Fuego amigo

Un enemigo diseñado en asamblea

 

Los sucesos de Extremadura, en que las bases de IU han permitido con su abstención que gobierne el PP, y que proveerán de material sin fin al desarrollo de una nueva teoría política, han servido para afianzar la idea de que el voto es un material que tiene un valor en sí mismo, independientemente de a quién va a parar y al servicio de qué se pondrá a trabajar. Es el viejo debate sobre quién mata en realidad, si la bala que sale del arma o el que la dispara. Los votantes y simpatizantes de IU están en esa porfía: si el voto es un objeto sin alma, como la bala, o si el asesino es el dueño de la mano que apunta y dispara a un lugar determinado con una intención precisa.

 

Los defensores de la bala con valor moral por sí misma aducen que los votos de IU (de una parte de IU, para ser más exactos) no podían servir para mantener al PSOE en un sillón que ya viene ocupando desde hace veintiocho años. Los que consideran, entre los que me cuento, un despropósito que la abstención de IU favorezca al PP, argumentan que si su voto iba a utilizarse para una abstención que favoreciera a la derecha, deberían haber avisado antes, porque en democracia ya existen otros mecanismos para que no te adulteren el voto: la abstención, el voto en blanco y el voto nulo en el que escribamos con boli, con letra clara para que no quepa la menor duda: "PP y PSOE la misma mierda son".

 

Es decir, en IU de Extremadura alguien está convencido de que recabó miles de votos, la munición necesaria para batir al enemigo, para decidir posteriormente en asamblea cuál es la presa, olvidando, quizá, que un dromedario es un caballo diseñado en asamblea. Como si la existencia de dios, por ejemplo, se pudiera decidir por mayoría.

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Meditación primera para hoy:

 

Primera opción: Los votantes de IU de Extremadura, en una borrachera colectiva, pensaban que con sus votos estaban dándole la mayoría absoluta a IU para gobernar en solitario. Felizmente despreocupados, no existía para ellos un plan B porque su victoria estaba cantada.

Segunda opción: Los votantes de IU de Extremadura que todavía no habían bebido eran conscientes de que estaban depositando su confianza a un partido de izquierda que no obtendría la mayoría para gobernar pero que actuaría como árbitro de izquierda en la Comunidad.

Tercera opción: Las bases de IU de Extremadura (28) que con su abstención propiciaron el gobierno del PP tienen toda la razón por el mero hecho de que son las bases.

Cuarta opción: Si las bases de IU de Extremadura hubiesen votado todo lo contrario también habrían tenido la razón. Porque la razón en las empresas políticas, como en los bancos y las grandes corporaciones, está en las bases, es decir, en los accionistas, y no en los consumidores.

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Segunda meditación para hoy:

 

Ayer fue día de reparto de certificados de pureza de raza, como en la España de los Reyes Católicos. Algo que, llevado a la izquierda, llega a adquirir tintes cainitas, con descalificaciones personales e insultos a los disidentes de la doctrina oficial. Para mayor sarcasmo hay que añadir el dilema de que ya no sabemos quienes son los depositarios de la doctrina oficial y quiénes los herejes. El concilio de los 28 obispos de Extremadura ha decidido que el comité central, o como coño se llame, de la coalición estatal es el que ha caído en un peligroso desviacionismo.

 

Yo me he salvado de la hoguera porque, como bombero mayor y dueño de la manguera, he conseguido apagar el fuego a tiempo. Entre los comentarios que recibí, y que envié a los infiernos porque no consiento ni un ataque personal al anfitrión de este blog, destaco este: "¿el partido socialista te tiene en nómina?"

 

No le contesté, pero lo hago ahora a todos los que utilizan sus neuronas para análisis de la realidad tan profundos y originales: cobro del partido socialista la misma cantidad que Cayo Lara, Gaspar Llamazares y Pedro Escobar, otros tres descerebrados que no supieron entender que la izquierda renacida tiene veintiocho nuevas lumbreras que guiarán, a golpe de asamblea, nuestros pasos hacia la victoria final.