Persona, animal o cosa

PERRO POLICÍA - Detiene a gato camello.

Berto Romero

Mi columna de esta semana es francamente tonta y no aporta prácticamente nada a este, por otra parte, excelso e interesante diario. Así que, sin remordimiento, sáltesela si quiere aprovechar el tiempo en culturizarse. De nada.

¿Sigue ahí? Bien. Vamos con la noticia más llamativa de la semana: "Un perro policía antidroga detiene a un gato "camello" que portaba heroína". Ocurrió en Rusia, a orillas del Volga, en una cárcel de la república de Tatarstán (no es inventada, existe. También llamada Tartaristán, antigua Tartaria. Hay muchas más repúblicas rusas y ex-rusas con nombre acabado en "tán" de lo que la mente humana es capaz de asimilar).

Allí, un recluso ideó un plan para drogarse. Uno de esos planes que resultan geniales sobre el papel. Entrenó a un gato que vivía en el trullo para que le consiguiera la mandanga. Convertido en su "burra", cargaría la droga en el collar. Una vez entrenado, se lo hizo llegar a unos amigos de fuera de la prisión. Estos mantuvieron al desdichado animal sin comer durante unos días, le colocaron 15 gramos de farlopa alrededor del cuello y lo soltaron cerca de la cárcel tártara. ¿Para qué? Espoleado por el hambre, el micho volvería con el preso con la intención de ser alimentado.

Pero sobre el papel, hasta el comunismo funciona. ¿Qué le ocurrió a este émulo del Coyote? Que algún topo dio aviso a los funcionarios de la prisión. Estos enviaron a un perro adiestrado en la detección de drogas a impedir la entrada de felino en el recinto penitenciario. Y así lo hizo, con el triste resultado de la muerte del gato, que ya venía muy débil y mal comido y fue objeto de un caso claro de brutalidad policial en la ejecución de la ley. Reflexión final: pobres animales, que no tienen ninguna culpa de nuestras miserias, y acaban siendo víctimas incluso de nuestras íntimas guerras de narcotráfico.

Y no me gustaría acabar sin señalar mi decepción ante la terminación "tán" de tantas repúblicas rusas, en detrimento de la más esperable terminación "tov", que sería mucho más acorde con el estereotipo ruso que todos compartimos. Pero esto ya sería tema para otra columna, si cabe aún más estúpida que la de hoy. La semana que viene, si acaso.