Extraños Delincuentes

'El Zorrero', crónica de un homicida machista anunciado

Hay crímenes que nadie puede prever. Que cuando se producen sorprenden a todos, incluso a sus protagonistas. Otros, sin embargo, se ven venir desde la distancia y sin necesidad de prismáticos. Es el caso del suceso que tiñó de sangre el pasado miércoles, muy cerca de la medianoche, una gasolinera situada en el término municipal de Luque (Córdoba). Las noticias del día siguiente nos contaron que Enrique Aranda Pareja, de 45 años,  salió de la oscuridad armado con una navaja y presuntamente propinó tres puñaladas, dos en el costado izquierdo y una más en el pecho, a José, de 56 años, que fallecía poco después. Enrique huyó, pero al día siguiente por la tarde, fue detenido por la Guardia Civil en las cercanías de una finca de Alcaudete (Jaen), el pueblo en el que vivían él, su víctima y la tercera protagonista de este trágico suceso, Monserrat, el nexo de unión entre ambos hombres y único testigo directo de la muerte.

Porque el crimen de la estación de servicio es un asesinato machista, aunque su víctima mortal no haya sido la mujer. Sólo hace falta echar un vistazo a los antecedentes del presunto homicida para descubrir cuál fue la verdadera motivación que le llevó a apuñalar a José: no soportaba que Monserrat, su mujer y con la que estaba en trámites de separación, mantuviera una relación con otro hombre. De hecho, en los documentos policiales, Enrique, alias 'El Zorrero', es catalogado como "maltratador". Lógico si se tiene en cuenta que de los seis antecedentes delictivos que le constan, cinco son referidos a violencia de género sobre su pareja. El sexto es una agresión cometida en julio de 2007 a un conductor que se saltó un Stop y al que, pese a pedirle disculpa, le propinó un fuerte golpe en el pecho.

Lo llamativo, sin embargo, es que pese a esa sucesión de denuncias por maltrato -que se inician el 9 de diciembre de 2007- y de que hubiera una medida de alejamiento en vigor desde el 16 de junio de 2010, Enrique siguiera conviviendo largos periodos con su esposa, según me cuentan fuentes cercanas a la investigación. Y ello a pesar de que en este caso la Justicia fue rápida y el 4 de enero de 2008, menos de un mes después de la primera denuncia y sólo dos días después de que presentase la segunda , impuso una orden de protección. Dió lo mismo. Un mes después, el 4 de febrero de 2008, la Guardia Civil informaba al juzgado de Guardia que la pareja había vuelto a convivir juntos. Ella renunció voluntariamente a la orden de alejamiento, según consta en el expediente.

Y ocurrió lo que en estos casos, por desgracia, suele ocurrir: los sucesos de volvieron a producir. En este caso, muy pronto.  El 21 de marzo de 2008, poco antes de las nueve de la noche, una patrulla de la Guardia Civil tuvo que acudir urgente al domicilio de ambos ante la denuncia de que la mujer podía estar siendo agredida. Cuando los agentes llegaron, y tras llamar insistentemente a la puerta, se encontraron a la mujer con la camisa desabrochada que les aseguró que Enrique le había intentado agredir y que le había amenazado con una navaja. Efectivamente. 'El Zorrero', que estaba en evidente estado de embriaguez, llevaba un arma blanca en el bolsillo del pantalón. Nueva detención.

Para la cuarta denuncia por maltrato hubo que esperar casi diez meses. Montserrat se presentó el 13 de enero de 2009 en el cuartel de la Guardia Civil del pueblo y relató a los agentes que él la insultaba continuamente y la amenaza con matarla para que abriera la puerta. Y así llegó la quinta denuncia, la última hasta el crimen de la gasolinera. Era el 4 de agosto de 2010. Aunque para entonces ya existían una orden de alejamiento dictada sólo dos meses antes, en junio de 2010, por el Juzgado de lo Penal número 2 de Jaén,  Enrique fue  a casa de su mujer en estado ebrio y consiguió entrar. Una vez en su interior, la agarró fuertemente de ambos brazos y la arrojó al suelo con la intención de golpearla con dos cascos de moto. No pudo porque la hija de ambos, de 17 años, se interpuso y comenzó a pedir auxilio. Él huyó. Poco después fue detenido.

Desde ese momento, el riesgo de que volviera a intentar agredir a su esposa fue evaluado por la Justicia como "medio". El pasado miércoles quedó comproabado que se quedó corta. Ese día, 'El Zorrero' se apostó en la gasolinera donde su mujer había aparcado el vehículo, situada en el kilómetro 349 de la N-432, en el término municipal de Luque (Córdoba), y esperó a que ésta regresase de su cita con el hombre con el que estaba saliendo. Ambos llegaron sobre las 23.20 a bordo del BMW de él. Cuando los vió, se abalanzó sobre ambos y apuñaló a José. Luego huyó y anduvo por los montes cercanos hasta que al día siguiente, sobre las cinco de la tarde, una patrulla de la Guardia Civil lo localizó en los alrededores de una finca de su hermana, en Alcaudete. Allí lo detuvo.

Los agentes sospechan que la venganza de Enrique no había acabado con la muerte del nuevo compañero de Montserrat y que, de hecho, él había vuelto al pueblo para intentar acabar también con ella. ¿Por qué no lo hizo cuando se abalanzó sobre su víctima? La Guardia Civil maneja varias hipótesis, pero aún tiene que aclarar algunos extremos del suceso. Por ejemplo, por qué poco después del crimen Enrique llamó a su hijo para confesarle lo que había hecho y pedirle que le recogiera junto al río, para luego no acudir a la cita, según contó el muchacho. O cómo pudo llegar desde Alcaudete al lugar donde cometió el crimen sin vehículo... Lo único que tiene claro es que la historia de 'El Zorrero' era la crónica de un machista anunciado.