Persona, animal o cosa

La píldora poscoital

Marta Nebot

Para evitar embarazos no deseados, nuestras abuelas se introducían esponjas empapadas en vinagre y lo que dijera la curandera. Nuestras madres, ingerían peligrosas dosis de píldoras anticonceptivas (de estraperlo) porque confiaban más en una barbaridad química -léanse los posibles efectos secundarios de una pastilla e imagínense los de seis seguidas- que en una de brujería. Luego el PP aprobó la solución médica al problema en forma de píldora pero no que dejara de ser cosa de guarrillas. En Madrid, por poner un ejemplo -que, por supuesto, me contó una amiga-, antes de dártela te hacen un test de embarazo (por si estás mintiendo y te quieres provocar una menstruación por aburrimiento) y soportar el desprecio y la humillación del médico y del boticario que te tienen en sus manos. En otras Comunidades, incluída Castilla y León (feudo del PP desde que eran pequeños), te las dan gratis en los centros de planificación familiar; lo que no sé es si también después de sermonearte. Bueno, pues se van a acabar estos reductos inquisitoriales y a Ana Pastor (la portavoz de Sanidad del PP) le parece "un paso atrás" en vez de uno grande hacia adelante. ¿En qué se van a empeorar las prácticas médicas, Doña Ana? ¿Es que cree que las mujeres no pueden seguir instrucciones como: "para que sea efectiva hay que tomarla cuanto antes" o "abusar de este medicamento te puede destrozar el páncreas" o, peor, no será que ustedes creen que no se puede administrar sin antes confesarse? Dicen que "aumentará la promiscuidad sexual" como si se evitara a base de sermones; como si con eso se pusieran diques al mar; como si alguien que no sea uno mismo pudiese parar; como si jugar a la ruleta rusa de embarazarse, aunque sea con una sola bala, fuera guay. La píldora no es infalible y esto ha ocurrido siempre y por lo mismo: por amor y por amor al sexo también -no son tantos los condones que se rompen-. Lo hemos hecho por perder la cabeza y el sentido del tiempo; por ser, por un momento, animales perfectos más que seres humanos con todas sus imperfecciones. ¿Tan difícil es entenderlo? ¿Quienes son más bestias: los que pierden la razón por un instante o los que no son capaces de comprenderlo?