Los hilos de Saad Hariri

El primer ministro de Líbano, Saad Hariri, dimitió el sábado alegando que teme un atentado contra su vida. Su padre, Rafiq Hariri, ya fue asesinado hace algunos años en Beirut.

Saad Hariri es suní. En Líbano para ser primer ministro se ha de ser suní, como se ha de ser cristiano para ser presidente o chií para estar al frente del parlamento.

Líbano está muy dividido y el sectarismo impera en toda la sociedad. Los suníes apoyan a Arabia Saudí mientras que los chiíes apoyan a Irán. Los cristianos, a su vez, están divididos entre quienes apoyan a Arabia Saudí y quienes respaldan a Irán.

La dimisión de Saad Hariri ha sorprendido a todo el mundo. El líder druso libanés Walid Jumblatt ha declarado que es una dimisión “incomprensible”.

A explicar esta dimisión incomprensible ayuda el hecho de que Saad Hariri la haya anunciado en Riad y no en Beirut.

La rivalidad entre Riad y Teherán no ha hecho más que crecer en los últimos años. Es cierto que Saad Hariri no quería dedicarse a la política y que prefería la vida fácil en París, pero los saudíes le obligaron a establecerse en Beirut y convertirse en primer ministro.

El portal de noticias israelí Wallah!, muy próximo a Benjamín Netanyahu, ha dicho que unos “servicios de inteligencia occidentales” están detrás de la revelación de que se preparaba un atentado contra Saad Hariri.

En declaraciones al Yediot Ahronot, Dany Yatom, exdirector del Mosad, no descarta que sea el Mosad quien sea la fuente de la revelación.

No cabe duda de que el momento en que esto ha ocurrido es muy favorable para los intereses de Arabia Saudí e Israel. De hecho, el mismo sábado, nada más anunciarse la dimisión en Riad, Netanyahu acusó a Irán de ella.

Netanyahu y los saudíes llevan a cabo una campaña permanente contra Irán, a quien acusan de todos los males de Oriente Próximo, aunque es más probable que sea al revés.

La dimisión de Saad Hariri solo beneficia a los saudíes y a los israelíes en su lucha contra Irán, y esto quizás hace que no sea tan “incomprensible” como dice Walid Jumblatt.