La soledad del corredor de fondo

Por una Izquierda Unida que piense en grande

Izquierda Unida celebra mañana lo que puede ser su reunión más importante desde 2008. Asistimos al principio del cambio político en nuestro país al encontrarnos ante un ciclo ya agotado. Un cambio que requiere de nuevas estrategias e instrumentos que se deben imponer a cualquier tentación de afrontar el momento presente desde una óptica tradicional.

El tiempo político en España se ha acelerado. La arquitectura política, económica y cultural construida por el bloque de poder en estas últimas tres décadas y media está en crisis. Años de movilizaciones impulsadas por una sociedad cansada de recortes y corrupción ha abierto grietas importantes en el modelo heredado de la transición.

Esa sociedad es la que nos va a mirar mañana. Sociedad que se pregunta hasta dónde va a llegar IU en estos momentos históricos que vivimos. Las expectativas son muchas y ante esta realidad debemos lanzar un mensaje claro: IU afronta esta etapa con vocación de ganar.

Debemos empezar por superar el déficit y los errores que nos llevaron en las pasadas elecciones europeas a no ser capaces de canalizar todo el descontento social cuando teníamos condiciones para ello.

Nuestro error no solo fue de formas o de comunicación, fue un error político, de situar a las direcciones por encima de los militantes y federaciones, a los partidos por encima de la sociedad, a sustituir el debate de las ideas por el de las personas y poner por delante la agenda electoral a la agenda social.

No podemos ir mañana a tener los debates que debimos resolver hace cuatro meses. En aquel momento la sociedad nos pidió abrirnos y nosotros no lo hicimos, la sociedad nos pidió renovación y nosotros lo cumplimos a medias.

Tenemos que ser claros, decir ahora que hacemos primarias y que apostamos por nuevas caras, es importante, pero ya no es suficiente. Ahora el momento pasa por la construcción de la alternativa y el de la convergencia. Esa es la cita a la que no debemos llegar tarde.

Eso nos obliga a llevar el debate político allí donde la derecha y los partidos tradicionales no quieren, al terreno de las ideas y de las propuestas. Ha llegado la hora de cambiar de estrategia y de construir la alternativa que demanda la sociedad.

Pero debemos reconocer que ninguna fuerza política, social o sindical por sí sola puede afrontar el reto de construir una alternativa. La convergencia, por tanto, es la palanca del cambio. Resulta imprescindible articular las alianzas que exige este nuevo ciclo. Convergencia que no debe partir de los patrones clásicos de la suma de siglas, sino de la convergencia de ideas y de grandes sectores sociales.

Personas trabajadoras, pensionistas, estudiantes, sindicalistas, movimientos sociales, el mundo de la ciencia, de la cultura o de la pequeña empresa productiva, junto a la izquierda política, sí tenemos esa capacidad de cambio. Convergencia en torno a un programa básico que puedan compartir quienes quieren y necesitan el cambio en nuestro país.

Objetivos que requieren de una renovación en las formas, en los métodos y en la dirección. Poner nuevas caras para seguir con viejos métodos no sirve de nada. No es el momento del repliegue sino el de la apertura, y eso en nuestra organización tiene un nombre: escuchar a las federaciones y escuchar a la sociedad.

Lancemos una convocatoria a todos los sectores que quieren un cambio a conformar un bloque social que venza a las políticas de austeridad en 2015. Articulemos de verdad una nueva dirección capaz de afrontar la nueva fase. Que las nuevas caras no sirvan para encubrir las viejas dinámicas. Construyamos una alternativa pero sobre un proyecto serio.

Nuestro trabajo y compromiso nos permite tener el crédito suficiente para superar déficit y profundizar en aciertos. Nuestra experiencia en Madrid nos muestra que IU sabe rectificar, renovarse y afrontar los restos con decisión.

Las elecciones municipales y autonómicas pueden ser la antesala de profundos cambios en nuestro país. La ilusión y las expectativas generadas son grandes por parte de una ciudadanía que ve en ese cambio el final de las políticas de austeridad.

IU debe ser parte importante en la solución a los problemas que sufre nuestra sociedad. Pensemos en grande, actuemos con talento, decisión y coraje para fortalecer a Izquierda Unida e impulsar con otros, el cambio que el país demanda.