Punto y seguido

Trump, Nobel de la Paz por devolver el poder al Talibán y donar a los afganos unos covid-19

El secretario de Estado Mike Pompeo saluda al negociador talibán Mohammad Abbas Stanikzai en Doha, Qatar, 29 de febrero de 2020.
El secretario de Estado Mike Pompeo saluda al negociador talibán Mohammad Abbas Stanikzai en Doha, Qatar, 29 de febrero de 2020.

A finales del marzo, la OTAN confirmó cuatro casos de coronavirus entre sus tropas en Afganistán y la cuarentena de otros 38 militares, datos que habría que cogerlos con pinzas: el secretario de Defensa Mark Esper ha ordenado a todas las instalaciones y bases militares de EEUU en el mundo no anunciar públicamente los contagios entre su personal, pero, los ciudadanos de los países que albergan estas bases tienen derecho de saberlo, especialmente por la desastrosa gestión de la pandemia por la superpotencia en su propio país. La sala de emergencias del Hospital Craig Joint Theatre en el aeródromo de Bagram se prepara para atender a posibles pacientes de la OTAN, fuerza de ocupación compuesta por 39 países. Por si fuera poco, acaba de aterrizar en esta desolada tierra, una misión "antiterrorista" de 1.500 militares de EE.UU., el país más infectado del mundo.

Otra de las vías de la entrada del virus a Afganistán ha sido Irán, el epicentro de la propagación del brote en la región, que acoge a cerca de 3 millones de refugiados e inmigrantes afganos desde 1980, fecha del inicio de incesantes guerra contra este país. Entre enero y abril, unos 140.000 afganos regresaron a casa en la mayor migración transfronteriza del mundo desde del inicio de la pandemia, para 1) huir del virus, y la negativa de los hospitales iraníes en atenderlos; los afganos sufren una dolorosa, inhumana e inadmisible discriminación, tanto por las leyes que no les reconocen los derechos básicos -como tener un documento de identidad, de residencia y de seguro social o escolarizar a sus hijos-, como por la propia población, y 2) la pérdida de sus empleos, a causa del bloqueo sanitario impuesto por las autoridades iraníes.

Así llevaron a su tierra, entre sus escasos enseres, al maldito virus, dispersándolo por todo el país. Harat, -la milenaria ciudad que toma su nombre («Veloz» en el persa antiguo), de la fuerza del río Haravá que riega la frontera con Irán,- es la primera parada de los recién llegados. Este centro industrial y cultural del país alberga a medio millón de habitantes, y es la puerta que cruzan cada año cientos de miles de afganos en busca de trabajo en Irán.

"Si no comenzamos a actuar, me temo que podría llegar un día en el que ni siquiera podamos recoger los cadáveres, advierte Abdul Qayoum Rahimi, gobernador de Herat. El Ministro de Salud Pública Firuzoddin Firuz estima que hasta 25 millones de afganos pueden contagiarse del virus. Hasta hoy, según el gobierno, ha habido unos 450 casos positivos y 14 fallecidos en diversas provincias del país. Obviamente, la cifra real es otra, en un país donde:

  • Cerca de la mitad del país está bajo el dominio del Talibán que no del gobierno del presidente Ashraf Ghani (1949), considerado el testaferro de EEUU, cuyo poder, posiblemente, no va más allá de Kabul. La caótica situación política impide una gestión medianamente decente de esta crisis sanitaria.
  • Gran parte de los centros de salud del país han sido destruidos por la OTAN-Talibán y cientos de médicos y enfermeros asesinados por este dúo de forma consciente y sistemática. Afganistán, a pesar de ser "liberado y progresado" gracias a 40 años del asalto de los "yihadistas" de EEUU al país, es uno de los países menos desarrollado del planeta y ante tal pandemia no tiene medios para detectar el virus; los hospitales carecen de equipos más básicos, y los médicos carecen de formación para manejar los aparatos como respiradores. En el hospital de Herat, solo hay diez médicos, un especialista y unas veinte enfermeras. En este país no ha microscopios, pero sí decenas de millones de armas y pipas de opio.
  • Algunos clérigos creen que el virus solo afecta a los países no musulmanes e incrédulos, y los imanes se niegan a suspender las reuniones religiosas.
  • El trabajo de unos 2.000 voluntarios que van casa a casa para informar a la gente sobre la pandemia, aconsejándoles que tomen vitaminas y frutas, no da resultado: Si ni tienen pan, ¡cómo van a tener fruta!
  • Alrededor del 42% de los afganos vive bajo la línea de pobreza con unos 80 céntimos de euro al día, mientras los precios de los artículos de la primera necesidad se han disparado, en parte por el cierre de las fronteras de Irán y Pakistán: el trigo, en pocos días, ha subido un 72%.
  • 11.3 millones se enfrentan a la escasez de alimentos y cerca de 400.000 afganos que huyeron de sus hogares en 2019, se han sumado a los 4 millones de desplazados que ni tienen acceso al agua corriente y a las instalaciones de higiene; hubo al menos, 10.000 víctimas por los ataques de la OTAN-Talibán, muchos niños entre ellas. La tasa de pobreza no para de aumentar: del 38% en 2011-12 al 55% en 2016-2017, según la ONU. Extremadamente grave es la situación de cientos de miles de viudas y huérfanos que no reciben ninguna ayuda y mendigan por las inseguras calles del país.
  • El 77% de los afganos vive en entornos rurales, sin acceso a los servicios básicos de salud, en un país montañoso y seco, donde la suma de malaria, viruela, sarampión, fiebre de Malta, tuberculosis y cólera ya arranca la vida de miles de personas cada año.
  • Los Talibán, que no ocultan su terror al COVID-19, han permitido de forma provisional dejar trabajar al personal de la OMS y a la Media Luna Roja en vez de matarlos, aunque siguen impidiendo la campaña de vacunación contra la polio, por ser algo "occidental". Los fanáticos, además, impiden que las mujeres enfermas sean atendidas por los médicos varones, por lo que un hombre de la familia comunica al médico los síntomas de la mujer para él hacer un diagnóstico "a distancia". Aquí, las mujeres son asesinadas tanto de forma directa como por la estupidez de unos individuos controladores de mente tenebrosa y carentes hasta del sentido de empatía y compasión.
  • El bloqueo decretado por el gobierno fuerza a las familias elegir entre arriesgarse a la infección por el virus o llevar algo de comida a sus familias. Guardar la "distancia física" es imposible para millones de afganos que viven en una sola habitación en hogares multigeneracionales.

Así, tenemos una tormenta perfecta para provocar una devastadora crisis humanitaria.

Militantes y aldeanos talibanes del distrito Alingar en Laghman celebran su victoria en el conflicto, sellado con el Acuerdo de Paz con EEUU. AFP
Militantes y aldeanos talibanes del distrito Alingar en Laghman celebran su victoria en el conflicto, sellado con el Acuerdo de Paz con EEUU. AFP

Tres gobiernos y ninguno

El 28 de septiembre de 2019, Ashraf Ghani se autoproclamó presidente de esta otra República Islámica instalada por EEUU. Su rival, el doctor en oftalmología Abdolá Abdolá (1960) le acusó de fraude y traición y también se declaró el presidente de esta teocracia. Por si fuera poco, el régimen de Talibán no reconoce a ninguno. EEUU intentó formar un gobierno de unidad entre los dos hombres, sin éxito. Al final, junto con Europa, China, India y Rusia reconoció a Ghani, mientras Irán estaba ausente en la ceremonia de su investidura, apoyando en sombra a Abdolá.

En el medio de este caos, Donald Trump anunciaba con un triunfalismo de los miopes la firma del Acuerdo de Paz con el grupo terrorista Talibán, y la próxima retirada de las tropas de Afganistán, poniendo fin a 19 años de invasión, siendo posiblemente la mentira número 15.001 del presidente de EEUU. En su ansia de recibir el premio Nobel de la Paz (que lo "perdió" al no conseguir el Acuerdo del Siglo entre Israel y palestinos), Trump iba a ser el anfitrión de los talibanes en Camp David cuatro días antes del aniversario de los atentados del 11S, cometidos según la versión oficial, por él régimen de Talibán-Al Qaeda. ¡Un escándalo que fue evitado por sus asesores!

Luego, y en medio de la crisis sanitaria, el 22 de marzo envió a Mike Pompeu a Kabul para amenazar a Ghani de que, si no formaba el gobierno de coalición y no liberaba a los 5000 terroristas talibanes de la cárcel (que había acordado con el grupo), le retiraría los mil millones de dólares que le había prometido. ¿Soltaría Trump en EEUU a 5000 terroristas? Ghani teme sufrir la suerte del presidente Nayibulá, que en el medio de las negociaciones por la paz con los terroristas "muyahidines" fue asesinado por ellos, con el respaldo de EEUU, Arabia Saudí y Pakistán. Al negarse Ghani, Trump advirtió de que los talibanes pueden recuperar el poder que perdieron con la invasión de la OTAN en 2001 ¡Cuántos afganos deben morir por culpa del complejo de inferioridad de personajes de su categoría y por los celos que siente hacia Barak Obama al que le dieron de forma preventiva un premio fundado por el inventor de la dinamita.

Mientras, Ghani no descarta utilizar la fuerza militar para acabar Abdolá, éste se reserva el derecho a negociar con los gobiernos de la región el precio de la toma del poder en Kabul. Aunque los dos "presidentes" comparten una ideología fuertemente anti socialista, Ghani representa a los pashtunes conservadores mientras Abdolá es hijo de padre pashtún y madre tayika, dirige un equipo multiétnico, y su participación en las filas de la Alianza del Norte anti soviética liderada por el "héroe nacional" Ahmad Shah Massoud, le otorga una mayor popularidad entre los afganos. No hay que descartar una alianza entre los talibanes y Abdulá, con posible mediación de Teherán. Su ministro de Relaciones Exteriores Javad Zarif recibió, el 27 de noviembre del 2019, al mulá Abdul Ghani Baradar, uno de los fundadores del grupo yihadista sunnita. Las relaciones entre Ghani y los ayatolas se han deteriorado debido a las disputas por el agua del río de Hirmand, la discriminación de los inmigrantes afganos por Irán y obligarles a ir a la guerra de Siria.

Esta crisis política puede convertir a Afganistán en otra Libia, desintegrándole. Es justo lo que pronosticó Joe Biden: es imposible mantener la unidad del país, aunque oculta que este país, antes de la intervención de EEUU, sí estaba unido.

El misterioso "Acuerdo de Paz" Trump-Talibán

"Un buen talibán era un talibán muerto" ha sido el lema de la OTAN durante 19 años, pero era sólo una consigna: The Washington Post ha publicado unos documentos titulados "The Afganistán Papers", en los que revela cómo los gobierno de Bush, Obama y Trump han mentido sobre la realidad afgana, falsificando los datos para hacer creer que EEUU la estaba ganando: En 1971, también se filtraron documentos parecidos sobre la realidad de la agresión contra Vietnam. Trump no está interesado en la verdad ni en la paz (en el último año envió 20.000 tropas adicionales a Oriente Próximo para cercar a Irán), solo quiere entrar en la historia como sea, aunque hasta ignora que ya lo ha hecho.

Hace tiempo que EEUU ha abandonado a Ghani, negociando su destitución con Pakistán, el tutor de los Talibán, meditando las fórmulas para devolver el poder al grupo terrorista, como lo hizo en 1996. ¡Este es el modelo de la "lucha contra el terrorismo" y lo demás son tonterías!

El Acuerdo de Paz que, se ha firmado a espaldas de la OTAN y del gobierno afgano, estipula una tregua que no una paz. De hecho, permanecerán en el suelo afgano dos tercios de las actuales fuerzas de la ocupación, el mismo número desplegado durante el mandato de Obama, además de decenas de miles de contratistas -soldados de su ejército privado de mercenarios-, "asesores", equipos antiterroristas, etc. Una vez reelegido, Trump, lo romperá, puesto que los generales y la Comunidad de Inteligencia de EEUU se oponen al acuerdo, ya que el "caos creativo" de Afganistán en la frontera de China, Irán, India y las proximidades de Rusia le da una inestimable ventaja geopolíticas a la OTAN, alianza militar que ocupó el país centroasiático justo cuatro meses después del nacimiento de la Organización de Cooperación de Shanghái liderada por Beijing y Moscú, que así ponían fin al corto periodo del unilateralismo de EEUU. Es curioso que el grupo terrorista se comprometa, en el acuerdo, no atentar contra EEUU, manteniendo la licencia de hacerlo contra otras naciones. China, seguirá siendo el primer objetivo de la OTAN en Afganistán.

Además, la CIA no renunciará al negocio del opio afgano, uno de los principales motivos de EEUU en derrocar a los talibanes en 2001 cuando se opusieron al cultivo de la adormidera, por ser "pecado". Hoy Afganistán produce el 95% del opio y de sus derivados -morfina y heroína- del mundo. También en los años cincuenta, la CIA traficó con el opio del "Triángulo de Oro" en el sudeste asiático. El acuerdo cuenta con unos "anexos secretos" que han preocupado a los legisladores estadounidenses incluido a 22 republicanos, a quienes le es indiferente la nueva crisis humanitaria que amenaza a Afganistán.