Siete cosas saludables, además de dejar de fumar

Fundación Vida Sostenible

 

Fotografía: Jake Heckey – Pixabay

La sociedad de la información nos bombardea diariamente con recomendaciones de estilos de vida saludables, que consisten principalmente en quitarse de vicios y llevar una vida virtuosa: dejar de fumar, dejar de beber alcohol, dejar de comer carne roja, hacer deporte e hidratarse mucho a base de zumos y agua mineral. Lo que dejan fuera estas sabias recomendaciones es el factor ambiental, la interacción de nuestro organismo con múltiples factores presentes en nuestro entorno, incluidos los alimentos que comemos, que no controlamos directamente: sustancias químicas, ruido, aditivos, calor y frío, estrés, y otros elementos parejos.

La reivindicación del factor ambiental en la salud está solamente empezando. Ahora mismo la cantidad de información que recibimos en los medios de comunicación acerca del impacto de los estilos de vida saludables en nuestra salud es abrumadora, seguida por los aspectos genéticos y hereditarios y, a distancia, los factores ambientales. Pero cada día salen a la luz nuevas informaciones sobre los elementos de nuestro medio ambiente que determina nuestra salud: desde el impacto de la contaminación atmosférica en las muertes prematuras, a la influencia del ruido en la salud mental.

La palabra mágica en salud pública es “prevención”. El problema es que podemos controlar con bastante precisión la cantidad de verduras o carne roja que ingerimos, pero muchos factores ambientales parecen fuera de nuestro alcance. No obstante, hay bastantes cosas que podemos hacer para organizar un medio ambiente saludable. Aquí van algunas.

Elimina los aditivos de tu plato
Vuelve a la cocina de toda la vida. Compra comida fresca: frutas, verduras, legumbres y acompañamientos y hazte buenos platos de vegetales –cocinados y crudos– con un poco de carne o pescado añadido si lo prefieres. Aparta de tu plato en lo posible los alimentos ultraprocesados, reconocibles porque suelen ir dentro de envases de colores llamativos.

Compra silencio
Un entorno menos estruendoso es importante para la salud. Ten en  cuenta el factor ruido a la hora de comprar o usar cualquier aparato. Si vives en una calle con mucho tráfico rápido o en un barrio jaranero, la mejor inversión de tu vida será en ventanas aislantes de doble cristal. Una ventaja añadida es que podrás mantener una temperatura de confort en tu casa con menos gasto.

Aléjate de los tubos de escape
Los seres humanos estamos hechos para caminar y trotar largas distancias. Utiliza esa capacidad para los desplazamientos diarios que haces para ir al trabajo o de compras. Si utilizas un complemento mecánico como una bicicleta, tu radio de acción se amplía en decenas de kilómetros. Si evitas las calles llenas de tráfico, respirarás además aire más limpio.

Mantén a una distancia adecuada a las medicinas 
Abandona esos gestos mecánicos de tomar una pastilla o varias en cualquier ocasión. Las medicinas son una cosa muy seria, que debe recetar un médico. Los antibióticos, especialmente, solo deben tomarse para combatir una infección, no para resolver un catarro.

Simplifica la limpieza
Un armario lleno de productos de limpieza es como un muestrario de la guerra química. Un examen de los envases mostrará muchos símbolos de peligrosidad que indican productos corrosivos, tóxicos, irritantes… Tíralos todos (con las debidas precauciones, no los viertas por el sumidero) y limpia tu casa con un poco de jabón, vinagre y lejía, ganarás en salud y ahorrarás dinero.

Usa los cosméticos que entiendes
Muchos cosméticos contienen sustancias de nombres muy largos e incomprensibles que son irritantes para la piel y malas para la salud. Este contrasentido se explica porque contienen aditivos para darles textura y color y mejorar su conservación. Como solución, puedes usar lo que tienes en tu despensa como cosmético (yogur, aceite de oliva, yema de huevo, etc.) y comprar productos con pocos y reconocibles ingredientes.

Participa
Apoya un medio ambiente más saludable. No tiene sentido que tú lleves un estilo de vida saludable si vives en una ciudad cuya atmósfera –que estás obligado a respirar– está contaminada por personas que no siguen estilos de vida saludables, es decir, que usan el coche hasta para ir al baño. Afíliate a cualquier organización pro-ciudades sostenibles o incordia directamente a tu ayuntamiento.