Trabajar cansa

Contra el hambre, comida basura

 

Las autoridades californianas quieren frenar la apertura de establecimientos de comida basura en los distritos más pobres de Los Ángeles. ¿El motivo? La extensión imparable de la obesidad entre la población con menos recursos. En Estados Unidos la obesidad va por barrios: los ricos comen cosas orgánicas y se machacan en el gimnasio, mientras los pobres –negros y latinos sobre todo- acumulan kilos y llenan las venas de colesterol.

Los pobres adoran la fritanga, claro. No tienen educado el gusto, pero además arrastran siglos de alimentación de subsistencia, de una comida diaria que tenía que ser hipercalórica para aguantar toda la jornada. Nuestra cocina popular es contundente, y en las fiestas de barrio se imponen las tripas fritas y los churros. Pero por encima de todo eso, la comida basura es barata. Muy barata. A los precios de hoy, te sale más barato comer en el burger que prepararte en casa un plato de la sanísima dieta mediterránea. En Estados Unidos hay menús a un dólar, y eso está por encima de cualquier consideración nutricional.

Como los pobres acuden en masa a comer guarrerías, las multinacionales de la grasa hidrogenada saben que los mercados con más futuro están en los países donde hay más pobres. McDonald’s, por ejemplo, tiene desde hace años sus mayores incrementos de ventas en Asia, América Latina y África, donde además ha abierto cientos de nuevos establecimientos, sobre todo en los países más poblados, como India, Filipinas o México. En algunas regiones ya hay casi tantos gordos como hambrientos.

De la misma forma que la industria tabaquera, cuando vio que le apretaban las tuercas en los países ricos, se lanzó a conquistar los países pobres, así hacen ya los fabricantes de comida basura. Ahí tienen un enorme mercado por desarrollar: millones de desnutridos deseando engordar. Bien mirado, puede ser la solución al hambre en el mundo: si por un euro al día apadrinamos un niño famélico, con ese mismo euro puede comer en el burger, y encima le regalarán un muñequito promocional. No se puede pedir más.