Causas de muerte

Un español ha instalado en una aseguradora de Londres un contador de muertes a escala mundial. Como demógrafo, puedo tener algún interés en contrastar la relativa fidelidad de esas cifras. Pero, como ciudadano, esa publicidad me parece un pelín macabra, más propia de un convento de cartujos. Mucho más positivo y en favor de la vida sería concienciar a la población, como ya se ha hecho a veces, con un contador de muertes más específico, como el de la principal causa de mortalidad evitable en los países del Norte, el tabaquismo, o, a escala mundial, el hambre.

 

JAVIER SANZ RIDRUEJO MADRID

Yo diría causa evitable de muerte, porque el sintagma “muerte evitable” sobresalta: la muerte, según parece, es inevitable. Si no fumas, evitas morirte por el tabaco. Si no hubiera coches, evitas morir en accidente de circulación. Si no hay tejados, evitas morirte porque te caiga una teja encima… Sin embargo, al final, de algo hay que morirse.

También me tentaría la ropa antes de usar el sintagma “causa de muerte”. Recordará usted los argumentos de su colega demógrafo Joaquín Leguina: es fácil determinar que un accidente de coche es la causa de una muerte, pero no es nada sencillo hacer lo mismo con el tabaco. Todas esas vidas al año y todos esos años de vida que acorta el tabaco son una mera conjetura sin el más mínimo rigor. ¿De dónde sacan esas alarmantes cifras? De la manga, por supuesto: cuando toque, sumarán a Santiago Carrillo como víctima del tabaco, por ejemplo. Otro ejemplo de rigor científico: en 2006, la revista Tobacco Control “demostró” que el humo del tabaco era peor que el de un motor diesel. En un garaje de 60 m2, con la puerta cerrada, midieron la contaminación tras dejar un motor encendido durante 30 minutos. Luego hicieron lo mismo con tres cigarrillos. ¡Eureka! ¡Había más contaminación! De tamaña majadería se hizo eco la prensa española (no es broma, vaya a la hemeroteca). Imagino que la medición la harían desde fuera, porque hasta los suicidas (a quienes no tengo por unas lumbreras) saben de sobra que encerrarse media hora en un garaje y fumarse tres pitillos no da ni tos y que, en cambio, si te encierras con un motor de coche encendido, no lo cuentas.

El tabaco perjudica a la salud, lo sabemos todos. El salario mínimo también perjudica a la salud. Y el paro. Y la explotación. Que las autoridades se preocupen de lo que es culpa suya, no de lo que es elección nuestra.