Trabajar cansa

Un maestro del absurdo

"Ningún partido tiene inspectores de hacienda ni policía para investigar el patrimonio de sus militantes" -Francisco Álvarez Cascos, ex secretario general del PP-  

                      

Pensaba dedicar mi columna a proponerles lecturas para estos días festivos. Traía apuntadas dos novelas recientes que me han gustado mucho: Black, black, black, de Marta Sanz; y El oficinista, de Guillermo Saccomanno. Pero a estas dos recomendaciones añado ahora otra lectura con la que les garantizo carcajadas y escalofríos por igual: el auto de medidas cautelares del juez José Castro, en su investigación al ex presidente balear Jaume Matas.

En la contraportada del novelón judicial, el propio autor describe la obra como kafkiana, y la vincula a una tradición de literatura del absurdo. Pero es mucho más que eso: una obra redonda, donde no faltan elementos de intriga, enigmas, tramas policíacas, drama, y por supuesto comedia, de las de llorar de risa en algunas páginas.

Mejor que contárselo, les copio un párrafo, para que ustedes mismos juzguen: "la señora Areal (esposa de Matas) estaba tan apenada por no haber podido llegar a ser propietaria del piso que tanta ilusión le hacía, que quienes la rodeaban la consolaban facilitándole que actuara como si lo fuera, pretendiendo con ello justificar que como tal la tuvieran vecinos y porteros, permitiéndole asistir a las Juntas y contratar trasteros."

¿No es genial? Una mujer que, "apenada" por perder un piso, se comporta como propietaria del mismo sin serlo, y todos le siguen el juego para consolarla, porteros y vecinos incluidos. Se pregunta después el juez "cómo se le ha podido ocurrir a alguien argumentar de esa manera." Y con esas palabras el magistrado reconoce al verdadero autor de la novela: el gran Jaume Matas, de quien el juez es sólo un humilde transcriptor.

Cuando uno tiene que ir al juzgado, suele realizar con su defensor un ensayo previo: el abogado te hace preguntas esperables, ante las que debes tener una respuesta preparada, y se aplica en buscar también preguntas retorcidas y de difícil respuesta, para cubrir todos los flancos. Se ve que Matas preparó a conciencia su actuación, y que su imaginación vale tanto como su patrimonio. Yo, como novelista, le envidio.