La misión española en Afganistán crece, en número de soldados y en armamento enviado para que nuestros soldados se puedan defender de los ataques de la insurgencia afgana. Quedémonos con esta imagen, tenemos militares españoles en Afganistán que se están defendiendo de ataques de los propios afganos. Por alguna extraña razón se me ha venido Curro Jiménez a la cabeza. El “Pepe Botella” afgano sería el cuestionado por corrupción y manipulación de los resultados electorales, Karzai, a quien apoyamos y legitimamos con nuestra presencia militar en Afganistán. Siguiendo con el símil, el imperio francés sería evidentemente el imperio de nuestro aliado norteamericano. Es decir, formamos parte de las fuerzas militares de ocupación en un país donde sólo nos quieren quienes se benefician de nuestra presencia (Karzai y compañía). Es por eso que debemos defendernos de sus ataques allí. Porque si no estuviéramos allí, no tendríamos de qué defendernos. Aunque habrá quien dirá que estamos allí para evitar que haya más ataques aquí. Pero esta estrategia es a priori claramente equivocada. Nos enfrentamos a pequeños o grandes grupos terroristas ocupando militarmente uno de los países donde hay algunos de estos terroristas. ¿Alguien en su sano juicio cree que de esta forma vamos a evitar más ataques terroristas? ¿O más bien al contrario, nuestra presencia en Afganistán puede justificar los ataques de estos grupos armados y el surgimiento de más terroristas simpatizantes con la causa de los talibanes insurgentes? ¿Acaso los esfuerzos militares de Carme Chacón harán que se retraigan recursos de la policía española que trabaja en la lucha antiterrorista en España? Si esto no fuera poco, la Ministra Chacón miente cuando dice que la misión española en Afganistán es una misión de paz. No, Sra Chacón, la ocupación militar de Afganistán es una guerra, como ha repetido hasta la saciedad su anterior homóloga norteamericana, Condolezza Rice, y nuestros soldados no forman parte de ninguna misión de paz de Naciones Unidas, simplemente porque ésta no existe. Chacón, sea sincera y diga a todos los españoles que usted está enviando cada vez a más soldados españoles a la guerra, donde con toda probabilidad muchos de ellos morirán. Asuma las consecuencias de sus decisiones y llame a las cosas por su nombre. Aznar nos metió en la guerra de Irak, pero usted y el Presidente Rodríguez Zapatero nos están metiendo cada vez más en la guerra de Afganistán.
En otras ocasiones me ha parecido interesante hacer algún comentario sobre las implicaciones de que los pesqueros españoles faenen en aguas peligrosas. La escalada de secuestros, que cada vez incluyen a más españoles como víctimas, hace que las decisiones que se tomen por parte del Gobierno no parezcan estar lo meditadas que debieran. La cuestión actual trata de incorporar armas de largo alcance en manos de los guardas de seguridad privada que ya intentan proteger de los piratas el pesquero al que se deben. Las armas largas a las que hacen mención deben ser más largas que las que usan los piratas, entrando en una curiosa lógica de escalada armamentística que esperemos que no llegue a mayores. El Gobierno ha puesto como límites a la contratación de empresas de seguridad privada que sean de la Unión Europea, para evitar que algún pesquero pueda tener a bordo algún mercenario del controvertido ejército privado estadounidense Blackwater. Es decir, podrían contratar a Pilgrims Security Ltd., dirigida por un ex miembro de las SAS británicas que tiene prohibida la entrada en el Reino Unido, que está siendo investigado por tráfico de armas y se le acusa de haber participado en varios golpes de estado. También, para potenciar el mercado nacional, podrían contratar a Levantina de Seguridad, empresa de seguridad privada de José Luis Roberto, líder ultraderechista secretario general de la patronal de los clubes de alterne ANELA (Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne). En fin, podrían al menos poner la denominación de origen en las latas de atún pescado con protección armada, así podríamos elegir si colaboramos con semejante despropósito.
Matar por odio debe ser una de las “razones” principales de los asesinos que tanto abundan. Debe haber también muchas otras sinrazones que se me escapan ahora mismo, pero lo verdaderamente importante de esta sentencia es condenar explícitamente el odio ideológico de este individuo, lo que han llamado los jueces discrepancias de pensamiento. Veamos para qué nos sirve este triste ejemplo. Porque el odio no es algo que falte en nuestras vidas, sea ideológico, de pensamiento, de diferencias de clase social, de opción sexual, de género… No sé cuánto odio podremos combatir en los tribunales, pero mucho deben cambiar las cosas para que las denuncias por odio no se multipliquen. ¿O será que en este caso teníamos el odio grabado en video, lo difundieron por la televisión y se clamó justicia en los medios de comunicación? En caso de que el odio lleve a algún energúmeno, probablemente a muchos, a agredir a su mujer por discrepar de su machismo, a su vecino inmigrante por ser extranjero, a un sin techo por ser pobre, a su primo gay por elegir una opción sexual diferente, a su conciudadano transexual por querer cambiar su cuerpo, a su hermano de izquierdas por no ser de derechas y viceversa,… ¿reaccionará la justicia tan diligentemente? No se trata de desconfianza en los jueces, pero sí creo que adolecen de los medios e incluso la libertad para condenar tanto odio. Y qué decir de las víctimas que a duras penas pueden acceder a un abogado en condiciones. Con la estremecedora satisfacción de que se ha hecho justicia, me temo que denunciar el odio no está al alcance de todos, aunque sobre todo no está al alcance de quienes son odiados por sistema.
La próxima manifestación de los colectivos ultra conservadores será, como no, contra el aborto. Un tema que es ahora uno de las caballos de batalla de la derecha española, olvidando por otro lado que en la época en que gobernó Aznar también existía una ley similar a la que ahora se quiere aprobar y que se realizaron un elevado número de abortos bajo su mandato. Pero vayamos más allá de la anécdota u oportunidad política que el PP quiere aprovechar para desgastar al gobierno de su adversario. El aborto no es un tema de consenso en la sociedad española. La izquierda no se pone de acuerdo en el alcance que debe tener, mientras la derecha se opone ferozmente, al menos de boquilla. Porque tanto unos como otros, cuando se encuentran en la tesitura de afrontar un embarazo no deseado, en muchos casos también hacen uso de él. La ley sobre el aborto que ahora se plantea no pretende el aborto libre, sino asegurar el acceso a esta práctica a quienes no pueden hacerlo en las clínicas privadas. Porque hasta ahora el aborto era libre hasta un plazo similar al que se propone, siempre que acudieras a la iniciativa privada, donde te aseguraban un certificado médico que te hacía estar dentro de la ley por una “módica” cantidad de dinero. Es decir, la ley de plazos trata principalmente de facilitar el acceso a la sanidad pública a quien quiera interrumpir su embarazo, lo que me parece justo. Además las condiciones concuerdan en general con las ya aceptadas por la sociedad europea. La protesta de Aznar, el negacionista del cambio climático y ahora del aborto, no es más que hipocresía disfrazada de oportunismo político. El aborto con ciertas limitaciones de carácter científico y moral es hoy en día una práctica común que aporta importantes dosis de libertad a las mujeres, que son quienes finalmente cargan con el embarazo. Si bien es cierto que un buen número de quienes se manifiestan lo hacen desde el más profundo convencimiento y hay que respetar su opción personal e incluso sus reivindicaciones, no son mayoría. Creo que hay mucha hipocresía entre muchos de los manifestantes del próximo sábado. Lo único que les deseo es que no les pase como a Sarah Palin, no por ellos, sino por sus hijas.
Durante estos años se han producido infinidad de acontecimientos que han convulsionado a la izquierda. La lista aparecida en un artículo de Boaventura de Souza Santos, disponible en la web del Foro Social Mundial, es terriblemente larga: el asesinato de Lumumba (1961), el del Che Guevara (1966), el movimiento estudiantil de Mayo 68 en Europa y América y su neutralización (1968), la invasión de Checosolovaquia (1968), el asesinato de Allende (1973), las dictaduras militares en América Latina (años 1960 y 1970), la represión de la izquierda en Indonesia de Suharto (1965-67), la degradación y liquidación de los regímenes africanos nacionalistas, socialistas o desarrollistas (años 1980), la nueva derecha expansionista de Reagan y Tatcher (años 1980), la globalización impuesta por el Consenso de Washington (1989), la conspiración contra Nicaragua (años 80), la crisis del Partido del Congreso Indiano y ascenso del hinduismo (años 90), el colapso de los regímenes de Europa Central y del Este (años 80 y 90), la caída muro Berlín (1989), la conversión del comunismo chino a formas capitalistas de Den Xiaoping (años 80)… Afortunadamente, afirma el autor, en los años 90 la historia de la hegemonía capitalista empezó a cambiar tal y como se veían sus devastadores efectos, ¿o quizá con la profundización de la globalización neoliberal sea al contrario? Veamos que ocurre con el movimiento antiglobalización, a quien por lo pronto, ya se le está criminalizando.
El Premio Nobel de la Paz lo han recibido personas y organizaciones que nos parece que lo merecían, y otros también que con toda seguridad nos parecen simplemente escandalosos. Ejemplos de uno y otro lado son el CICR, Amnistía internacional, Médicos Sin Fronteras, Martin Luther King, Madre Teresa de Calcuta, Adolfo Pérez Esquivel, Desmond Tutu, Rigoberta Menchú, Nelson Mandela, Henry Kissinger, Mijail Gorbachov, Simon Peres, Isaac Rabin, Al Gore. Los premiados son muchos más, pero quizá éstos sean algunos de los más célebres hoy en día. Podemos observar que entre ellos hay organizaciones respetadas por su labor, activistas por la paz y políticos de todo signo e intereses, alguno de ellos acusados de violaciones de derechos humanos. La primera lectura que podemos hacer de esta lista es que el Premio Nobel de la Paz, más que un reconocimiento por lo que dice promover se está convirtiendo en una caja de sorpresas que crea confusión a la opinión pública internacional, que ya no sabe que pensar. Porque para recibirlo parece que vale tanto ayudar a las víctimas de la guerra, trabajar por los derechos humanos o luchar por la igualdad y la dignidad de los oprimidos, como todo lo contrario. Por lo que respecta a Obama, dicen que le han dado el Nobel de la Paz para que se tome en serio algunas de sus promesas y para que se invente nuevas (que no tardarán en llegar). Entonces, ¿ahora el Nobel es para reconocer lo que alguien quisiéramos que hiciera más que para premiar su trayectoria? Que le den entonces el Nobel de la Paz a uno de los no pocos multimillonarios del mundo, a ver si reparten su fortuna entre los más desfavorecidos…Con todo esto solo se me ocurre recomendar, a quien le gusten los premios, los llamados Premios Nobel Alternativos (Right Livelihood Award) que desde 198o reconocen el trabajo de personas no tan mediáticas, relacionadas con los movimientos sociales. Finalmente, una vez conocido el despropósito de premiar a Obama por la Paz, me pregunto si, de ser cierta, esta estrategia funcionará y EEUU dará por finalizadas las guerras de Irak o Afganistán y dedicará los mismos recursos que ahora gasta en hacer la guerra para construir la paz.
Es por todos sabido que las guerras son un lugar donde se va a combatir y en un porcentaje considerable a morir. Las misiones de paz son lugares donde no se va a combatir, pero donde también es posible morir, aunque existe menor probabilidad. En Afganistán no estamos en misión de paz, estamos en una guerra, de las de morir. La publicidad y el discurso engañosos del Ministerio de Defensa afirma que allí no vamos a la guerra, sino a hacer puentes, cavar pozos, montar hospitales, etc. a pesar de la insistencia de EE.UU. de que reconozcamos que estamos en guerra. Quizá era su manera de prepararnos para las muertes de nuestros soldados y así evitar una retirada presos del pánico. Los militares desplegados en Afganistán son profesionales, cobran un buen sueldo por jugarse la vida, saben a lo que van, son voluntarios,… son varias de las respuestas que se pueden oir por la calle cuando uno de ellos muere. Pero quisiera saber hasta qué punto son conscientes los soldados de que se la están jugando en Afganistán, de que es muy probable que no vuelvan con vida, de los verdaderos riesgos de la presencia española, de la OTAN y de EE.UU. en este páis y de saber de qué forman parte. Quizá con una información adecuada y no con el exhaustivo adoctrinamiento del que son víctimas decidirían, muchos de estos militares, no ir a morir a Afganistán. La Sra Chacón es quien envía a nuestros jóvenes a la guerra, a morir mientras su colabroación es hacer visitas sorpresa de unas horas, discursos emotivos y organizar funerales con todos los honores. Pero no devuelve a ninguno de los soldados españoles muertos en Afganistán a sus familias. ¿Cuàntos muertos necesitaremos para reaccionar? ¿Cuántos soldados deben morir en Afganistán para que vuelvan las tropas a casa?
El FMI sigue levantando pasiones allá donde va. Ahora ha sido en Turquía, donde en 2010 se celebrará el Foro Social Europeo en Estambul. Las protestas contra esta institución, encargada de la estabilidad monetaria internacional y reconvertido en embajador junto con el BM del neoliberalismo, son menores ahora que en el momento álgido del movimiento antiglobalización. Pero siguen existiendo, como hoy podemos comprobar. Además la represión policial sigue criminalizando a quienes se enfrentan al sistema. Esta vez ha vuelto a morir otro manifestante, dicen que por un fallo cardiaco. Razones no faltan para protestar y pedir que estas instituciones, controladas por los países donde el capitalismo es más salvaje y donde están las empresas más potentes, se distancien de nuestras vidas e incluso desaparezcan. Los efectos de las Políticas de Ajuste Estructural impuestas por el FMI y el BM a cambio de su apoyo financiero en la mayor parte de países del mundo han reducido los servicios públicos al mínimo allí donde ya eran escasos. El FMI y el BM han obligado a muchos países a privatizar el agua, la electricidad y otros recursos naturales, así como infinidad de servicos básicos anteriormente en manos del Estado, para que las grandes empresas de los países de orígen de quienes controlan estas instituciones se hicieran con ellas y consiguieran nuevos negocios de por vida. No es descabellado pensar que el FMI y el BM no están controlados por los gobiernos de EEUU y el resto de Occidente, sino que están controlados por la codicia de las grandes transnacionales, porque sino, no tiene explicación que durante tantos años se hayan dedicado a favorecer de manera tan evidente estas empresas gigantes.
Finalmente, me pregunto si las malas previsiones del FMI sobre la economía española no serán otra manera de castigar y presionar a un gobierno que aguanta en cierto modo la marea neoliberal que se hubiera llevado ya buena parte de nuestros derechos laborales de estar en el poder el PP. Y si no, remóntense al Decretazo del gobierno Aznar de la anterior crisis. Aunque los trajeados señores del PP parece que no sólo se llevan nuestros derechos…
No creo que haya nadie que pretenda negar la ayuda al atunero vasco secuestrado en aguas del Índico. El Gobierno debe movilizarse con todos los medios necesarios para solventar esta trágica situación de la manera más satisfactoria para las personas secuestradas, cueste lo que cueste. Pero estemos preparados para la demanda que va a venir a continuación. Muchas voces serán las que pedirán que los pesqueros españoles en zonas con presencia de piratas, como Somalia, tengan la escolta de una fragata militar. O lo que es peor, que los pesqueros incluyan en su tripulación algunos mercenarios y unas cuantos bazokas para ahuyentar y eliminar a estos piratas. Ninguna de las soluciones, que probablemente sean las que finalmente proponga Rajoy, me parecen adecuadas. La primera, enviar una escolta del Ejército es inviable e injusto. Porque no hay recursos suficientes para proteger a todos los atuneros y demás empresarios y españoles de otras profesiones que trabajan en zonas de conflicto. Porque si se hace para unos habrá que hacerlo para todos, digo yo. Por lo que respecta a la seguridad privada, me parece menos recomendable, sobre todo porque estos ejércitos privados están compuestos por ex-militares ávidos de riqueza, una combinación más que peligrosa, sobre todo para quien se cruce en su camino. Pero lo peor es que estos mercenarios se encuentran al margen de la legislación internacional y no rinden cuentas más que a su contrato mercantil, por el que espero que no cobren más como comisión por enemigo eliminado…
La prevención a estos secuestros es que las empresas que pretenden faenar en lugares peligrosos deben medir sus riesgos y gestionar su seguridad adecuadamente, con los medios necesarios para saber dónde no ir. A nadie se le ocurriría ir a la zona caliente del Este del Congo a sacar a pastar sus ovejas, pues si en la costa Somalí y alrededores no se dan las condiciones para pescar, no se debe ir allí. Si tanto nos interesan aquellos caladeros, dediquémonos a ayudar a estabilizar este convulso país, ayudemos a que dejen atrás la guerra y a que salgan de la pobreza y entonces sus aguas serán todo un negocio para nuestros pesqueros…
Ayer tuvo el gusto de asistir a la última obra de Leo Bassi, Utopía. Este polèmico humorista, payaso o bufón, como a él le gusta denominarse, que arremetió contra la derecha…y la izquierda, nos hizo reir, pensar y soñar. Plantearse que estamos en el año 74.000 de la Historia de la humanidad (desde el hallazgo de la primera pintura del ser humano) es un buen ejercicio para ver que el cambio es posible e irremediable, pero no inmediato. De hecho, uno de nuestros problemas (y también de la izqueirda) es que vivimos en la era de la prisa, a la que el orden capitalista nos ha llevado y queremos cambios ya, aquí y ahora. Aunque yo creo que el capitalismo caerá antes de lo que pensamos -me quedo con la predicción del prestigioso pensador norteamericano Immanuel Wallerstein de que en 30 años el sistema ahora hegemónico habrá caducado. Pero quizá no tenemos que ser tan optimistas como para pensar que el cambio será automático y no traumático. Leo dijo que nosotros no lo veríamos, que nuestro trabajo de hoy, nuestra forma de ser diferentes, provoca cambios en nuestras vidas presentes, pero sobre todo proyecta un futuro mejor, si trabajamos por él, como hizo su abuelo, payaso en el frente del lado francés de casualidad y bufón en guerra.
Este señor no es un “come mierda” (como múchos le conocen de sus apariciones en la tele), es un artista que sabe hacer uso de su talento para transformar la sociedad y que no duda en posicionarse y decir en voz alta las verdades que todos nos callamos, por una especie de autocensura enfermiza. Necesitamos más artistas comprometidos, necesitamos más Bassis.