Opinion · EconoNuestra

Otra economía es posible

Se dice que la meteorología y la economía comparten capacidad predictiva. Se puede saber con bastante precisión el tiempo que hará mañana, pero difícilmente se podría adivinar el que tendremos dentro de 30 años. Con la economía pasa lo mismo, podemos saber de manera bastante aproximada el estado de las principales variables macro (producto interior bruto, tipos de interés, inflación, etc.) a un mes vista, pero difícilmente podremos predecirlas en el 2042. No obstante, existen tendencias que permiten hacernos una idea de cómo podría ser ese mundo del futuro: los recortes en gasto sociales, la degradación de los derechos laborales, el desmantelamiento de derechos ciudadanos básicos, como la sanidad o la educación públicas, la privatización de todo lo privatizable, o la ocupación de la esfera pública por el sector privado dibujan un horizonte lóbrego.

En este escenario, las protestas sociales que han irrumpido en los dos últimos años han sido una luz en toda esa maraña de intereses y de falsa austeridad en la que estamos sumidos. El 15M, que celebrará dentro de poco su segundo aniversario, dio el pistoletazo de salida para que muchos otros grupos y colectivos se organizaran y salieran a la calle, en mareas, manifestaciones, huelgas o protestas. EconoNuestra (eN) es una de esas organizaciones que nacieron al calor de este movimiento.

En nuestro manifiesto fundacional establecemos el objetivo de contribuir al diálogo social y a la construcción de alternativas políticas basadas en una economía alejada del fundamentalismo de mercado. Profesores, investigadores, economistas, periodistas y todas aquellas personas que orbitan de una forma u otra en torno a una economía crítica nos reunimos entonces para crear lazos entre la Academia y los movimientos sociales. Las miles de adhesiones al documento de lanzamiento no hicieron sino reafirmarnos en ese camino.

El gobierno actual aplica, con una obcecación absurda e implacable,  paquetes de medidas que recortan de forma continuada y acumulada –y en buena medida irreversible– gasto público y derechos sociales al unísono. El ataque a la principal fuente de ingreso de los trabajadores de este país, es decir de la mayoría de la población, se ha plasmado en una reforma del mercado de trabajo que destruyó el derecho laboral, tal y como lo conocíamos, lo que ha llevado a los trabajadores españoles a una situación de indefensión desconocida en la democracia. A ello se han sumado diferentes recortes salariales y el incremento de las horas de trabajo de los funcionarios. Haciéndose eco de esta problemática, eN  realizó un taller crítico sobre el  mercado de trabajo donde diferentes ponentes explicaron el abismo al que nos conducen estas medidas y las mentiras incrustadas en un discurso que liga merma en los derechos laborales y mejora de la situación económica.

Los cientos de artículos y las declaraciones de nuestro colectivo han estado inspiradas por la necesidad de encontrar nuevos fundamentos a la economía, alejados de los dogmas neoliberales, por el rechazo a la mal llamada austeridad dirigida a enriquecer a unos cuantos, empobreciendo a la mayoría de la población, por la supeditación de los mercados a las necesidades sociales, por la urgencia de orientar la política económica a la creación de empleo decente y, en definitiva, por la búsqueda de una salida de la crisis económica solidaria y sostenible.

Un hito fundamental de nuestra todavía corta existencia fue la celebración el pasado noviembre de un encuentro internacional en Madrid que reunió a economistas y movimientos sociales en torno al tema “Europa: Fracturas, desigualdad y periferia”; encuentro que se organizó desde el convencimiento de que es necesario un debate y una acción social y política a escala europea, impulsados sobre todo desde la ciudadanía que habita los países periféricos, especialmente castigados por la crisis y por las políticas de las elites. En los dos días de encuentro, profesores, economistas, interesados en la economía y movimientos sociales griegos, italianos portugueses y españoles intercambiaron opiniones y establecieron nuevas vías de acción conjunta. En ese contexto, desde eN lanzamos un manifiesto cuyo objetivo, superado con creces, era crear un espacio de debate en torno a la naturaleza de la crisis y las vías de salida de la misma.

Precisamente, porque creemos que son necesarias acciones coordinadas a nivel europeo, en el foro social Firenze 10+10 se gestó una nueva asociación de economistas críticos de todo el continente llamada de forma provisional, “European Progressive Economists Network” en la que eN participa desde el principio. Esta red permitirá ampliar la capacidad de acción y de expansión del mensaje crítico, lo que contribuirá a crear una voz europea distinta de la radical y conservadora opinión oficial.

Y es que se abre un nuevo escenario donde la situación que llevó al grito de “No es una crisis, es una estafa”, que presupone engaño, se ha tornado en una mera extorsión de magnitudes escandalosas. El saqueo de recursos productivos y la confiscación de renta a la población y su inmediata transferencia a los mercados, articulados en torno a los intereses de las grandes empresas y fortunas, se realiza con el apoyo de las elites políticas; con el respaldo y la connivencia de gobiernos que, al proceder de este modo, al ponerse sin rubor al servicio de los poderes fácticos, han perdido toda legitimidad.

Estas son nuestras razones para abrir esta ventana en Público, las mismas, reforzadas por una situación que no ha dejado de deteriorarse, que nos empujaron a crear eN. Nuestra esperanza es que este blog se convierta en una caja de resonancia donde se escuchen con fuerza las voces de la economía crítica y que estas voces contribuyan a encontrar una salida para la crisis y al fortalecimiento de los movimientos ciudadanos que empujan en esa dirección.