No a la guerra

Asistí a la manifestación contra la masacre de Palestina el domingo 11 de enero. Vi pancartas con frases de violencia y gestos y palabras violentos. Tan sólo vi una pancarta de reconciliación que decía así: “Con el ojo por ojo acabaremos todos ciegos (Gandhi)”. Me emocioné y una chica árabe que la portaba me la cedió, lo que me llenó de alegría. Leí en un diario: “Durante los ocho últimos años, según Amnistía Internacional, han muerto 5.000 palestinos y 1.100 israelíes, de los cuales 900 eran niños palestinos y 120 israelíes. ¿Cuándo vamos a prescindir de maniqueísmos en favor de un bando u otro y vamos a exigir la paz incondicional?

 

CARLOS CARRETERO LEGRAND MADRID

Lamento no ser pacifista, como lamento perder pelo: sin tonsura y proclamando amor (incondicional) a la paz igual ligaba más. Qué le vamos a hacer. No creo que la paz sea el único objetivo en la vida, en cualquier circunstancia, a cualquier precio. Si los americanos te intentan invadir en Bahía de Cochinos, si Hitler necesita más “espacio vital” para Alemania, o si Israel decide ocupar o masacrar tu territorio “por razones de seguridad”, no me parece que lo mejor sea poner la otra mejilla y citar a Gandhi. Ya sé que decir esto es peor que sacarse un moco en público, pero a veces uno necesita respirar un poco.

Esa “paz incondicional” es la que suelen exigir los maridos que maltratan a su mujer: cariño, tengamos la fiesta en paz, que todo vuelva a ser como antes, lo único que importa es que nos reconciliemos, sin maniqueísmos, sin echarnos la culpa el uno a la otro, etc. ¿Usted qué le diría a la maltratada? ¿Intenta arreglarlo, aguanta un poco, no le provoques tú también lanzando cohetes, hija, que ya sabes que tiene mucho genio, los dos tenéis algo de razón, tú haz un esfuerzo, porque lo único importante es la paz? ¿O más bien: denúnciale ahora mismo y pide protección, yo te ayudo? Pues ídem de lienzo con Palestina e Israel.

Creo que hay guerras justas y también creo que hay una forma justa de hacer la guerra (ius ad bellum e in bello, ya sabe). Y desconfío siempre de la superstición geométrica, ésa que sostiene que la razón está (por narices) en el medio, ni en uno ni en otro bando. En este caso, creo que el ataque de Israel es injusto (no tiene legitimidad para hacer la guerra) y también ilegal (no respeta ni los convenios de Ginebra). La paz, vale, pero no incondicional. Eso sólo hay que exigírselo a Israel, no a sus víctimas, que son los
palestinos.