La trama mediática

Qué vergüenza, viven

Roque Pascual y Albert Vilalta bajaron por su propio pie del avión en El Prat. Chasco para los enterradores vocacionales de Carpetovetonia, que habrían preferido recibir dos féretros tapizados con la rojigualda. Y no se esfuerzan en disimularlo. "La rendición como modelo", titulaba en Libertad Digital el psicodélico colectivo Gees una soflama que empezaba tal que así: "¿Dejará Zapatero en algún momento de satisfacer los deseos de los terroristas? Su ansia infinita de paz transita inquebrantable por el valle de la desbandada de Irak, los escombros de la T4, y ahora, el desierto de la rendición al chantaje de Al Qaeda en el Magreb".

Abochornado por el imperdonable hecho de que los miembros de Acció Solidaria conserven el pellejo, el editorialista de El Mundo lamentaba no ser súbdito de cualquiera de los heroicos países que han dejado apiolar a sus secuestrados: "El orgullo exhibido por los terroristas saca los colores al Gobierno español, que al contrario que Francia y Reino Unido ha cedido al chantaje de los integristas y les ha dejado en bandeja una enorme victoria propagandística". Media docena de páginas más allá, Salvador Sostres vertía su bilis sobre los vergonzosamente liberados: "Ni Albert ni Roque son unos héroes. Son unos niñatos. Sería un insulto a tanta gente que trabaja en serio para aliviar el sufrimiento de los más desfavorecidos que Albert y Roque pasaran por valientes cuando no son más que unos fantasmas".

Tertsch con la factura

Faltaba, claro, Hermann Tertsch, desde su expendeduría de certificados de buen español en ABC, pasando la factura a Vilalta y Pascual: "España ha pagado muy caras su libertad y la insensatez de su jocoso turismo solidario. Con mucho dinero y con serias fisuras en su Estado de derecho y su doctrina antiterrorista". Lo curioso es que el editorial del vetusto diario hablaba de "Liberación feliz" y que su discutido director, Ángel Expósito, proclamaba en su videoblog que "el trabajo del Gobierno en este caso ha sido de chapeau".

Y para colmo, Rubalcaba se baja a Rabat a conferenciar con el infiel. Otra claudicación, se queja el ardoroso editorialista de Cope, que ve en el viaje la demostración de "la debilidad de un gobierno, y de un Presidente de gobierno, que sistemáticamente ha enviado mensajes de debilidad acomodaticia". Aún más ofendida, La Gaceta denuncia con foto en primera: "Rubalcaba se ríe con su homólogo marroquí de la crisis en la frontera".