Otras miradas

Lucifer no se cita con Monasterio

José Ángel Hidalgo

Funcionario de prisiones, escritor y periodista

La presidenta del Vox en Madrid, Rocío Monasterio, realiza unas declaraciones a los medios en Tenerife. EFE/ Cristóbal García
La presidenta del Vox en Madrid, Rocío Monasterio, realiza unas declaraciones a los medios en Tenerife. EFE/ Cristóbal García

Cuando en competida riña con la Ayuso ya iba camino de convertirse en mi brujita mala preferida, ahora va y se revela que toda la perversidad de Rocío Monasterio ha consistido en firmar con supuesto fraude algunos planos como arquitecta, así como alguna chapuza notable que le ha permitido, a ella y al preclaro de su marido, triunfar en la vida de sociedad madrileña con una mansión deslumbrante, aunque de nuevo ilegal como no podía ser de otra manera.

Es que estos de VOX no paran de dar a los adictos a los huevos XXL una decepción sentimental tras otra. Desde que el flojo de Ortega Smith no sacase su pistola ante el Supremo ejecutando su justa sentencia sobre los irredentos, cuando a esa distancia no podía fallar, está quedando de manifiesto que con estos mataviejas de folletín no se puede ir a ninguna parte.

Mucho darle a la ‘sinhueso’, pero poco más. ¡Ni aparecieron por Mingorrubio! No como Tejero, que ese sí que muestra sin pudor una hernia (sublevada) de caballo, y no recurre a juegos tontísimos de palabras como hace Abascal para decir las cosas con claridad, como eso último de que es más del Cid que del CIS, una mariconada de político corriente y moliente.

¿Pues no son los de VOX los nada acomplejados herederos de los crímenes de la dictadura? Yo les suponía con un grado de crueldad humana muy superior. Al fin y al cabo han sido contratados como una partida de garrocheros para evitar con sus cariocas de aúpa que el torito loco de la izquierda inquiete impositivamente a triunfadores como Sánchez-Dragó o Morante, entre los que se dejan ver, y a muchos otros que nunca asomarán el pescuezo por un altísimo sentido de la elegancia.

Así que estando comprometidos en VOX por relaciones de servicio con el lado tétrico de lo español, no entiendo cómo al final me sale la Monasterio con estas corruptelas sin importancia. Dan ganas de mandarles a paseo, pues teniendo en sus manos la posibilidad de ejecutar sobre los débiles de este país una maldad infinita, como lo sería (para ir haciendo boca) abofetear a los parados en las mismas colas del INEM, se revela ahora que todo su poder maléfico se resume en decir tontadas de la Reconquista y firmar planos secuencia falsos de una malísima (aunque lucrativa) comedia.

Al final la que se va a llevar la gata al agua de mis preferencias de películas de brujas es la Díaz Ayuso: esa sí que sabe hacer daño a base de conjuros con mala leche. Va de tontina que juega a cínica, sí, pero ejerce desde su presidencia un daño sutil, persistente, incrementando con cada medida de sus consejerías el peso de una lluvia de mierda que ya mancha desde hace décadas el corazón de los madrileños.

Eso es ser mala, mala de aquelarre. Debería la Monasterio aplicarse el cuento y cuando quiera hacer planos falsos de verdad citarse en el Monte Pelado con el espectro de la abuela Aguirre: ella le indicará cómo envenenar voluntades con bebedizos de dinero negro, y con qué cabrones del demonio relacionarse cuando de levantar cuentas y sedes criminales de partido se trata. ¿No sabrá la Monasterio que tan solo con hipocresía, avaricia y mala fe no se devuelve a Lucifer su legítimo gobierno de este mundo?