Opinion · El repartidor de periódicos

El ‘Marcelogate’ aparca en los kioskos

Como soy un nostálgico, me encanta que la prensa digital llegue tanto a los kioskos como en esta semana. Ya sé que esta reflexión la podía haber hecho al pie de la exclusiva de cualquier otro diario digital. Y ruego que disculpéis mi cicatera elegancia. Esta semana, sin duda alguna el protagonista de la cosa nacional fue nuestro ángel Marcelo, que esta semana fue aparcando el coche del ministro Jorge Fernández Díaz delante de todos los kioskos. No se haga ilusiones el lector: en ningún caso fue multado.

elpais.200El País

Arrancó el miércoles con el tema El País, quizás algo timorato, relegándolo a la página 26 (penúltima de la sección nacional) y bajo un titular bastante elisivo: CDC y ERC piden la dimisión de Fernández Díaz y del director de la Oficina Antifraude catalana. Dimisiones se piden todos los días. Incluso de dos en dos, como esta. Daba el periódico de Prisa prioridad a informaciones tipo «A Iglesias le iría bien el pilates para mejorar postura» (pág 25) o a un clásico y estiloso La Asamblea de Venezuela pide ayuda a España para investigar a Podemos.

La tormenta que al día siguiente desató el asunto sobre teles, radios, webs, redes, bares, arzobispos y marquesas reorientó ligeramente la concepción que tienen los editores de El País sobre lo que le interesa más o menos a los lectores españoles. Quizá corrigiendo ese aleve despiste profesional se amortigüe  algo el constante declive del diario. En resumen, que llevó a segundo titular de portada el Marcelogate y, en páginas interiores, le dedicó el primer editorial y las tres primeras páginas de nacional.

El colofón que hoy nos da El País viene en forma de andanada, no vaya a ser que nos durmamos en la jornada de reflexión: El Brexit y el caso Fernández Díaz dan un vuelco al final de campaña y El rechazo británico a la UE inquieta a Podemos. La que han liado, Cameron y Marcelo. Par de angelitos.

 

abc.200ABC

Es comprensible que ABC no arrojara a portada ese miércoles el careto de Fernández Díaz. Prima en este caso el interés informativo. Desvela a los españoles que su presidente en funciones y candidato es incluso capaz de disfrazarse de reverso de La muchacha en la ventana de Salvador Dalí para ganar unas elecciones. Y no creo que el sacrificio vaya a pasar yermo por el 26-J. Apuesto a que Rajoy arrasa en el distrito madrileño de Chueca.

AS02157El caso es que el Marcelogate que nos concierne se le fuye al torcuatiano diario a la página 27, a dos medias columnas sobre un faldón, ay, de propaganda del PP, con Mariano Rajoy fotografiado con muchos más recatos y pudores que en portada. La verdad es que pierde. Los chicos de Pontevedra quedan siempre mejor al natural.

Bieito Rubido no tardó en poner la maquinaria en marcha, y al día siguiente amaneció con el fiero rostro de Fernández Díaz hacíendose un Soria en portada: «Estoy absolutamente tranquilo; no hay ninguna ilegalidad». Nada de editorial en la 4. Demasiada competencia: el Brexit populista y la financiación venezolana de Podemos, que ha desbancado a Georgie Dann para canción del verano.

En el interior hay unanimidad: la conversación «no tiene nada de extraño», dice Mayte Alcaraz en la única columna de opinión que reacciona ante la grabación. Se conoce que al resto de los opinadores de la casa no les encontró un hueco el ángel Marcelo. Después una doble página que informa mucho de las reacciones pero poco de las conversaciones que las inspiraron. De hecho, solo se extractan cuatro frases individualizadas e insuficientes para comprender absolutamente nada. Y, finalmente, paginón de entrevista con el ministro desautorizando a la fuente, y después, ya olvidado el tema, hablando mucho de elecciones y de Cataluña.

Cayendo a viernes, el ABC no se arredra, y su columnista Jaime González nos alumbra que «el tono y el contenido del diálogo responden al patrón de las interlocuciones que desde hace cuarenta años se vienen produciendo en los despachos del poder». O sea, al grito de «le tenemos pillao, pillao, pillao; yo estoy a sus órdenes, ministro» nos han gobernado esta última y licenciosa democracia, y a Jaime González le parece correcto: sospecho que también al abecedero le tienen (o se tiene) pillao, pillao, pillao.

Unas páginas más adelante, David Gistau minimiza a la gestapillo del ángel Marcelo recordándonos que estas »maniobras orquestales en la oscuridad no han dejado ni un solo muerto». Como elegante manipulador que es, Gistau olvida una frase pronunciada en esas conversaciones: »Les  hemos destrozado el sistema sanitario», se jacta De Alfonso ante el impertérrito ministro.  Son muy diversas y caprichosas, David, las formas de matar.

Carlos Herrera va más allá: acusa a Público de recibir la grabación, de comunicárselo a Pablo Iglesias, de mediar entre el filtrador y Podemos para canjear el audio por un puesto en la cúpula policial en el futuro Gobierno. Mi director, que es muy de Billy Wilder, tiene que estar encantado.

Por suerte ese viernes no dedicaron su editorial al asunto. Hubiera sido catastrófico. Estaban demasiado ocupados en pedir el voto al PP, que hoy es día de reflexión. Porque «ABC no se solapa con ningún partido».

larazon.200La Razón

A Paco Marhuenda, comisario honorario, le estuvieron dando sales de las 20.10 de la tarde del martes y no pudo meter el Marcelogate en su periódico. Ni siquiera con dismulo, como los otros. Pobre criatuta.

Al día siguiente, como ABC, dedicó su portada a las lamentaciones del ministro, y el arranque de nacional a otra larga entrevista, que podían haber hecho a medias con su periódico hermano. En su editorial, La Razón nos advierte de que «si el contenido de una reunión de hace dos años se ha publicado a cuatro días de unos comicios, es evidente que hay una voluntad de interferir en el resultado».

Olvida Marhuenda que él, por ejemplo, lanzó dos globos sonda muy coloristas en la portada de su periódico a cinco días del 20-D: La justicia investiga a Carmena al ver indicios de delito en los negocios de su marido y El número uno de podemos por La Coruña apoya a De Juana, condenado por 25 asesinatos.  Córtate un poco, Paco, coño.

Al día siguiente, ya a la desesperada, cargan contra Albert Rivera y su presunto cambalache con De Alfonso. Pobre Ibex 35. Qué sinvivir.

elmundo.200,El Mundo

Tan recatado el martes como los demás, coincide en que ERC y Ciu piden que Fernández Díaz cese (pág. 17). Al día siguiente, por fin, alguien dice lo que todos sospechábamos, y en página editorial: «Este oscuro episodio pone en cuestión el buen juicio del ministro», señala el diario que ahora dirige Pedro Cuartango. Este ministro de Interior, en cualquier país civilizado, lo que requeriría es tratamiento: no se puede mantener la crueldad de dejar sin medicar a un tío que tiene ángel de la guarda, condecora vírgenes y, en sus ratos libres, se cree M, el jefe de James Bond, en la penumbra de su despacho. Si que es verdad que nos han destrozado la sanidad.