Ruido de fondo

Made in Spain

Leo que Obama se ha fijado en nuestra red de alta velocidad, un término demasiado pomposo para designar un par de trayectos, pero bueno. Pocas veces exportamos algo diferente al jamón serrano, así que no seré yo quien me queje. Me gustaría exportar otras cosas también. Por ejemplo nuestra experiencia en juzgar a esos funcionarios del Estado que aprovechando la lucha contra el terrorismo se han enriquecido o se han convertido ellos mismos en terroristas como los personajes de El hombre que fue jueves, de Chesterton. Podemos exportar también nuestra capacidad de decir sí, pero no; nuestra maestría en cuadrar círculos. Aquí fuimos capaces de juzgar el terrorismo de Estado, y de condenar a los responsables políticos, a los cuadros medios, sin tocar al primero en la cadena de mando, al famoso Señor X.  Justo lo que necesita Obama: por un lado no puede dejar impune un delito tan repugnante, sin que se resienta su proyecto político y sus promesas de regeneración. Pero al mismo tiempo no puede permitir que el traspaso de poderes se convierta en una venganza contra el presidente que sale. Todavía le queda mucho mandato, todavía está disfrutando de su luna de miel con el mundo; pero los conflictos no tardarán en llegar, y como todos los presidentes modernos, él también tendrá que bautizarse con fuego. Y nunca se sabe si la administración que vendrá después lo hará con la misma sed de justicia. Así que hay que andarse con ojo. Por eso es un buen momento para vender nuestra mercancía: la manera española de resolver el 23-F, juzgando a los responsables de la intentona para que nunca se supiera quién estuvo detrás; o nuestro modo de hacer justicia a los muertos del Yak-42 castigando ejemplarmente a quienes obedecieron las órdenes.