Ferraz apache

Desde el miércoles pasado, en Ferraz huele a western; corre por los pasillos ese silencio preñado de murmullos en que sólo se oye a los sepultureros frotándose las manos mientras la muchedumbre se agolpa en el exterior, a la espera de que salgan los cadáveres con los pies por delante. De pronto, 17 barones y oligarcas del PSOE entraron como terroristas suicidas con los cinturones cargados de dimisiones-bomba y gritando “¡Felipe es grande!” Los hicieron estallar todos a la vez esperando encontrarse de repente en algún consejo de administración de Endesa o de Repsol rodeados de 72 Bibianas (o 72 Tomás Gómez, según) y una directiva renovada, pero en lugar de eso se encontraron empantanados entre papel mojado e inextricables párrafos burocráticos. Se encontraron con que los Estatutos del partido los habían redactado en los tiempos del marxismo, concretamente en 1935, entre Chico y Groucho Marx, y dicen así: “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”.

Lo que tampoco se esperaban de ningún modo es que Pdr Snchz se atrincherase detrás de la mesa de despacho -convocando encima a los militantes para hacerse fuerte, como sugería la prensa amiga- y devolviese los disparos escudado en la democracia interna del partido. Mientras iban contando los votos como si fuesen balas, los pistoleros de uno y otro bando empezaban a preguntarse en qué género de película se estaban metiendo. No estaba nada claro, porque si al principio Felipe González se había levantado como la momia de Boris Karloff, después Pedro Sánchez decidió recobrar las vocales, sacar pecho y aguantar el envite igual que Gary Cooper en Solo ante el peligro. Parecía la balacera inicial de Grupo salvaje, de Peckinpah, cuando de repente el escenario cambió a Perros de paja, con Dustin Hoffman repartiendo leña y la casa tomada por un batallón de borrachos enloquecidos y tontos de pueblo.

El problema en Ferraz es que mataron al abuelo en vez de al padre con lo que el alzheimer pasó a ser una enfermedad hereditaria. Hasta tal punto que en una entrevista radiofónica la memoria le jugó una mala pasada a Felipe en mitad de una puerta giratoria y confesó sin querer: “Nunca hemos obtenido peores resultados en el País Vasco, a pesar de las cosas que hicimos, pa-pa-pá”.Por un momento estuvo a punto de cantar el estribilllo de aquella canción inmortal de Gaby, Fofo, Miliki y Fofito:

Vamos de paseo pipipí

en un auto feo pipipí

pero no me importa pipipí

porque llevo torta papapá

Con la letra de la canción pasa lo mismo que con el patinazo felipista del País Vasco, que nadie sabe exactamente a qué se refiere con lo de las tortas y con lo de las cosas que hicimos -aunque cualquiera con un dedo de frente sabe de qué va la historia. En cualquier caso, la película está lejos de acabar porque de repente han aparecido varias de las hembras principales del PSOE imitando sutilmente a esas leonas transexuales de Botsuana a las que les ha crecido melena y se han puesto a actuar como machos, marcando territorio. La testosterona nunca fue un problema para Susana Díaz, a quien le da lo mismo rodearse de legionarios que enviar a la presidenta del Cómite Federal, Verónica Pérez, a pedir cabezas cortadas en plan Luca Brasi. Si Sánchez persiste en su actitud, a los barones no les va a quedar otra salida que pedir su dimisión a través de la plataforma Change.org. Como diría Gila: “Me habéis destrozado el PSOE, pero lo que me estoy riendo”.