La trama mediática

Tinta mojada

Ni siquiera ha empezado oficialmente el marianato, y las plumas de choque ya acusan la sequía creadora. Sin un zapaterismo contra el que disparar, llenar su columna diaria les va a resultar un infierno. Lo que tendría que sudar, por ejemplo, Alfonso Ussía para llegar a los caracteres estipulados en La Razón con una membrillada titulada "Mi prima de riesgo". Sonrójense: "Me suben la prima de riesgo, se enteran de que he comido angulas, –en Kulixka, insuperables–, me suelta Poor’s un chorreo descomunal y no terminan de atreverse a intervenirme". Ufff.

Y más ufff en la redacción escolar de César Vidal, que tira millas sobre no sé sabe muy bien qué programa de televisión. El único hallazgo, enterarnos de que vive en Manderley y tiene a su propia Mrs. Danvers: "Según me explicó mi ama de llaves, en el programa en cuestión te peinan, te visten y te planchan de una manera que no hay quien te reconozca, pero, al parecer, tú te pones más contento que el proverbial Chupilla".

En Libertad Digital, José García Domínguez promete mucho en el título para terminar no dando nada. "Por qué somos fachas", encabeza la pieza, pero en lugar de explicarlo, se lía a engallarse de tener un cráneo privilegiado y de ser único en su especie: "Si algo subleva al rebaño identitario es el talento individual, un salvoconducto que exonera a algunos elegidos de la condena a subsistir del favor del Artur Mas de turno". ¡Olé la modestia!

Pedro J. ficha a Franco

Siempre un paso por delante, Pedro Jota lucha contra la abulia opinatera renovando el parque de firmas. Media página de El Mundo para —tomen aire— Francisco Franco Martínez-Bordiú, alias el nietísimo. Su abuelo, un demócrata como no hubo dos, según nos cuenta, aportando pruebas: "Tras su exaltación a la jefatura del Estado (octubre de 1936), nadie fue fusilado, ni encarcelado sin un juicio previo y reconocimiento en sentencia". A modo de título, esto: "Si Franco levantara la cabeza".

Las alternativas a ese potito ideológico eran un simulacro de cuento de navidad de Salvador Sostres y una loa de Luis María Anson a doña Rosita la upeydera. De lo primero se libran; de lo segundo, no: "La lideresa de UPyD, mujer de izquierdas, antigua dirigente del PSOE, ha escrito el primer capítulo de la historia zapatética de la indignidad. El mejor Quevedo se trasluce en Rosa Díez, que se expresa con dos tacones y la palabra pánica".