Carta con respuesta

Capital y trabajo

Veo que en vuestro periódico la sección de Economía la tituláis Dinero. Me produce cierto asombro, ya que la función de la economía no es fabricar dinero y que se lo lleven unos cuantos espabilados en la Bolsa, sino producir bienes y servicios para la población. Quienes producen esos bienes son los trabajadores, técnicos de alta cualificación, currantes mileuristas y emigrantes sin contrato que se dejan la piel y a veces la vida en las obras. ¿Es que no pensáis hablar de ellos? Entonces, sería mejor que afinarais aún más el título de la sección y la llamarais Casino.

RAMIRO ARMERO, Valencia

El título de la sección puede que sea desafortunado, pero no se quede en el título. ¿Leyó ayer el texto sobre "unos cuantos espabilados de la Bolsa", que al parecer resulta que son diez familias y 18 empresarios? ¿Ha leído los artículos sobre hipotecas (y sus víctimas), sobre accidentes laborales (o violencia patronal, como la suelo llamar), sobre relaciones laborales o sobre la dificultad para vender un piso? ¿Ha leído los análisis de Amparo Estrada o Fernando Saiz, que abordan los asuntos económicos desde su repercusión en la realidad cotidiana de la mayoría?

Puede que no hayamos acertado en el título, pero le aseguro que estamos en sintonía. Elegimos Dinero no sin discusión (por suerte, no recuerdo nada que en Público se haya decidido por unanimidad y sin menos de dos horas de debate). El dinero

está presente en (casi) todos los ámbitos de la economía: ese trabajador al que usted invoca trabaja por dinero, aunque sea por poco dinero. Pensamos que el título Dinero nos interpela a todos y permite dirigir la información a lo que de verdad
nos preocupa.

¿Había otras opciones? Sí, claro. Economía nos sonaba demasiado macroeconómico y abstracto, muy financiero y alejado de nuestra realidad laboral, la ciencia lúgubre; nos sonaba a la forma en que los consejeros delegados, sin despeinarse siquiera, justifican un ERE y despiden a 300 personas "por razones económicas". Son 300 personas en la calle y sin dinero. Para nosotros, ésa era la diferencia: Dinero, creemos que desplaza el foco hacia las personas, hacia las consecuencias de las decisiones económicas en la vida de los demás. A Lorenzo Silva y a mí, nos gusta repetir el pronóstico de Marx: "En el capitalismo, la economía discurrirá por las aguas heladas del cálculo egoísta". Por eso, evitamos Economía para hablar de dinero: la moneda cuya temperatura aumenta de tanto llevarla apretada en el puño, el dinero caliente que altera y determina nuestras vidas; frente a la economía abstracta, el dinero contante y sonante que utilizamos las personas. Ésa era la idea, Ramiro.

RAFAEL REIG