Memento

¿El pensamiento está libre de impuestos?

.- PIXABAY

"Repsol logra un beneficio récord de 1.400 M en 2022 impulsado por el alza del petróleo"; "Iberdrola gana un 3% más en el primer trimestre, hasta los 1.058 millones". Dos titulares que se pueden leer en prensa estos días, pero claro, los problemas siempre son los impuestos. Da igual que las multinacionales se lucren, especulen y suban el precio de sus productos de manera desorbitada, porque siempre tendrán un loro político o mediático repitiendo que existe una carga fiscal abusiva y es la culpable de la subida de precios.

Y claro, todo ese mantra acaba calando. El CIS del pasado mes de agosto ya advertía que una mayoría de españoles piensa que paga muchos impuestos y un 60% cree que da al Estado más de lo que recibe. Da igual que recaudemos en impuestos menos que la media europea. No importa que disfrutes de una educación y una sanidad pública que, aunque mermada por años de neoliberalismo, nos ofrece mucho más de lo que podríamos pagar con nuestros bolsillos. Cuando se repite un mensaje tantas veces, acaba sonando como cierto. La gente ve los impuestos que paga, pero los servicios que recibe los asume como un derecho y obvia que deben pagarse.

Porque no pagar impuestos mola. Esta semana volvió el día sin IVA de MediaMarkt. Una campaña publicitaria en la que te rebajan el producto un 21% para que sientas que no estás pagando impuestos, aunque estos se pagan ya que lo contrario es ilegal. Pero qué bien te sienta sentir que no te está robando el Gobierno. También muchos han aplaudido hasta con las orejas la huida de youtubers a Andorra. Pobres niños multimillonarios que tienen que pagar un 50% de unos ingresos desorbitados.

Muchos otros se cuadran cuando suena el himno tras el triunfo de algún deportista español con su residencia en un país extranjero. Qué patriotas aquellos que huyen para no dejar ni un duro aquí, pero se envuelven en la bandera. Sin embargo, se ha asumido tanto que pagar impuestos es un robo que se justifica todo. Cuántos repiten "yo haría lo mismo". Personas que no podrían ni pagar una consulta de su médico de cabecera ni pueden permitirse un profesor de refuerzo para sus hijos.

Que el relato de los impuestos es otra batalla cultural que enfrenta a la izquierda y a la derecha no es nada nuevo. Se ha escrito mucho sobre ello y cada poco tiempo salta al tablero político y se convierte en el principal asunto a debatir. Mismamente es de las principales banderas que ondea Ayuso y ya vimos sus resultados en las elecciones madrileñas. No vamos a convencer ahora a la derecha de que pagar impuestos es positivo porque ellos sí pueden pagarse sanidad y educación privada. Gobiernan para ellos y para los suyos, así que mejor que no nos sorprenda su discurso. El problema es cuando el Gobierno cae en la trampa y cede.

La actual crisis energética era otra oportunidad de oro para intervenir el mercado. Se ha visto con las mascarillas y con los test de antígenos que es posible. Está claro que Iberdrola o Repsol no iban a ceder por las buenas y harían múltiples chantajes y pataletas para defender su cortijo, pero el Gobierno ni siquiera ha puesto resistencia. Su medida para paliar las subidas de la luz y de la gasolina ha sido bajar impuestos. El Estado se empobrece y los oligarcas siguen enriqueciéndose. Y un Estado más pobre se traduce en peores servicios y en una mayor desigualdad.

Lo peor es dar la batalla por perdida de antemano, ceder al discurso neoliberal de que el dinero está mejor en nuestro bolsillo y hacer medidas que, encima, siempre van a parecer insuficientes. Porque la oposición si huele la sangre va a seguir mordiendo. Viendo la reacción actual es difícil imaginar que a las grandes fortunas se les vaya a exigir pagar más. Ni se toman medidas ni se gana el relato. Desafección, todos los partidos son iguales y el Estado nos roba. Pero luego hay que poner cara de sorprendidos cuando crece la extrema derecha, cuando no hay mayor caldo de cultivo para este crecimiento que ceder a sus chantajes.

Decía Lutero que el pensamiento está libre de impuestos.  Actualmente, más bien, el pensamiento está lleno de cómo evitar pagarlos. Ya se verá en el futuro, cuando al Estado del bienestar se le quiebren más las costuras y nos demos cuenta de que no hemos heredado ni Iberdrola ni Inditex dónde estarán nuestros pensamientos. Pero oye, seguro que seguirán libres de impuestos.