Desde lejos

Descriminalizar la pobreza

Alguna vez he escrito aquí que estoy radicalmente en contra de la piratería: no me parece bien que la gente disfrute del talento y del esfuerzo de otros sin que estos reciban a cambio ninguna remuneración. Aunque también estoy radicalmente en contra de las penas de prisión contra los manteros. Jamás les compraría un disco o un DVD, pero, desde luego, considero terriblemente injusto castigar de esa manera a esas pobres gentes que son víctimas de la pobreza, del rigor europeo hacia los inmigrantes (la mayor parte de ellos no disponen de papeles) y de las mafias que se enriquecen a su costa.

Desde 2003, el Código Penal castiga con penas de prisión de seis meses a dos años y multas a quienes se lucren vendiendo ilegalmente obras protegidas por derechos de autor. En la estela de ese artículo, más de 500 vendedores del top manta han ido a parar a las cárceles españolas. Para colmo, cuando terminan la condena, como no pueden pagar la multa, cumplen seis meses más: en este mundo, todo tiene un precio, hasta la libertad. La medida parece tan exagerada que hay jueces compasivos que no la aplican.
La actual reforma del Código Penal que se debate en el Congreso pretendía dejar el asunto en manos precisamente de los jueces, que podrían cambiar a voluntad la pena de prisión y multa por sólo multa o trabajos para la comunidad. Las últimas noticias aseguran que varios grupos han logrado convencer al PSOE de que introduzca una enmienda para que la ley sea clara y no permita que ningún mantero acabe encerrado. Confiemos en que sea cierto, porque criminalizar la pobreza no parece apropiado en una sociedad que se precie.