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El control segundo a segundo de las empresas a los trabajadores, algo más común de lo que pensamos

El caso de un bufete de abogados que controla minuto a minuto a sus trabajadores no es el único caso en el que una empresa lleva a cabo este tipo de prácticas que rozan la ilegalidad.

Primer artículo de esta serie: "Debes cuarenta horas a la empresa»: la forma de controlar cada segundo a los trabajadores de un bufete de abogados"

Ramón trabaja en una empresa de cursos online, se dedica a dinamizar a diferentes estudiantes y materias. Lleva trabajando en ello desde el año 2012 y cuenta a Público que le controlan la jornada a través de los ordenadores. "La empresa envía ordenadores con un programa de control llamado Time doctor. Se supone que es para aumentar el rendimiento ya que mide toda la actividad. Si, por ejemplo, estás anotando algo en una libreta y tecleas menos de X, trascurridos minutos salta una especie de alarma de tiempo que para el reloj de la jornada. Si vas al baño no cuenta en la jornada porque el programa se para", explica.

"Además, lanza pantallazos aleatoriamente a lo largo de todo el día. Puede ser legal, pero, desde luego, es desmotivador y agobiante en extremo", concluye.

Algo muy parecido le ocurre a Mario. Él trabaja como programador de software y en su empresa tienen un software de trackeo de tiempo en los ordenadores. "Nos controlan en qué aplicación del PC estamos en cada momento (desde si estamos en Firefox o Chrome, qué página, si estamos en el editor de código que usamos para programar, etc.) y, obviamente, también nos detectan si no estamos en nuestro sitio trabajando".

Para el laboralista Íñigo Molina, como se explicaba en el artículo anterior de esta serie, "es un control degradante y contrario a la dignidad de los trabajadores". Además, "si hablamos de programas que, además, realizan pantallazos entramos en el terreno de la dignidad y el respeto de los trabajadores y el poder de control del empresario".

Segundo artículo de esta serie: ¿Es legal controlar cada minuto a los trabajadores?

La utilización de programas para el control de actividad en el trabajo no es la única forma que tienen las empresas para controlar cada segundo a sus trabajadores. El uso de cámaras para su vigilancia (de forma ilegal) también es algo recurrente.

Lola trabaja en una tienda llena de cámaras que se dedican no sólo a vigilar a los clientes, también a ella y a sus compañeras. "Cuando llegué, hace ahora un año, mis compañeras me avisaron de que la jefa estaba vigilándonos por las cámaras. Al principio no me lo creía, pero mi sorpresa llegó cuando sonó el teléfono y mi jefa me dijo que llevaba un rato parada, que me moviese para preguntar a los clientes si querían algo. Ahora, si alguna de nosotras va más de una vez al baño por la mañana llama para darnos un aviso. Si tenemos más de tres avisos, a la calle", finaliza.

Alejandro es camarero y también explica a Público que el bar en el que trabaja está lleno de cámaras, incluido en el almacén donde se cambian de ropa todos los trabajadores. "Además, nuestras PDAs están conectadas por control remoto a un programa que tienen nuestros jefes. Ahí pueden ver la velocidad a la que servimos y trabajamos. Hay gente que dura muy poco aquí. Se trabaja a mucha presión", concluye.

Elena Gil González, abogada de nuevas tecnologías, explica a Público que "las cámaras se deben utilizar como sistema de seguridad, por ejemplo, para los robos, no para controlar a los trabajadores. De hecho, es bastante completa la jurisprudencia que no acepta el hecho de que una cámara de seguridad haya pillado a un trabajador robando para fundamentar un despido, ya que las cámaras están ahí como sistema de seguridad, no para vigilar a los trabajadores".

Lo que podría haberse vendido perfectamente como un capítulo de Black Mirror es la realidad de muchos trabajadores en nuestro país. Es más, en el año 2017 se hizo viral la noticia de que a ocho empleados de la compañía de marketing digital NewFusion se les implantó un microprocesador del tamaño de un grano de arroz para controlar el fichaje en su empresa. ¿Qué será lo siguiente? ¿Trabajaremos a cambio de tiempo como en la película In time? Lo que está claro, es que la realidad siempre puede superar a la ficción, y en el terreno laboral, más.