Opinion · EconoNuestra

Hacia un Nuevo Modelo Energético: propuestas ante el 20-D

Ignacio Mártil
Catedrático de Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Sociedad Española de Física

A punto de finalizar la cumbre sobre el cambio climático en París y a diez días de celebrarse elecciones generales, España se enfrenta a grandes retos, uno de los cuales es la redefinición del modelo energético que queremos para paliar los principales problemas y limitaciones del actual. Ofrecer soluciones viables es una de las principales tareas que deberán abordar los futuros gobernantes que salgan de las próximas elecciones del 20-D. Por cierto, resultó asombroso comprobar que ninguno de los protagonistas del debate del lunes pasado dijera ni media palabra respecto a este asunto. Mal empezamos.

Desde comienzos del presente siglo, las nuevas energías renovables (eólica y solar principalmente) se han ido incorporando a nuestro “mix” energético, aunque con grandes altibajos e incertidumbres de carácter eminentemente jurídico y político, debido a ciertas políticas erráticas en un caso (Gobierno del PSOE del período 2008-2011) y contrarias a las energías renovables en otro (Gobierno del PP desde 2012 a la actualidad). Las energías renovables (en lo que sigue, EERR) deberán jugar un papel clave en la tendencia a la diversificación del mix energético y deberán ayudar a resolver buena parte de los problemas de nuestro actual sistema, que luego detallaré. Pero hay que tener presente que las transiciones energéticas son muy lentas, debido a las cuantiosas inversiones necesarias para poner en marcha las infraestructuras de generación de energía, que implican largos períodos de amortización, en muchas ocasiones de hasta 50 años, por lo que el mix del que dispongamos en 2030 e incluso más allá estará fuertemente influenciado por las decisiones políticas que se tomen hoy.

Una gran barrera frente a utilización a gran escala de las EERR es nuestro actual modelo energético, que está basado en grandes centrales y en grandes redes de distribución. La utilización de fuentes renovables traerá aparejado un modelo de centrales más pequeñas y más distribuidas por todo el territorio y por consiguiente, descentralizado, tanto en ubicación como en uso y en toma de decisiones.

Enfrentar el problema de un nuevo modelo energético requiere un análisis de las características de nuestro actual sistema de producción de energía, para proponer posibles alternativas que superen sus carencias y limitaciones.

1. El actual modelo energético de España

Las principales debilidades de nuestro actual modelo energético son las siguientes:

i) Gran déficit energético. Tenemos una enorme dependencia del exterior, de las mayores de la UE, debida principalmente a las importaciones de gas y petróleo, lo que lastra la balanza comercial haciéndola fuertemente deficitaria. La figura muestra la evolución desde el año 2004 de nuestro grado de dependencia energética, expresado como porcentaje sobre el total de la energía primaria que tenemos que importar del exterior:

dependencia energetica
Grado de dependencia energética de España. Fuente: Informe APPA 2014

ii) Exceso de capacidad instalada para la producción de energía eléctrica. Nuestro sistema tiene instalados un total de 108.000 MW de potencia y en los picos de demanda (a mediodía y a primera hora de la noche), sólo se necesitan 42.000-46.000 MW.

iii) Estancamiento de las EERR. Tras el auge experimentado en el período 2004-2008, desde el año 2012 se ha producido un freno a las EERR debido a las políticas restrictivas impuestas por los actuales responsables del Ministerio de Industria.

iv) Modelo de producción centralizado. El sistema de generación de energía está en manos de pocas compañías, que actúan en régimen de oligopolio.

Es necesario cambiar este modelo por otro que combine sostenibilidad ambiental y seguridad en el suministro de energía. En los siguientes párrafos lo analizo.

2. Los condicionantes hacia un nuevo modelo energético

El motor del cambio tendrá que ser las EERR, lo que permitirá reducir la dependencia exterior, limitando las importaciones de combustibles fósiles. El cambio garantizaría independencia energética y seguridad en el suministro. España alcanzó en el período 2000-2010 un liderazgo tecnológico e industrial indiscutible en las principales tecnologías renovables: eólica, solar fotovoltaica y solar termoeléctrica, lo que se debería haber aprovechado para propiciar el siempre anhelado cambio de modelo productivo de nuestra economía. Ese liderazgo se logró por una confluencia beneficiosa de esfuerzos en I+D+i en universidades, centros tecnológicos públicos y empresas privadas. Recuperar ese liderazgo tecnológico es una absoluta prioridad para una nueva política energética.

Pero la realidad actual es que no solo no se ha aprovechado esa posición privilegiada en este sector de punta, sino que ha sido al contrario, en especial desde 2012 debido a las políticas contrarias a las EERR auspiciadas por el actual gobierno del Partido Popular, que no han hecho más que favorecer los intereses de las grandes compañías eléctricas. La producción de energía basada en combustibles fósiles y uranio está en manos de esas corporaciones, que son dueñas de la práctica totalidad del parque de centrales térmicas de carbón, ciclos combinados de gas y centrales nucleares y están dificultando el crecimiento de las EERR, pues esto supondría una merma en sus ingresos por la venta de electricidad. El llamado “peaje de respaldo” que penaliza el autoconsumo energético fue idea de una de esas compañías.

3. Propuestas de actuación para el cambio de modelo energético

Desgrano cinco grandes líneas de actuación que deberían vertebrar una nueva política energética e indico, en cada caso, lo que dicen en sus programas electorales los principales partidos. Esas actuaciones afectan tanto a la producción de energía, como a su consumo:

i) Favorecer el autoconsumo de energía eléctrica, con una política sensata de costes a pagar por quienes decidan optar por esta vía, eliminando las trabas que lo penalizan. Esto pasa por derogar el Real Decreto de autoconsumo aprobado el pasado 10 de octubre y sustituirlo por otro más equilibrado y justo. Mediante esta actuación se posibilitaría una transición gradual hacia un modelo energético descentralizado. Para ilustrar hasta qué punto el autoconsumo energético es factible, la siguiente figura muestra esquemáticamente la fracción de superficie de tejados que, cubiertos con paneles fotovoltaicos, generarían el 100% de la demanda de energía eléctrica doméstica española, suponiendo que dichos paneles tuvieran una eficiencia de conversión de energía solar en eléctrica del 15%, típica de la gran mayoría de los paneles comerciales. Bastaría cubrir el 43% de esa superficie para satisfacer toda la demanda:

tejados solares
Superficie de tejados necesaria a cubrir con paneles solares fotovoltaicos para poder producir el 100% de electricidad doméstica. Fuente: Marta Victoria y Rodrigo Moretón. Observatorio Crítico de la Energía

Todos los principales partidos en liza el 20-D, salvo el Partido Popular, se han comprometido a derogar el Real Decreto mencionado.

ii) Revertir las políticas de recortes en los incentivos a las EERR, impulsadas por el PP. Esta medida sólo afectaría a las instalaciones ya en funcionamiento, puesto que unas hipotéticas nuevas instalaciones no los necesitarían ya que, al día de hoy, el precio del kWh fotovoltaico o eólico es similar al producido mediante combustibles fósiles. Ahora, hasta el Partido Popular dice que apoyará las EERR, pero sólo Podemos y Unidad Popular detallan en sus propuestas los incentivos que recibirían.

iii) Cierre de todas las centrales nucleares según alcancen el final de su vida útil. Dado el actual sobredimensionamiento del sistema, no sería preciso sustituirlas, pero puesto que el final de su ciclo sucederá en la próxima década, es previsible que se produzca un aumento en la demanda de energía. En ese caso, la sustitución por centrales basadas en EERR sería la línea de actuación a seguir. La instalación de una central renovable es muy corta en términos temporales, en poco más de un año estarían listas para funcionar, tal y como se aprecia en la figura:

Años de las tecnologías

Tiempo estimado de instalación y puesta en marcha de centrales de energía para diversas tecnologías. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Cumbre de la Ingeniería española 2013

El PP se opone al cierre de nucleares y Ciudadanos, de manera muy ambigua, parace que también desea mantener el actual parque nuclear. El resto de los partidos plantean cerrarlas en la línea de lo indicado aquí.

iv) Sustitución del carbón por biocombustibles en las centrales que lo utilizan,  opción viable técnicamente, aunque se deben estudiar los costes. Esta “reconversión” ya se está llevando a cabo en otros países. El carbón es un sector muy sensible en España, ya que de él dependen numerosas comarcas del noroeste peninsular, a las que se deben ofrecer soluciones alternativas distintas a la habitual de “enterrar” en ellas el dinero público, política que han aplicado todos los gobiernos de España a lo largo del último medio siglo. Solo Podemos habla claramente del cierre progresivo de las centrales de carbón. El resto de partidos hacen alusiones muy vagas a esta cuestión.

v) Promover políticas de eficiencia energética en diversos ámbitos: edificación (aislamiento energético de inmuebles), urbanismo (reconversión del alumbrado público mediante fuentes luminosas LED), consumo responsable, transporte (priorización del transporte por ferrocarril, promoción del vehículo eléctrico), etc. No abordaré en detalle estas cuestiones, pues alargaría en exceso el artículo. Todos los partidos contienen en sus programas detalles relacionados con este punto.

4. A modo de conclusión

El cambio de modelo energético repercutirá en numerosos sectores sociales e industriales. España dispone de centros de investigación, empresas y capital humano suficientes como para afrontar el reto con todas las garantías de éxito. El cambio a un modelo descentralizado y basado en EERR es inevitable, ya está en marcha en numerosos países y aquellos que primero sepan adaptarse serán quienes podrán liderar ese cambio y exportar sus ideas y productos al resto. Los próximos gobernantes deberán darle un carácter prioritario a este problema para diseñar un futuro energéticamente más independiente y ambientalmente sostenible.