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"Busco trabajo para cuidar ancianos y me llaman hombres pidiendo sexo"

Desde que el pasado domingo 29 de marzo se aprobase el Real Decreto por el que se regula el permiso retribuido recuperable para las personas trabajadoras por cuenta ajena que no presten servicios esenciales, son muy pocos los empleos que pueden seguir activos.

Entre los 25 puestos recogidos por el Real Decreto que pueden salir de casa, se encuentran las personas que se dedican a cuidados de ancianos, niños y personas con discapacidad y, por ello, muchas personas se están ofreciendo como cuidadoras.

Raquel, Helena y Cristina son tres de las muchas mujeres que se ofrecen como cuidadoras en estos momentos de emergencia por el coronavirus.

Raquel tiene 23 años y vive en Andalucía. Estudia derecho, pero como ahora tiene tiempo ha colgado varios anuncios en internet para cuidar niños por las tardes. Entre los mensajes que le han mandado le han pedido masajes, sexo o que limpie desnuda.

"Me llaman con número oculto y son hombres que me piden sexo, un masaje con masturbación y cosas así. Quieren que me salte el confinamiento diciendo que voy a cuidar a un niño y que me pase por sus casas", explica.

"Me han pedido fotos de cuerpo entero para ver si les interesa que vaya o buscan a otra chica. Me parece alucinante que exista gente así", explica.

Helena vive en Madrid, lleva 12 años en España y explica a Público que este tipo de mensajes los lleva recibiendo desde que publicó los anuncios en internet.

"Hasta que llegó el coronavirus, yo trabajaba limpiando en varias casas. Como tenía huecos libres tenía varios anuncios publicados con una foto de mi cara ofreciéndome como limpiadora. No ha existido ni una semana en la que no me hayan pedido sexo a cambio de dinero. Es muy habitual", explica.

"Ahora me anuncio para cuidar ancianos y me han vuelto a llegar mensajes pidiendo sexo a cambio de dinero. Incluso hubo una persona que me dijo claramente que aprovechase que me dejaban salir de casa para cuidar a gente para ir a la suya y tener sexo con él".

Cristina estudió trabajo social y lleva años cuidando a niños y niñas con autismo y TDH. Ella también está acostumbrada a que le lleguen mensajes pidiendo sexo cuando está buscando trabajo de cuidadora.

"Desde que empecé a buscar trabajo con niños y niñas con autismo, recibo mensajes de hombres. Me han pedido de todo; sexo, masturbación, fotos desnuda, bailes… por pedir me han pedido hasta que les dé mi ropa interior", asegura.