Fuego amigo

Algo habrá que hacer con estos chicos

 

A mí me ocurre lo que a Mariano Rajoy: no entiendo nada de economía. En eso, tanto él como yo presumimos de una incultura enciclopédica. Y como es norma en estos casos, cuanto menos entiendes del asunto más tiendes a simplificar. Él, por ejemplo, cree que esto de España se arregla con la marcha de Zapatero; y yo, por mi parte, en mi simpleza estoy convencido de que las cosas nos irían mucho mejor si no estuviésemos obligados a sufrir de líder de la oposición a alguien tan vago, incapaz e indigno como Rajoy.

 

Él, Zapatero (que apenas ha tenido un curso acelerado de dos días de macroeconomía) y un servidor nos preguntamos muy a menudo, no tanto cómo salir de esta crisis, sino cómo evitar que esta crisis, en lugar de ser un pico más de uno de tantos ciclos económicos que en el mundo han sido, se convierta en el modelo sin retorno de la economía mundial del futuro imperfecto que nos espera.

 

Mercados financieros dirigidos por delincuentes con nombres y apellidos, que obtienen sus beneficios maquinando para alterar el precio de las cosas (a ese delito le llaman mercado de futuros, los muy graciosos), aunque se trate de materias primas vitales para nuestra subsistencia. Un mercado de trabajo inestable, de perennes becarios y contratos basura, de jóvenes condenados a no acceder jamás a una jubilación digna porque las cuentas de los años cotizados no las podrán cuadrar ni con pluriempleo.

 

Él, Zapatero y yo hemos visto pasar el otro día bajo nuestras ventanas una manifestación de jóvenes desesperados por las perspectivas del "mercado de futuro" al que les hemos condenado. Una vez acabada, nos retiramos a meditar, a ver si se nos ocurría algo. Algo simple, como nuestra cultura, mismamente.

 

Y los tres estamos de acuerdo en que algo habrá que hacer.