Entre leones

Días de Gestora

EL PRESIDENTE

 

En condiciones normales, igual hubiera elogiado el discurso a portagayola del presidente de la Gestora, Javier Fernández. Siempre ha sido un buen orador y el sábado lo demostró en el Comité Federal del PSOE.

Pero sus palabras, que pudieran parecer un ejercicio de bravura política, entran en contracción con la parcialidad y el sectarismo de la Gestora que preside desde el pasado mes de octubre.

La moderación, la responsabilidad institucional y la lealtad a España de la que presume chocan frontalmente con su activa participación en el golpe político que acabó con el secretario general del PSOE y con su desprecio hacia la voluntad de militantes y votantes, que, bajo ninguna circunstancias, estaban por facilitar la investidura de Mariano Rajoy que él impulsó.

En cualquier caso, la defensa de la centralidad y el proyecto socialdemócrata que se atribuye es una burla, que alcanza su punto álgido cuando critica la endogamia y la estrechez de miras de "quienes dedican más tiempo a hablar de los problemas del partido que de los problemas de la ciudadanía".

Las andanadas que lanzó contra los críticos, a los que la Gestora ha perseguido sin disimulos, con prisas y sin pausas –el intento de impedir el voto de los 18.000 militantes del PSC es aún hoy una tarjeta de presentación impresentable-, son la constatación de una falta de neutralidad escandalosa, de una defensa retórica de la diversidad.

En definitiva, el discurso presuntamente moral de Fernández no le absuelve de estar presidiendo un error histórico y tampoco le vale para poner en valor una "oposición útil" que solo está sirviendo para reforzar el papel vicario del PSOE y para hundirlo electoralmente.

Digan lo que digan, en octubre los socialistas estaban en el 24% y ahora caminan hacia el 15%.

Como decía Benjamin Franklin, "bien hecho es mejor que bien dicho".

 

EL ABISMO

 

Por otro lado, en el último Comité Federal del PSOE, se produjo otro hecho muy relevante: tan solo cinco miembros de los más de  200 que asistieron votaron en contra de la propuesta de calendario electoral interno (primarias en mayo y congreso en junio).

Es decir, si tal como dicen las encuestas tres de cada cuatro votantes/militantes están en contra de la Gestora, esos cinco miembros representan a 4.082.884,5 socialistas (142.500 militantes), y los casi 200 a 1.360.961,5 electores del PSOE (47.500 afiliados).

Ese es el abismo que separa a los aparatos socialistas de sus militantes y votantes.

Por cierto, teniendo en cuenta que el PP, Podemos y Ciudadanos celebrarán sus congresos en febrero, que el del PSOE sea en junio es un disparate. Debe ser que la Gestora se ha puesto en manos del gurú de Mariano Rajoy, Pedro Arriola, ahora que pactan hasta las PNL.

 

PATXI LÓPEZ

 

Patxi López, sabedor de la existencia de esa falla, se lanzó poco después de dicho Comité Federal a por la secretaría general.

Cuatro meses antes de las primarias y cinco antes del congreso, el vasco presentó su candidatura al primer sillón de Ferraz. Demasiado pronto, ¿no?

Pero a mi juicio ese no es el principal problema de su candidatura. El mayor hándicap es que está marcada por el estigma de la traición.

Por mucho que renieguen él y los suyos ahora de la abstención, sobre ellos pesará siempre que la votaron con pocos remordimientos de conciencia, y que facilitaron, por acción u omisión, la caída de Pedro Sánchez, que de todo hubo un poco.

Además, ya bajo el mandato de la Gestora, después de que Idoia Mendía le pidiera a Pedro Sánchez que se retirara y las plataformas cerraran de inmediato filas con el madrileño, Patxi López ha desoído a las mismas bases a las que ahora quiere embarcar en su proyecto.

En cuanto al recorrido, la candidatura de Patxi López bloquea en teoría la de Pedro Sánchez, que la ha propiciado sin querer al estar instalado en la duda desde que dejó Ferraz. Pero también puede pescar en los caladeros susanistas, sobre todo entre los rubalcabistas, que no son muy devotos de la lideresa andaluza desde que su jefe conociera la llave del dos.

En el primer caso, el banderín de enganche del ‘no es no’ sigue intacto. Si Pedro Sánchez da el paso, será para él. Si no lo da, otra figura emergerá –Odom Elorza, Susana Sumelzo, Pérez Tapias, etc.- para representar el sentir de esos 4.082.884,5 votantes, de 142.500 militantes.

En el segundo, Susana Díaz tiene que asumir ya que para llegar a Ferraz tendrá que someterse al refrendo de los militantes. Salvo sorpresa, no habrá paseo militar. Además, tendrá que compartir con Patxi López el apoyo de los medios.

 

ANDALUCÍA

 

En todo este lío, si algo me importa de verdad es el devenir electoral de Andalucía. No quiero ni por asomo que el PP coja las riendas de esta comunidad autónoma. No quiero que las fuerzas progresistas –PSOE y Unidos Podemos- engrosen en la oposición tras las próximas elecciones regionales.

No me cabe ninguna duda de que los aparatos provinciales se volcarán con Susana Díaz en las primarias e intentarán cimentar su triunfo sobre los resultados parciales de Andalucía.

Pero, a la vez, esos mismos aparatos deben acelerar el proceso de sucesión en el PSOE-A y en la presidencia de la Junta. Es decir, están obligados a ejercer la autocrítica.

Lo pinten como lo pinten la secretaría general del PSOE-A y la presidencia de la Junta de Andalucía son absolutamente incompatibles. Es más, la mera condición de candidata empieza a ser incompatible de todas, todas.

¿O es que el PSOE-A está dispuesto a secundar sin rechistar una turné de cuatro largos meses por toda España de Susana Díaz con los problemas campando a sus anchas por las calles de Andalucía?

Ni salpicando la compatibilidad con logros políticos de primer nivel –acuerdos parlamentarios con el PP, 35 horas, etc.- pasará la prueba del algodón de la ciudadanía.

Es decir, que es un disparate mayúsculo, mucho más un tiro en el pie; es la antesala de una derrota histórica.

Desde la misma orilla de siempre, lo digo alto y claro para que los gestapillos y sus mariachis dejen de tocar las pelotas empeñados en practicar a nuestra costa el deporte de la caza del mensajero. Avisados quedan, que las cañas se convierten en lanzas en un santiamén cuando toca ejercer la legítima defensa. Y eso, que dios nos coja confesados porque las cornadas pueden llegar a tener doble trayectoria.