Memento

Vicent Marzà: "Hemos dicho más de una vez al ministro que la cultura no vive del aire y de los aplausos"

Esperemos que pronto vuelvan las entrevistas donde repetimos preguntas. Donde un artista nos cuenta cómo ha creado su disco o su libro. Que nos hablen de giras o de exposiciones. Que nos cuenten sus influencias o nos describan cómo empezó su curiosidad artística. Esa normalidad que de repente echamos de menos. Porque la cultura había alcanzado el carácter de la cotidianidad y, con ello, estaba perdiendo su componente mágico de emocionar y conectar.

La pandemia nos mandó a todos a casa y, de este modo, la cultura volvió a ganar importancia como método de desconexión, de distracción y de acogimiento. Pero además de ser un conjunto de conocimientos, también es la forma que tienen de ganarse la vida muchas personas. Por ese motivo, en algún momento se deberá abandonar la pantalla y volver a los espacios culturales. Pero mientras todo llega (que llegará), el papel fundamental para este sector lo están jugando desde las administraciones públicas, que son las encargadas de recoger las propuestas que les hacemos los artistas y que deben transformarlas en medidas para que no se detenga la creación.

Vicent Marzà es el conseller de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana. He querido entrevistarlo a él porque, aunque tenga menos competencias y la política en esta crisis esté más centralizada, necesitamos instituciones que conozcan la realidad y la particularidad de cada región. Porque cada tierra, al igual que cada arte, tiene sus peculiaridades. Y sólo conociéndolas y escuchándolas se podrá dar respuesta. Porque la cultura es un bien de primera necesidad y una manera de crear comunidad, y necesitamos que no muera.

Vicent Marzà, conseller de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana.
Vicent Marzà, conseller de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat
Valenciana.

Empiezo con la pregunta del millón. ¿Tiene el Consell algún calendario (aunque pueda ser modificado por las circunstancias) para el regreso de la actividad cultural? ¿Hay algún plan específico para cada espacio?
Tenemos todos los planes con diferentes escenarios. Estamos trabajando en paralelo con todas las entidades y asociaciones del sector. Lo único es que no nos aventuramos a marcar un calendario público hasta que nos digan las autoridades sanitarias, que son las competentes. Por lo tanto, lo que estamos haciendo es prevenir los diferentes escenarios posibles y, para cada uno de ellos, tener todas las soluciones previstas. En ese sentido, hemos apostado por una reprogramación de la actividad para finales de verano y en otoño y, si es posible, es lo que vamos a ejecutar. Si las autoridades sanitarias nos indican lo contrario, lo que haríamos es trabajar con el otro escenario que tenemos previsto, que supondrían más indemnizaciones al sector para que no se venga abajo.

El ministro de cultura, tras sus primeras y polémicas declaraciones, dice que en los próximos días se aprobarán medidas específicas para el sector. ¿Ha habido cooperación con los responsables de cultura de las distintas comunidades? ¿Sabes qué medidas se van a plantear?
Nosotros hemos exigido al Ministerio medidas específicas e inmediatas y con un presupuesto desde el primer momento.  Cosa que hemos hecho desde la Generalitat Valenciana. Hemos movilizado 4 millones de euros más para poder llegar a los sectores culturales, que son los que están en una situación más precaria. Ya lo estaban y ahora, con esta situación, todavía más.
Se ha estado escuchando a las Comunidades, se ha estado viendo qué estábamos haciendo y hemos estado haciendo propuestas. No nos han explicado todavía en qué sentido van a ir las medidas concretas del Ministerio, pero sí que sabemos cuál está siendo nuestro trabajo y es el que pensamos que se debería hacer a nivel estatal. Hemos presentado una enmienda específica a los decretos leyes del Gobierno para que los trabajadores intermitentes del sector cultural, que son la inmensa mayoría, tanto técnicos como músicos, como actores o actrices, puedan acceder al subsidio por desempleo, aunque hayan cotizado menos días de los que deberían según la normativa. Porque es la realidad del sector, que se cotiza de forma totalmente intermitente y, por ese motivo, no han podido acceder a los subsidios y tendría que estar solucionado ya.
Igual que se debería haber hecho ya, como estamos haciendo desde la Generalitat Valenciana, movilizar los recursos y ampliar la cantidad que se invierte en subvenciones y en indemnizaciones para las empresas culturales. Para que la bajada de ingresos que van a tener por la falta de poder hacer actividades y de recaudación con el público, no termine con ellas y puedan subsistir y, de este modo, sigamos teniendo cultura. Hemos dicho más de una vez al ministro que la cultura no vive del aire y de los aplausos solo. Por lo tanto, debe tener unos recursos movilizados y unas acciones concretas que den respuesta al sector, como estamos haciendo aquí.

La Conselleria d'Educació, Cultura i Esport ha puesto en marcha el programa ‘ReaCtivem’. Por lo general, muchas de las ideas que se plantean estos días están destinadas a potenciar el audiovisual para seguir produciendo cultura sin aglomeraciones. ¿No se deja fuera a mucho trabajador de la cultura que necesita del directo y de los espacios culturales para sobrevivir?
Totalmente. Nosotros en el plan ‘ReaCtivem’ damos respuestas a lo que podemos hacer de manera directa y que no es competencia estatal. Las cuestiones de la Seguridad Social y el acceso a las prestaciones por desempleo se regulan a nivel estatal, por eso, lo que estamos haciendo, es proponer al Ministerio que haga soluciones específicas para el sector cultural; para aquellos tipos de trabajos que ahora mismo están desatendidos por esta situación. En nuestro plan hemos movilizado 4 millones de euros más de los que ya teníamos previstos en este presupuesto. Hemos actuado entiendo que la cultura es un bien esencial y, por lo tanto, en una situación de emergencia se deben mejorar los esfuerzos e invertir más y no al contrario. Porque es un bien esencial y hay que reactivarlo para que el conjunto de la ciudadanía tenga acceso de forma democrática y socializada a la cultura.
Prevemos dos tipos de escenarios. Uno, en el que podamos volver a la actividad cultural lo más pronto posible y ahí tenemos todo el acceso a la reprogramación de todos los espectáculos que no se hayan podido hacer. Es decir, no se suspenden y se vuelven a programar en diferentes espacios y en diferentes formatos. Muchos de ellos al aire libre. Estamos reprogramando con salas privadas, tanto para conciertos como para teatro o cine, y estamos preparando alquileres de locales por parte de la administración para que estos espacios puedan reubicar espectáculos.
También estamos haciendo compras masivas de libros y de obras de arte para que el sector editorial y el sector de artes plásticas y visuales tengan unos ingresos que ahora mismo no tienen y no se queden descolgados. Por último, sobre lo que hablábamos de la creación de contenidos audiovisuales, es porque creemos que no puede ser que vengan solo de la voluntariedad de los creadores. Es algo que está muy bien y se agradece, pero hay que comer y trabajar en condiciones. Por ese motivo hemos hecho una serie de ayudas también desde el Consorcio de Museo, pero destinado a todas las artes para trasladar al lenguaje audiovisual las creaciones artísticas que hacemos en otros lenguajes.

Los primeros espacios culturales que se prevé que puedan abrir en la "nueva normalidad" son las librerías o las tiendas de discos. Si bajaran las ventas por reducción de aforo, de horario y por no poder celebrarse firmas y/o presentaciones, ¿serías partidario de extender los ERTE para no perder empleo en este sector?
Sí. De hecho, lo hemos propuesto al Ministerio. Es necesario que el sector cultural sea tratado como se merece y para eso hay que adaptarse a la realidad. Si van a ser de los últimos que van a poder volver a atender en las circunstancias previas al confinamiento, es evidente que tenemos que seguir sosteniendo desde lo público al sector y, por ese motivo, los ERTE tienen que continuar el periodo que sea necesario mientras duren las restricciones. Para eso es necesaria una susceptibilidad en la duración de estos procedimientos, para que no se destruyan puestos de trabajo y, sobre todo, para que tengamos al sector provisto y en condiciones para poder reanudar sus actividades cuando sea posible. Mientras no se pueda, tenemos que estar dando el apoyo necesario.

Otro de los problemas de la cultura es una falta de regulación para las particularidades del sector. En vuestro programa de 2015 ya hablabais del estatuto del artista y de Regular la situación contractual la seguridad social y la fiscalidad directa e indirecta teniendo en cuenta las particularidades del trabajo artístico y de la carrera profesional intermitente. En 2019 de nuevo iba en vuestro programa. ¿No sería buen momento de acelerar el proceso y crear un marco jurídico específico que ayude en un futuro a afrontar mejor crisis como la actual o similares?
Es totalmente necesario. Estamos trabajando en tres planos ahora mismo. El primero es el de la urgencia, mediante las medidas que hemos comentado ya. El segundo es el de la vuelta tras esta excepcionalidad, que se basa en invertir más en el sector para que se vuelva a activar y pueda volver a generar no solo cultura, sino también puestos de trabajo de mayor calidad y sostenibles. Para eso, es necesario trabajar en el tercer plano, que es lo importante, y son esas cuestiones que se han quedado sin resolver y que, por esta situación, no pueden quedar en el olvido. Cuestiones que va desde las condiciones laborales hasta el Estatuto del Artista o la adaptación normativa a la realidad específica de la cultura.
Sobre el Estatuto del Artista, hay que decir que si lo hubiéramos tenido resuelto no estaríamos en esta situación en la que hay trabajadores de la cultura que se han quedado fuera de subsidios. Porque ya habríamos regulado esta forma de contratación y ya estaría reconocida, con mejores condiciones y no tendríamos que estar tomando medidas excepcionales, sino que sería la normalidad porque habrían sido contratados de manera regularizada para tener acceso a los subsidios de forma adaptada. Por eso es tan importante. Por las condiciones laborales, que tienen que estar por encima siempre. Por eso se debe hacer tanto a nivel estatal como las concreciones que podamos hacer a nivel autonómico.
Por otro lado, también es necesaria la adaptación de las normativas generales a la excepcionalidad cultural. La ley de contratos no tiene ningún sentido bajo esa mirada neoliberal que todavía está vigente, en la que la mayoría de las licitaciones públicas acaban en las grandes empresas . Esto provoca que se desvirtúe y se debilite el tejido cultural creativo, el cual muchas veces es un tejido pequeño, de autoempleo, de autónomos y de cooperativas que deberían poder acceder a los contratos públicos, especialmente los culturales. Para ello hay que adaptar la especialidad. Nosotros lo decimos siempre, no es lo mismo hacer un contrato para comprar máquinas de tren que hacer uno para contratar grupos de música. Por lo tanto, debería adaptarse la necesidad para que podamos contratar de forma mucho más específica y se pueda dar ayuda para asegurar que el sector cultural puede crecer. Que no esté solo sometido a grandes empresas que luego se dedican a subcontratar y que repercute en las condiciones laborales.

Vicent Marzà, conseller de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana.
Vicent Marzà, conseller de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat
Valenciana.

Pese a que los expertos hablan de que no habrá eventos masivos este año, mucha programación como las Fallas en julio o los conciertos de Viveros, al igual que otros festivales de verano, siguen de momento adelante. ¿Se debe a una falta de garantía jurídica para cancelar con antelación o existen previsiones más optimistas?
El escenario y el calendario nos lo marca, en este caso, el Ministerio de Sanidad, que es quien ha asumido más competencias de las que ya tenía antes del confinamiento. Por lo tanto, en estas cuestiones no podemos anunciar todavía nada concreto. También hay que señalar que las Fallas y los conciertos de Viveros son gestión del Ayuntamiento de València y esto lo determinará su calendario en relación con las autoridades sanitarias. En todo caso, sí que pensamos que debería tener un calendario fijo. Es una de las cuestiones que le pedimos al ministro. Que, aunque sea con la máxima precaución posible, se pueda determinar un escenario en función de diferentes criterios objetivos y numéricos de la situación de la pandemia, para que todo el mundo, de forma pública, sepa a qué atenerse. El mundo cultural necesita esa objetivación de los indicadores para que los calendarios puedan hacerse públicos. De este modo, las empresas y los artistas podrían tener un poco de certeza dentro de esta incertidumbre.

Exacto, porque justo hoy leía una noticia que decía que muchos festivales no cancelan porque necesitan que sean las autoridades sanitarias quienes se lo indiquen.
El problema que está habiendo es que, hasta que el Ministerio no determina que no se puede hacer un evento, las propias empresas, entidades o asociaciones saben que si cancelan ellas tendrán mayores pérdidas. Por el contrario, si es por fuera mayor, pueden acceder a ayudas. Por eso digo que se debería especificarse el calendario de forma clara y entender que esta situación no la pueden asumir los pequeños trabajadores o las asociaciones culturales, que son entidades menores, en caso de que no se pueda realizar la actividad.

Más allá de reprogramar, ¿no se valora mantener la programación de eventos del sector público, aunque sea con aforo reducido, para mantener la cultura activa y minimizar daños en el sector?
Sí. Habría que cambiar algunos formatos y adaptarlos, pero para nosotros lo importante es que, aunque se reduzca el aforo o cambie el espacio donde se realice la actividad, se haga. Porque pensamos que es importante fomentarlo desde el sector público. En cuanto a lo privado, tenemos que pensar en la sostenibilidad de esas empresas para que luego puedan seguir creando. En cambio, desde lo que promovemos nosotros directamente, pensamos que la mejor manera de seguir invirtiendo y que la gente pueda seguir disfrutando de la cultura es que, si las autoridades sanitarias nos lo permiten, podamos seguir adelante, aunque sea con menos espectadores u otras condiciones.
Pensamos que es importante que la cultura no se pare. Siempre en un escenario de desescalada avanzado, claro. No lo pensamos para ahora ni para los próximos meses, pero sí en una situación próxima en la que poder seguir invirtiendo. Nuestro objetivo es que cada euro que teníamos previsto invertir en cultura en este presupuesto se pueda invertir de una manera u otra y, a su vez, movilizando 4 millones más. Queremos que ese dinero llegue al sector cultural de la mejor manera posible, pero también, como objetivo final, que llegue al público y al conjunto de la ciudadanía.

En un momento en el que se necesita dinero público para afrontar la crisis y aunque es competencia estatal ¿estarías a favor de la reducción del IVA de entradas o de otros productos culturales para relanzar el sector una vez vuelva la normalidad?
Sí. De hecho, también lo hemos propuesto al ministro en una carta que le envié con diferentes propuestas y, también, en la conferencia sectorial que hicimos los diferentes consejeros de cultura con el Ministerio. La cultura es evidente que es un bien esencial y como ello debe ser tratada y no debe pagar los excesos de otros sectores. Debe estar atendida como merece porque la sociedad, pero también las instituciones públicas, debemos agradecer el trabajo que están haciendo estas semanas para que podamos pasar este confinamiento con una mejor salud mental y que podamos sentirnos más acogidos y en contacto con nuestras emociones y nuestra creatividad.
Evidentemente, también con el trabajo que hace cada día en condiciones normales la cultura. Es un bien esencial y así se debe tratar. Por eso hay que bajar los impuestos a los sectores culturales y subirlos a las grandes empresas que, durante muchos años, han estado privilegiadas y nos han hecho pagar, por no hacerlo ellos, muchos impuestos al conjunto de la ciudadanía.

El sector cultural recibe muchas críticas, sobre todo por parte de la derecha, pero también parece denostada si comparamos con el apoyo gubernamental que tiene en otros países europeos, pese generar el 3,2 % del PIB español. Aunque ya has dejado pinceladas durante la entrevista, considero vital preguntar ¿por qué es necesario cuidar la cultura desde las instituciones públicas?
Porque la cultura no solo nos ayuda a ser más críticos, a ser más justos y a construir una sociedad mucho más libre y que no se pueda tiranizar. Solo con eso estaría justificado invertir y mejorar en cultura cada día más. Pero, además, también, es uno de los sectores productivos que no se deslocaliza, que genera bienestar y que reparte la riqueza. Por eso se deben mejorar sus condiciones laborales. Para que pueda desarrollar todo ese potencial y contribuir a crear una mejor sociedad. Por eso invertir en cultura es invertir en el futuro. Es invertir en la sostenibilidad. Es invertir en que de verdad tengamos un país más justo, en el que cada uno pueda pensar de forma crítica. Porque la cultura sirve para que pensemos por nosotros mismos.