Fuego amigo

El insulto en la red es gratis

Acabo de enterarme de que en YouTube se le llama a alguien "puta" cada 0,03 segundos. No sé si es una afirmación muy científica, pero así lo aseguran en el que parece ser uno de los blogs de carácter informativo más populares de Estados Unidos. Más curiosa es todavía la reacción de los autores del blog tras conocer que un juez ha aceptado la demanda de una ex modelo, harta de soportar los insultos de un acosador, escudado en el anonimato de la red, durante varios años. Se lamentan los del blog de que "si no puedes llamar a alguien ‘puta’ en los comentarios de YouTube sin ser expulsado, realmente es que el anonimato de Internet está muerto". No sé a dónde vamos a ir a parar con tanto prohibicionismo.

Es decir que, como bien saben muchos diarios digitales que, como éste, diariamente tienen que sufrir una ingente colección de groserías, el anonimato, esa forma de tirar la piedra digital y esconder la mano, es uno de los valores más apreciados de Internet, donde cualquier hijoputa, cabrón, pedazo de cretino o mierda pinchada en un palo puede, impunemente, llamar a un santo varón como yo sabe dios qué cosas (ni se me ocurriría reproducirlo aquí), escudado en el anonimato, sin que ello tenga consecuencias penales.

Internet es la gran consulta del psicólogo, el confesionario sin penitencia subsiguiente, a donde una legión de desheredados de las neuronas acuden a sublimar sus complejos, sus soledades, sus fobias, almas en pena que serían incapaces de  decirte a la cara lo que vomitan a escondidas en el mundo virtual.

Dicen que los juzgados están atascados de demandas, que bastante tienen con los problemas de convivencia entre vecinos. Por eso aquí en las web españolas la policía nos aconseja guardar sólo las amenazas de muerte… por si algún día se cumplen. Soportar que te llamen puta o hijoputa al parecer va con el sueldo. O es gratis.