La trama mediática

Un final decepcionante

Al fondo a la derecha no gustan los finales felices. "Zapatero vuelve a bajarse los pantalones ante los terroristas accediendo a sus demandas pecuniarias", se indignaba el editorialista de Libertad Digital por la resolución del secuestro -previo pago, según parece- de los cooperantes Roque Pascual y Albert Vilalta. Decepcionado por tan poco heroico desenlace, el opinador oficial de El Mundo, parecía preocupado por los cuchicheos del vecindario internacional: "¿Qué pensará hoy el Gobierno británico que vio morir a uno de sus ciudadanos por negarse a ceder al chantaje?", se preguntaba.

No respondan. Necesitarán todas sus neuronas para desentrañar el misterio que encierra el comienzo de la última columna de Curri Valenzuela en ABC: "En el resto de España extraña poco que un madrileño descerraje a tiros a la conductora del vehículo que chocó contra el suyo, como ocurrió el viernes pasado". ¿Han comprendido algo? ¿No? Prueben con el final: "Fuera de Madrid las luchas intestinas por el poder dentro de los partidos se aplazan hasta que remite el calor y, por lo general, la gente no se pega, ni mucho menos se dispara, por un choque de coches ni aunque el culpable tenga caducado el seguro".

La reconquista desde Catalunya

Esa curiosa formulación del hecho diferencial madrileño no cuadra con la ortodoxia editorial del vetusto diario, bastante mejor expresada en la viñeta de ayer firmada por Mingote, que mostraba a tres musulmanes en animada conversación. "Cuando los nacionalistas, con la inestimable colaboración de Zapatero, hayan destruido España, nosotros iniciaremos la reconquista de la península desembarcando en Cádiz", decía uno de ellos, a lo que otro respondía: "Mejor en Barcelona, donde hay muchos catalanes que no quieren ser españoles y puede que el Islam les haga ilusión".

También hay un recuerdo emotivo -cuándo no- a Catalunya en la última epístola americana de César Vidal en La Razón. Está emocionado el turista incidental porque acaba de llegar al Estado de la estrella solitaria, ese que le puso las peras al cuarto a los malditos nordistas libertadores de esclavos: "Estos días he emprendido un viaje a Texas, el Estado adonde se dirigieron tantos confederados al final de la Guerra Civil en busca de un nuevo futuro y que, a diferencia de Cataluña o de las Vascongadas, sí fue una nación independiente al inicio de su Historia". En la maleta traerá como souvenir un capirote con las iniciales KKK.