Otras miradas

¿Hablamos de los motivos del suicidio?

Ana Bernal Triviño

Verónica Forqué en una entrevista reciente con Público.- FERNANDO SÁNCHEZ

Cuando ocurren situaciones como la de Verónica Forqué y se habla del suicidio siempre pienso no solo en el tabú sobre este tema, sino que dentro de él hay otro tabú más: el motivo que hay detrás. 

Más allá de la terapia, necesaria e incuestionable, detrás del suicidio no solo hay pocas ganas de vivir porque sí. Recuerdo los suicidios de personas desahuciadas durante la crisis económica de 2008, evitables con políticas de no exclusión. Recuerdo que Save The Children menciona que los niños y niñas que viven en hogares con bajos ingresos sufren cuatro veces más de trastornos mentales. ¿Por qué no hablamos de eso? ¿De que, a veces, es la propia sociedad y su economía asfixiante la que deriva en un intento de suicidio o deteriora la salud mental?

Y si eso se habla poco, mucho menos se habla del suicidio dentro de la violencia de género. Y trato esto porque es más común de lo que pensamos. Justo el machismo tiene en el suicidio la mejor estrategia o para camuflarse o para ser impune. 

La Macroencuesta de Violencia de Género desvela que las mujeres víctimas tienen cinco veces más pensamientos suicidas que aquellas que no lo sufren. Un 25,5% frente a un 4,7%. El éxito del agresor machista es que su muerte no se considera asesinato. El queda impune y ella no es registrada como víctima de violencia de género. 

Y no solo dentro de la pareja. Recuerdo las dos prostitutas arrolladas por un tren mientras una ayudaba a que otra no se suicidara, superada por el trauma que vivía a diario en el burdel. Puteros y proxenetas, ni se mencionaron. O la trabajadora de Iveco que se suicidó tras compartirse en su trabajo un video sexual privado. 

Pero siendo conscientes de esta situación hay algo más perverso. Y es decir que algunas mujeres asesinadas o abusadas no lo fueron porque se suicidaron. Otra forma de quedar impune. Recuerden la turista italiana que dijeron que o había hecho balconing o se había suicidado, como hipótesis. Así se archivó este caso en España. Su familia lo reabrió en Italia. La realidad: no era un sucidio. Ella escapaba por la terraza del hotel cuando huía de ser violada. Hace unos días, supimos que María Amparo Cortés no se había suicidado en la Nochebuena de 2020, sino que fue un asesinato machista, que su ex la estranguló y luego quemó la vivienda para ocultar el crimen. La investigación ha tardado, pero ha demostrado la realidad.

¿Sus suicidios importan menos porque, como alguien me dijo una vez, "ellas se lo han buscado"? ¿Acaso piensan que muchas depresiones surgen de la nada? No, no lo buscan cuando es la propia sociedad la que te golpea y lleva a ello. Cuando hablemos del suicidio hablemos de todas sus caras y que se puede evitar con menos pobreza, con menos exclusión, con menos fobia, con menos machismo. Podemos prevenir el sucidio no solo con terapia, sino antes de la terapia. Que no se olvide.