Opinion · Otras miradas

#yotecreochavorrillo #yotecreochavorrilla

Silvia Agüero Fernández

Gitana, Feminista y Madre. Cocreadora de pretendemosgitanizarelmundo.com

Los fines de semana solemos aprovechar para hacer alguna excursión, algún viaje en familia, para conocer el entorno, los pueblos, los paisajes, las gentes: nos vamos a descubrir los mundos de Popi el pulpo, un personaje que ha creado Carmen Manuela con sus 3 añitos y medio, que no sabemos dónde vive y que tratamos de buscar. Así que vamos buscando dónde puede estar Popi y con esa excusa nos fijamos en todos los lugares, observamos con detalle los castillos o los bosques o las playas donde podría vivir Popi el pulpo y Chiqui que es su muñeco. Un muñeco negro como Carmen Manuela o eso dice ella. Se ve más oscura de piel que la mayoría de niñas y niños que conoce. Y es consciente de que es diferente. Tan tempranamente comienza la percepción de la otredad. Desde esos 3 años en los que percibes que tú y tu familia no sois igual que la mayoría de la gente, que no os parecéis a los demás, que no pasáis desapercibidas.

Otra de nuestras hijas –más morena incluso que Carmen Manuela- durante un viaje, hace unos años, al ver un chiquillo tan moreno como ella exclamo, sin lache ni pudor ninguno: ¡Por fin! ¡Un moreno! Y es que llevábamos una semana rodeadas de gente muy buena y muy blanquita de piel.

Hace un par de semanas fuimos a descubrir un nuevo mundo de Popi. En esta ocasión se sumaron al viaje las dos chavorrillas y el chavorrillo de un matrimonio amigo.

Se trataba de descubrir si Popi habitaba en los monasterios de Yuso y Suso de San Millán de la Cogolla ¡Cuna del español y del euskera!Nos asombró todo: el paisaje, los edificios, las curvas de la carretera… El asombro se tornó estupefacción cuando las chavorrillasmayores comenzaron a percatarse del racismo retratado en cualquier imagen o escultura: señores payos blancos matando moros, atravesándolos con espadas o cortándoles las cabezas; señoras payas blancas pisando la cabeza a moros.

Los chavorrillos maldecían sin fin, señal de que el antirracismo ha calado en su ser y desprecian la injusticia mientras defienden la humanidad.Sí, lo tienen bien asumido. Mi Samara me contó que en otra excursión con sus profesores los regañaban sin parar cuando las chavorrillas señalaban cosas que les impresionaban porque esos profesores pensaban que las chavorrillas iban a tocar o romper algo. Los payoprofes iban corriendo hacia ellas con caras de terror. Me imagino esas caras de miedo en esos malos profesionales de la enseñanza y recuerdo mi infancia o la de mi hijo mayor que se cagaba de retortijones delante de la escuela pensando en el día que le espera al enfrentarse a los profespolicia que no tienen vocación de enseñanza ni amor a la infancia, que lo único que quieren es que no haya en su clase “conductas disruptivas”.

Mientras proseguíamos el recorrido escuchando con atención a la guía que nos iba explicando interesantísimos detalles de la construcción o de las pinturas, nos encontramos a la degollá de Isabel la Católica. Digo degollá porque allí sólo estaba su cabeza, sin su cuerpo, y también lo digo por la mala sangre que tuvo ¡Retorciéndose se vea al pie del demonio por los siglos de los siglos! ¡Amén!
Josué me pregunta entonces: Ja y está cascopaya? Pos esa cascopaya, le respondo, fue reina de España. Fue la que dictaminó y firmó las primeras leyes contra gitanas y gitanos. Nos prohibió ser gitanos, nos expulsó de España. Solo podíamos estar aquí si dejábamos de ser gitanos y gitanas. Fuá!Cascopaya! Mala raza! Gritan los cuatro a coro.

Después les conté la Gran Redada, lo que pasó en 1749, que los jambos poderosos pretendieron el exterminio de la población gitana, que separaron a los hombres de las mujeres, que a nuestras antepasadas las encerraron en las Casas de Misericordia, forzadas a cuidar a los enfermos desahuciados, cosiendo y lavando sus ropas infectadas… Que aquel genocidio lo diseñó y ejecutó el Marques de la Ensenada cuya estatua forma parte de la monumental fuente de los riojanos ilustres¡En la gran vía de Logroño!

El domingo siguiente fuimos a un parque conocido de Logroño. Mientras los más grandes cuidaban de mi pequeña, yo los observaba desde cerca sentada junto a otras madres, todas payas.

Cuando fueron corriendo al barco pirata les grité fuerte que tuvieran cuidado con las criaturas pequeñas.Hasta 4 veces les dije que tuvieran cuidado. Después me alejé a un banco (que las madresgitanas también nos cansamos ¿sabes?). En ese instante, 4 minutos después (lo que me duró medio cigarro), vi la cara de Samara desencajada, echando fuego por su mirada, enfadadísima y me acerqué corriendo. Una de las madres se había acercado a ella a decirle que eran muy grandes y, aseguraba, que harían daño a los niños más pequeños. Yo te creo Chavorrilla, le dije, cuando en vez de llorar se ofuscó llamando racista a la señora. Había en el columpio más niños payos grandes, pero quizás a los ojos de la señora paya se movían más despacio o incluso eran menos violentos y, desde luego, mucho más blancos que mis niños. Tuve que irme del parque y me enfadé porque no quería pegarme con la señorapaya. Iba tranquilizando a Samara pero en Samara ya no hay paz. Sus 12 años, los 12 años de su biología son 50 años de sabiduría en su vivencia de racismeos cotidianos sufridos.

Regresamos a casa. Pusimos rumbas en el Spotify y pasamos la tardedel domingo charlando de historia gitana, de supervivencia en el mundo payo…

“Los niños de Palomeras/ que no me los toque nadie/ llevo pistola y cuchillo/ y una familia mu grande. /No presumo de valiente/ ni pasa por mi cabeza/ que soy suficiente hombre/ pa matarme con quien sea” https://www.youtube.com/watch?v=LzzoIm3rwVw Es la canción favorita de mi Samara.

Empezó la semana y entre el lunes y el viernes Samara, Josué, Mari y Sara fueron expulsados de clase 4 veces, les pusieron dos partes por mal comportamiento, les regañaron 67 veces y Samara fue expulsada del colegio el mismo lunes por decir que no le interesaba nada de lo que contaba la profesora. La profesora preguntó si es que no le importaba nada de lo que contaba y Samara respondió sinceramente. A Mari la profesora la mandó a callar por decir, mientras hablaban del holocausto, que por qué no contaba que los gitanos y gitanas también lo sufrimos y que exterminó al 80 % de la población gitana alemana. A Mari se le olvidó la flauta para música y la profesora la obligó a ponerse un lápiz en la boca e imitar sobre el lápiz los movimientos de los dedos. Mari se negó diciendo que le daba asco y que era antihigiénico y la echaron de clase. Josué irrita a la profesora porque le dice continuamente que está permitiendo la segregación en la propia clase: a los gitanos los tienen atrás del todo o delante del todo.

Samara fue expulsada el lunes, bueno, amenazada con ser expulsada. Amenaza que no se cumplió. La Sami se rebeló después de saber parte de la historia, y se rebeló al saber que la historia sigue igual y que el racismo lo sufre en sus propias carnes. Samara se rebeló y al amenazarla su profesora Sami le devolvió la amenaza: contó que su tía escribe y que se iba a cagar (literal), que iba a contar todo lo que les hacían a los gitanos en el instituto ¡Te como to tu cara gitana chavorrilla! ¡El orgullo que me haces sentir! Y aquí estoy, contándolo. Cuando lo lea la profesora, igual se anda con más cuidado o, lo más posible,la toma con ellos. Pero le aseguro que esto no se queda en estas líneas, que no es una amenaza, que es poner encima de la mesa el antigitanismo cotidiano que sufren nuestras criaturas. Por si se piensa usted que no sabemos de qué va la movida y quiere hablar personalmente conmigo le advierto que llevo moño, delantal y babuchas. Si me ve venir no se asuste, que soy gitana, la tía de mis niños y firmo este articulo con mi nombre y apellidos.

Los 4 vienen a mi casa y voy a la suya todos los días. Y todos los días me hablan con respeto, me dan un cariño tan brutal que ni lo puedo expresar. Mari me dice que a los niños y niñas payos los profes los tratan con cariño y les dicen “venga chicos, hay que hacer esto” y que a ellas, a las gitanas y gitanos, les hablan despóticamente y yo os creo, chavorrillos.

En todo el Estado español tratan a nuestros hijos e hijas de esta forma en las escuelas. Con independencia de que aprovechen o no los estudios, que haya más o menos fracaso escolar, lo que me importa es que los traten bien.

Y aquí en Logroño mis sobrinos y sobrinas que van al instituto y a los coles tienen una Tía, un Tío, un Padre, una Madre y una familia mu grande pa matarnos con quien sea para que el acoso antigitano en las escuelas e institutos deje de marcar las vidas de nuestras hijas e hijos.

#YotecreoChavorrillo
#YoTecreoChavorrilla