Si la guerra es santa, que la libre dios

En la fotografía del periódico aparecen dos yihadistas ,detenidos y flanqueados de policías enmascarados, uno de los presuntos terroristas luce (es un decir) una camiseta del Real Madrid, su compañero una del Barça. En la pantalla del televisor, un compañero , presunto degollador de rehenes, aparece vomitando su odio al más puro estilo hip-hop. Los fundamentalistas del Isis, estado Islámico de Irak y Levante (nada que ver con la diosa madre egipcia) acogen en su avispero a jóvenes musulmanes, nacidos y criados en las metrópolis de Occidente, marginados, discriminados y humillados, ciudadanos de segunda clase, siempre sospechosos y arrojados al vertedero de la Historia para ocuparse de los trabajos sucios y precarios. Recuperar el orgullo, un valor primordial en la cultura y en la tradición musulmanas, subyace en la rebeldía suicida y homicida de los jóvenes de todos los ghettos que retornan por el más sinuoso de los caminos a una presunta lectura ultraortodoxa y por lo tanto heterodoxa y torticera del Corán, un camino de vuelta hacia la guerra santa, y al tiempo de los haschichinos, los asesinos del Viejo de la Montaña que bajo la influencia del haschisch creían haber visitado el Paraíso y querían volver a él por la vía más rápida matando infieles e inmolándose en la lucha. El camino más corto que sigue hoy atrayendo a los terroristas suicidas y a los verdugos.

Un hábil uso de las redes sociales, que carga el Diablo, ha servido como banderín de enganche y órgano de propaganda de un movimiento que utiliza las mismas armas que le ha proporcionado el enemigo, el arsenal tecnológico de Internet, al servicio de una idea retrógrada que, de imponerse, prohibiría el acceso libre a esa red que hoy resulta fundamental para la propaganda fundamentalista.

Hasta hoy pensaba que el hip-hop islámico era una contradicción de términos, un veneno occidental para corromper a la juventud y desatar los bajos instintos, pero un paseo por Internet siembra la duda. Una compañía discográfica inspirada en el hip-hop musulmán identifica los cinco principios del “hip-hop con los cinco pilares del Islam y reivindica el género como un arma de destrucción masiva. En el Hit-Parade que publican con una selección de letras (intraducibles a juzgar por la traducción que ofrece Google) destaco una frase que podría servir de moraleja y conclusión, la lucha entre “el poderoso dólar y el todopoderoso Alá”. Cualquier medio sirve para los fines de su revolución y su uso está plenamente justificado en esta etapa de la  santísima guerra. “Si la guerra es santa que la libre Dios, si la guerra es santa soy un pecador, de la guerra santa líbranos señor, si la guerra es santa soy un desertor”. Así reza una canción que escribí a ritmo de hip-hop cuando las luminarias del 11-S alumbraban la nueva Yihad (perdonen la autocita). En todas las guerras humanas combatieron los dioses guerreros, de Troya a Irak. El Dios judío de la Biblia siempre ha sido uno de los más belicosos e implacables y sus herederos, cristianos y musulmanes, en nombre de Jesucristo, o de Mahoma siguen derramando sangre, justificando el impío mandato del ojo por ojo y el diente por diente. Ciegos y desdentados como los pobres de Hollande seguimos arremetiéndonos y mordiéndonos por mandato divino.

Postdata

Aprovechando que el Manzanares pasa (aunque poco) por Madrid recuerdo al gran adalid de la cristiandad Rouco Varela que ejerce estos días de okupa en el Palacio Episcopal y resiste al borde del desahucio, encastillado y contumaz como aquél papa  aragonés en su Peñíscola. Con un uso acertado de las redes sociales y unos cuantos “kikos” haciendo hip-hop católico, nuestro ayatolá podría iniciar un cisma fundamentalista. En cuestiones de uniformidad debería asesorarle el nuevo obispo de Valencia que ha lucido como un pavo real, cabeza pequeña y bata de cola escarlata de siete metros, una tendencia a contracorriente de la nueva  estrategia vaticana que predica sencillez y austeridad.

Ah, se me olvidaba, el yihadista del Madrid y el del Barça con los que iniciaba este artículo tal vez acaben enfrentándose por cuestiones de fe, el cisma se plantea entre Cristiano y Messi.