Opinion · Marco Incomparable

Mujeres, hombres y anticatalanes

 

Todo el mundo recuerda qué estaba haciendo el 11 de septiembre de 2001 cuando unos terroristas estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York. Aquel día se consideró que daba comienzo el siglo XXI. Yo estaba en el Congreso de los Diputados esperando a que empezara la sesión de control al Gobierno en la que, una vez más, José Luis Rodríguez Zapatero iba a hacer su pregunta semanal al entonces presidente José María Aznar.

 

Mi madre me llamó alarmada, me pidió que pusiera la televisión y que viera las imágenes que estaban retransmitiendo todos los informativos. No dice mucho en mi favor, pero la realidad es que después de quedarme un rato hipnotizada mirando la pantalla, le dije que estaba muy ocupada y colgué para centrarme en la crónica del día.

 

Cuando me encuentro ante un suceso importante, ante algo muy chocante, en ocasiones me cuesta reaccionar. Es por ello que entiendo algunas personas se bloqueen en ciertas circunstancias. No sé si pensar que algo así fue lo que le pasó a algunos de los seguidores más lerdos de Mujeres y Hombres y Viceversa cuando decidieron exigir a Telecinco a través de Twitter que no retrasara la emisión de ese espacio imprescindible para la historia de la televisión sólo porque se había caído un avión con 150 pasajeros, 51 españoles.

 

Lo que sí tengo claro es que los twitteros que llegaron a celebrar que algunas de las víctimas fueran catalanas o francesas han hecho unos comentarios con una maldad tal que merecen la respuesta que han tenido del Ministerio del Interior, que ha anunciado que investiga 50 mensajes y más de 20 perfiles relacionados con estos hirientes tuits. No estaban en estado de shock. Esperaban que las víctimas no fueran de los suyos.