Ruido de fondo

Dos mil reales

¿No os pasa con Aznar que parece que os lee el pensamiento para defender, sea cual sea el tema, la postura exactamente contraria a la vuestra? Ya puede ser la energía nuclear, la crisis económica, los Estados Unidos, el control sobre las finanzas, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre o Zapatero por supuesto... cualquier cosa. Tú te formas una opinión equis y a continuación sale Aznar en la tele y como un trasgo gruñón dice lo contrario de lo que has pensado. A mí esto me ha sucedido hasta con la mili. Fue Aznar, recordémoslo, el que en un arranque de populismo suprimió en 2001 el servicio militar obligatorio. Había entonces todo un movimiento de objeción de conciencia, y un montón de gente joven que sin llegar a ser objetora recibió con alegría la noticia. Un partido de derechas tomaba la decisión que nunca se atrevieron a tomar los socialistas. No tardamos en comprender por qué. En los tiempos de mi abuelo, en las guerras de África, Cuba y Filipinas, el servicio militar era obligatorio, pero los ricos podían pagar a un pobre para que los sustituyera. Había una copla: "Si te toca te jodes,/que te tienes que ir,/ que tu madre no tiene/ dos mil reales pa ti,/ a la guerra del moro a que luches por mí". Aznar suprimió la mili de modo apresurado, sin comprobar si había profesionales suficientes para cubrir las vacantes que iban a dejar los soldados de reemplazo. El resultado de aquella imprevisión es que nuestro Ejército, ese que llamamos profesional para acallar nuestra mala conciencia, se nutre como en el siglo XIX de pobres como el colombiano John Felipe Moreno Meneses, gente que no tiene dos mil reales y tiene que luchar en la guerra del moro por vosotros, por Aznar y por mí.