La iglesia del amor (o la postura del misionero)

Te pones un disfraz de pasayo y pronuncias palabras extrañas mirando a lo alto, mientras sostienes harina prensada, pones los ojos en blanco y se te ven las caries mientras te tiran las cervicales. Luego, te follas a un niño -o te masturbas con fotos obtenidas, dios (tu dios) sabrá cómo-.Y, por supuesto, te callas, mientras que al niño le amenazas para que guarde silencio, seguro que mencionándole los fuegos eternos, tan diferentes del fuego de tu entrepierna.
Si te pilla la policía, te confiesas (no confiesas, sino que vas a la iglesia y te confiesas, que no es lo mismo), y, sin mayor problema, consigues el amparo del Obispado. Comprensivo él. Seguro que es porque sabe de qué va la cosa. Cuando tienes protocolos de comportamiento, todo va más deprisa.
La prensa, cercana a la jerarquía eclesial en su función de azote de izquierdistas, te da cobertura. Aprovechas y dices públicamente que te arrepientes, pero que no vas a apartarte de la iglesia. Los jefes tampoco te echan. Eres uno de los nuestros.
¿Cuántos casos van? A la jerarquía les parecen poco. Es esta España que está volviendo a las andadas como en el 36. Miles de casos, y eso en países ya con democracia. ¿Imaginamos lo que tuvo que ocurrir en España durante el franquismo, cuando la iglesia daba la cobertura moral a la dictadura y tenía patente de corso?
Es evidente que estamos ante una organización para delinquir. Si no, no lo entiendo. ¿No podemos aplicarles la ley de partidos? O, por lo menos, el código penal. Hacen mucho daño a la democracia. Lo que tocan lo corrompen. Hasta sacerdotes buenos, como François Houtart, caen rehenes de esa cadena de podredumbre que son los centros de internamiento de personas jóvenes cargadas de hormonas y a las que no les dejan tener relaciones sexuales. Sin contar con las enseñanzas que los curas mayores impartirán a los más jóvenes en la soledad detenida de las celdas y los claustros. Lo dicho: una cadena de despropósitos.
Tendrían que estar prohibidas esas reuniones. Como las discotecas que no tienen salida de emergencia. De cara afuera, el teatro está engrasado y funciona. De cara adentro, conjuran el disparate convocando al diablo, que termina montándolos en orgías delirantes. De tanto combatir al enemigo, decía Canetti, terminas pareciéndote a él.

Digámosle a Mayor Oreja o a Esperanza AGuirre que monten una ong, no para cuidar a los pobres -ni siquiera a los de solemnidad-, sino para reinsertar a los curas a la vida disipada de los mortales. Con muchas horas de educación sexual bien cargadita de prácticas (a poder ser con voluntarios y voluntarias, no vayan a tirar de inmigrantes, como ocurriera en la evangelización de tierras infieles). Es aberrante que se la pasen diciendo cómo tiene uno que comportarse sexualmente cuando ellos, supuestamente, no han practicado nada de nada. Rígidos en su postura. La postura del misionero.
¿Por qué no cambiarán de postura e intentarán normalizarse? Hay una respuesta inquietante: ¿Y si acaso les gustaran las cosas tal cual son?

Benedicto XVI ha cerrado el limbo y el purgatorio. No caben medias tintas. A quemarse, que en el cielo hace mucho frío.

EL MUNDO, 19 de noviembre de 2010

El cura acusado de pedofilia confiesa: ‘No era consciente de que fuera un delito tan grande’

  • ‘Lo primero que hice nada más salir del juzgado fue confesarme’
  • Se pone ‘a disposición de la Justicia’ y se siente ‘apoyado’ por el Obispado

Susana Rochera | Castellón

Actualizado miércoles 17/11/2010 10:53 horas

El ex párroco de la localidad castellonense de Vilafamés imputado por un presunto delito de distribución de pornografía infantil ha roto su silencio para asegurar que «no era consciente de que era un delito tan grande».

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Confinado en un convento desde que se destapara su detención, el todavía sacerdote Rafael Sansó Riera responde a la llamada de EL MUNDO no sin cierta reticencia para abordar un tema «delicado» que prefiere tratar a través de su abogado.

Tras haber confesado su culpabilidad ante el juez y el Obispado, Rafael Sansó afirma que ha puesto su futuro como sacerdote «en manos de la Iglesia y de los rangos superiores«. No contempla en cambio apartarse de la Iglesia porque, «una cosa es apartarse de la Iglesia y otra es ejercer como sacerdote», matiza.

Pero además Rafael Sansó no duda en asegurar que está «a disposición de la Justicia», ante la que ya ha declarado y deberá responder cada quince días después de que fuera detenido el pasado miércoles en el marco de una operación internacional para desmantelar una red de distribución de material pedófilo por internet y en la que le intervinieron 21.000 archivos de pornografía infantil.

Ante la Iglesia y ante Dios respondió por primera vez tras prestar declaración judicial. «Lo primero que hice nada más salir del juzgado fue confesarme», revela, para comentar que ha buscado el perdón de «la Iglesia, de la parroquia y de las personas a las que he podido ofender».

El sacerdote también ha pedido el amparo del Obispado y lo ha obtenido, según afirma, ya que dice sentirse «totalmente respaldado» por la Diócesis de Segorbe-Castellón, que le ha dado apoyo jurídico y psicológico. Del obispo castellonense, Casimiro López Llorente, asegura con solemnidad que «se ha portado como un padre» y ante la pregunta de si le ha dado el perdón, responde un tajante «por supuesto», al igual que muchos feligreses allegados, dice.

En cambio, en Vilafamés, aún conmocionados con lo sucedido, las opiniones son dispares. La mayoría de los vecinos, según explica la alcaldesa, Luisa Oliver, se sienten decepcionados ante lo que consideran una ‘doble vida’ del sacerdote, que mostraba un gran «desafecto hacia los niños».

De nuevo pide perdón a quien haya podido «ofender» y se asila en un convento, al parecer cercano a su localidad natal, Manacor.

Sansó volverá a comparecer ante la justicia quincenalmente, según la orden de la juez que le dejó en libertad provisional.