he permitido tomar prestado el título de una famosa película con una pequeña modificación, pues los corderos de 1991 ya crecieron hasta convertirse en los poderosos moruecos de nuestros días. La semana pasada me refería al silencio clamoroso que todos los medios de comunicación están guardando sobre el debate internacional acerca de la desaparición paulatina del concepto de sexo como realidad material, su sustitución por género y sobre las consecuencias prácticas que se derivan de la tan aclamada autoidentificación de género, que muchos, sin tener ni idea de lo que representa, están potenciando.

Algunos listillos han reducido este debate a una disputa por el poder entre el Psoe y Unidas Podemos. Otros ni siquiera eso, se han limitado a ignorar, cuando no a menospreciar las justas y legítimas críticas que las feministas están haciendo al cambio conceptual que está ocurriendo en muchos países con la proliferación de géneros, la plasmación de esto en leyes (en España concretamente con el proyecto de Ley Trans) y la neolengua que se está implantando en muchos ámbitos.

Sin embargo, hay numerosos grupos de feministas unidas en torno a la WHRC (Women’s Human Rights Campaign) firmada por 284 asociaciones en más de 124 países y un total de 13.088 firmas individuales. Estos grupos de feministas, y muchos otros, defienden la realidad material de sexo como base de la desigualdad, y se posicionan contra la sustitución paulatina de sexo por género, así como contra las leyes que pretenden dar carta de naturaleza al género sentido, es decir, a que cada uno se auto identifique como hombre o mujer a voluntad, sin más requisito probatorio que su palabra. La empanada mental que este cambio está produciendo en muchas personas es de antología.

Me gustaría saber por qué los medios están desdeñando este debate y escatimando información sobre un tema que ya está afectando a nuestra vida: en numerosos textos se está usando una neolengua incomprensible encaminada a evitar utilizar la palabra "mujeres".  El 14 de febrero habrá elecciones en Cataluña, y más adelante en España. Muchas queremos saber lo que piensan los partidos sobre todas estas cuestiones. ¿Están de acuerdo con que se utilice "personas embarazadas", "cuerpos gestantes", "portadoras de vagina", "úteroportantes" "gente que menstrúa", "personas con cérvix" entre otros muchos eufemismos que ya se están leyendo en noticias, en prospectos de medicinas, en edictos, en artículos o anuncios comerciales?

Quiero saber lo que piensan los políticos sobre que cada uno cambie su sexo registral con su sola palabra; si están de acuerdo con iniciar procesos de bloqueo de la pubertad en menores sin el consentimiento de sus padres, sobre que los docentes estén atentos a detectar entre su alumnado posibles menores trans, sobre que haya que dirigirse a una persona que nació varón, que mantiene su aspecto de varón, e incluso tiene hijos como varón pero a la que haya que considerarla mujer a todos los efectos (incluidas las estadísticas) y que pueda utilizar los espacios reservados a las mujeres, como baños, vestuarios, saunas, etc. ¿Les parece un tema intrascendente? ¿Por qué nadie habla de esto?  ¿Por miedo? ¿Por desconocimiento?

Quiero saber también lo que piensan hacer respecto a la pornografía, la prostitución y los vientres de alquiler. Quiero saber si siguen creyendo que la violencia de género ha de proteger a las mujeres y si en mujeres entra todo aquel que declare sentirse como tal. Muchas feministas queremos que los medios aborden estos temas, que los partidos políticos se pronuncien, y que la sociedad en su conjunto debata y sepa lo que muchos prefieren ignorar. Basta ya de ningunear preocupaciones legítimas que perjudican sobre todo a las mujeres y niñas. Queremos que los carneros hablen para saber a qué atenernos a la hora de votar.