Otras miradas

Intimidación en RTVE

Montse Melià

Periodista

Plató del canal 24h de RTVE.- Daniel Lobo/flickr

Al igual que la administración pública, RTVE nunca ha llevado a cabo una reforma en profundidad y ahora probablemente sea tarde puesto que la televisión tal y como la conocemos está en retroceso y más aún las televisiones públicas. Estas, que deberían ser el garante del pluralismo político, la información veraz y rigurosa y la objetividad, se convierten en "casi" todo lo contrario por obra y gracia de un desmesurado intervencionismo político. Su posible pervivencia radica únicamente en cumplir su función lo mejor que puedan, aunque con el perfil de los partidos políticos que hay en España parece difícil.

TVE y RNE, en cuyos informativos he trabajado muchos años, han sido históricamente correa de transmisión del partido del Gobierno, excepto en algunas y contadas ocasiones. Ejemplos hay muchos y uno de los más llamativos es la contribución que desde el "pirulí" se prestó para que el gobierno de Felipe González ganara su referéndum sobre la OTAN en 1986. Que conste que no me estoy refiriendo a si era eso conveniente o no, sino al sesgo político de TVE. Por no hablar de la sentencia judicial que condenó a TVE por vulneración de los derechos fundamentales de huelga y libertad sindical, con motivo de la huelga general de 2002 contra el "decretazo laboral" del Gobierno de José María Aznar. La Audiencia Nacional condenó entonces al director de Informativos, Alfredo Urdazi, a leer la sentencia en el telediario, lo que hizo deletreando el nombre de CC.OO. que había presentado la denuncia y por tanto había ganado.

Desde que el Gobierno de Rodríguez Zapatero llevó a cabo una renovación de RTVE, la intervención política en sus contenidos informativos se fue relativizando, aunque volvió con fuerza a partir de 2010, con el Gobierno de Mariano Rajoy y hasta la fecha. El Consejo de Informativos de TVE denunció un sinfín de malas prácticas informativas entre 2010 y 2018. Aunque lo peor de todo es el control sistemático y constante de los contenidos que se elaboraban en los Telediarios, Canal 24h, así como en todos los Centros Territoriales de TVE, ¡17 en total! Un responsable de los Informativos llegó a decir en esa época que él "estaba allí para defender la Constitución". ¡De ninguna de las maneras es esa la función de un medio de comunicación! Su función es informar con objetividad y rigor y sin cargarse los derechos de nadie a recibir esa información veraz y sobre todo a trabajar sin censura ni manipulación. Los hechos son sagrados y el ciudadano tiene derecho a una información veraz.

Actualmente nos encontramos no con un pacto entre el PSOE y el PP en la dirección de la corporación pública, sino con un "reparto" de cargos. De esta manera, en la cúpula de RTVE cohabitan cargos propuestos por el PSOE y otros propuestos por el PP sin que nadie se haya preocupado de su capacitación profesional. Así, perviven cargos directivos que ya ostentaban esa condición durante el Gobierno de José María Aznar ¡y ahí siguen! A pesar de que no se distinguen por su currículum profesional. Por supuesto que no son todos así, pero existen.

Así llegamos al caso de Anna Bosch, quien por supuesto es mucho más creíble que todos los comunicados que pueda hacer una dirección de RTVE que no ha tenido que demostrar nada más que un apoyo incondicional a través del Gobierno y los partidos que lo apoyan. Esa práctica de llamar a la gente a los despachos para leerles la cartilla ha sido bastante habitual en distintas etapas de RTVE, especialmente durante los gobiernos de Aznar y Rajoy y ya antes en la etapa de Felipe González. Ahora debería eliminarse por completo, aunque veo que en este caso no ha sido así. Anna Bosch es una profesional de brillante trayectoria, como lo son la mayor parte de los trabajadores de RTVE, lo que no pueden decir algunos de los actuales directivos.  Lo que Anna Bosch hizo fue retuitear un tuit de otro medio que cuestionaba un posible desvío de dinero en RTVE.  Puede ser que la dirección de la Radio Televisión pública considere que no debería haberlo hecho pero eso no les capacita para intimidarla en un despacho a puerta cerrada. Y la explicación que han dado en un comunicado no es nada creíble puesto que Anna Bosch no tiene a nadie que corrobore su explicación.

La actual situación de RTVE es la consecuencia de haber perdido una gran oportunidad de acometer una reforma en profundidad.

El Parlamento consiguió llegar a un acuerdo en 2014 para elegir al Consejo de Administración de RTVE mediante concurso público. Sinceramente fue una componenda lamentable. En primer lugar se eligió al tribunal que debería valorar a los candidatos atendiendo a la cuota de partidos, es decir, el partido con mayor representación parlamentaria tenía más miembros en el tribunal y, como siempre, casi nadie se preocupó de la capacidad de esas personas. Es más, se pactó un determinado perfil académico que el PP obvió para meter con calzador a uno de sus miembros. Pactaron unos baremos más que discutibles que dejaron fuera del Consejo a personas con tan indiscutible trayectoria en televisión como Ramón Colom, ¡uno de los mejores directores que ha tenido TVE! Sin ir más lejos. ¡No se tuvo en cuenta a realizadores, directores de programas, productores, creadores de grandes e interesantes contenidos televisivos! Personas que como Colom y tantos otros conocen perfectamente la realidad de la industria audiovisual de este país. Vaya, que se ha perdido una oportunidad, quizás la última que tenía RTVE para definir su lugar estratégico y encauzar su futuro.

Personalmente, soy bastante escéptica respecto a ese futuro. En el panorama actual la televisión tal y como la conocemos está dejando de existir. Las plataformas y las redes sociales están ocupando cada vez un papel más preponderante, lo que deja a las programaciones de televisión en un segundo plano. Por ese motivo creo que urge una definición del papel que debe jugar RTVE. No debe ser otro que incrementar y mejorar su función informativa. Un papel que nadie está cumpliendo puesto que la Sexta, que se llevó a la audiencia de TVE durante la etapa intervencionista del Gobierno de Rajoy, no hace exactamente eso. Su perfil informativo es sesgado aparte de hacer concesiones al espectáculo televisivo.

RTVE tiene que dar voz a todo el espectro político pero eso no significa que tengan un espacio libre para lanzar sus mítines. Repetir las declaraciones políticas como papagayos, o dejarles hablar sin decir nada, no cumple ninguna función informativa. Para eso no se necesitan periodistas. El periodista DEBE repreguntar cuando el entrevistado está diciendo algo que ni está comprobado ni lo sustenta en ningún hecho incontrovertible. Y la Radio Televisión pública debe cumplir esa función más que ninguna otra. Y no lo está haciendo. No tiene ningún programa de debate en prime time, no hay entrevistas en profundidad. ¿Por qué no un programa de verificación de las grandes afirmaciones políticas? Donde se denuncien las "fake news". Y no sirve de nada un programa de estas características si no va en prime time.

Sólo quiero recordar aquí un episodio. A Margaret Thatcher la estaba entrevistando un periodista en la BBC  cuando era primera ministra del Reino Unido. Ella le hizo una pregunta al entrevistador a lo que él respondió, perdone señora Thatcher pero aquí las preguntas las hago yo. Y por hacer eso no te tienen porqué llamar a un despacho sin nadie que pueda corroborar lo que allí te digan.