Fuego amigo

Todos quieren aprobar el doctorado

Para ser presidente de gobierno en España primero hay que aprobar el curso ante el tribunal de las elecciones, y luego aprobar la tesis doctoral de una invitación por parte de la Casa Blanca. Si no te invita el presidente de los Estados Unidos, no eres nadie.

El régimen de Franco hizo lo indecible por atraerse la gracia del presidente Eisenhower, colocando a sus pies unas bases estratégicas cruciales para mantener la tensión de la guerra fría. A cambio, el amigo americano "legalizó" la democracia orgánica del dictador con su visita a Madrid a finales de 1959.

José María Aznar, por el privilegio de ser tenido como "amigou" por parte del hijo defectuoso de los Bush, se hizo cómplice de sus desmanes con la invasión de Irak. Franco malvendía el territorio español, y Aznar malgastaba nuestra dignidad colectiva.

Y todo esto debió de calar en la mente de Zapatero como una lluvia fina. Si la derecha exigía aprobar el doctorado, habría que ganarse la gracia del emperador. Y allá fue Zapatero, con desayuno de oración incluido, organizado por una asociación religiosa integrista, para leer un pasaje de la Biblia y hacer unos comentarios ad hoc. Dicen las crónicas que el comentario al libro sagrado durará unos siete minutos. ¡Las tonterías que hay que hacer para doctorarse, dios suyo!

Lo malo es que la fecha del examen de religión ante Obama coincidía con el funeral por el soldado muerto en Afganistán. Había que tomar una elección, y cualquiera que esta fuese sería la equivocada. González Pons, a quien sin duda le escriben los discursos los guionistas de los teleñecos, tenía dos respuestas preparadas. Salió la de "me hubiera gustado verlo haciendo esa oración en el funeral de un soldado español que ha muerto en Afganistán, a los pies de la bandera de España", y no junto a Obama.

Éste sujeto, que ya tenía aprobada toda la carrera de miserable con la calificación de magnus cum laude, con esta nueva utilización impúdica del dolor de los familiares de las víctimas ha culminado el doctorado rozando la excelencia. España se está llenando de doctores, por lo que se ve.
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Atención, pregunta concurso:

Si Zapatero se hubiese quedado al funeral y hubiese renunciado al oficio religioso con Obama, ¿cuál sería la reacción de González Pons belleza en siete días?

Propongo que, al final de la jornada, Martinico, nuestro experto, conceda el premio a la mejor respuesta, entendiéndose por la mejor la más miserable.