Hace unos minutos ha aparecido una amenaza de un cristofascista contra mí en twitter. Eso no es novedad, con las barbaridades que los amiguetes de Intereconomía ponen para amenazarme de muerte podría sacar una enciclopedia. Lo que sí es novedad es que este cristofascista me amenaza… ¡CON UN MISÍL TOMAHAWK! He aquí la perla del enajenado:
Que los cristofascistas, banqueros y empresarios se crean con derecho a suprimir el derecho constitucional a la huelga con amenazas a sus trabajadores (lista de empresas que han amenazado), es ya un disparate que explica meridianamente su falta de conexión con la realidad social en la que vivimos. Pero que un chico joven pida un misíl tomahawk para aniquilarme ya es de Club de la Comedia. Salvo que no tiene gracia, porque en el fondo ilustra a la perfección la prepotencia, violencia y exceso de represión que medios como El Mundo, ABC, Intereconomía, La Gaceta, 13Tv y demás miembros de la TDT Party han conseguido instaurar. Y, sobre todo, representa como nada lo desproporcionado de los medios que están utilizado para callar la voz del pueblo.
Sólo hay que leer el disparate de un chico joven seducido por las retóricas neofranquistas de los cristofascista y la violencia y crispación que el PP está imponiendo para recortar, eliminar, borrar los avances sociales de los últimos 40 años, para entender lo desproporcionado de sus medidas ante un pueblo que ya está amedrantado de por sí. Es un paralelismo perfecto de los beneficios que se otorgan a los empresarios como supuestos generadores de ingresos en un estado menoscabado, pero ¿qué beneficios pueden obtener si no existen trabajadores? Como explicó Henry Ford en la Gran depresión estadounidense cuando los empresarios le criticaron por no bajar el sueldo, abaratar el despido y esclavizar más aun a sus trabajadores: ¿no os dais cuenta de que con una masa obrera asfixiada nadie podrá comprar los bienes que producimos?
Podrán amenazar todo lo que quieran, pero mañana estaremos en la manifestación e iremos a la huelga. Porque no queda otro remedio. Y a lxs cobardes que no hacen huelga creyendo que así salvan su trabajo: ¿cuando te despidan y no tengas derechos, sindicatos ni compañeros a los que acudir te habrá valido la pena esos meses que trabajaste bajo la bota patronal?
PD: ¿Queréis saber lo que espera con esta Reforma Laboral? Algunos testimonios directos
Crecer siendo homosexual te hace depender del humor como los peces dependen de sus branquias: si vives sumergido en los mares de la discriminación es cuestión de supervivencia. Cualquier minoría descubre esto pronto. Así que ayer sentí un orgullo enorme cuando en twitter, en medio de una nueva sarta de insultos cristofascistas y chulerías varias (el facherío estaba muy crecidito ya antes de que se cerrasen los colegios electorales), recibí un tuit con un enlace sin más. Cuando abrí en el enlace, este fue el vídeo que encontré:
Casi me caigo de la silla de la risa. Inmediatamente pensé: “mientras tengamos esta inteligencia, no van a poder con nosotras” (sí, cuando se habla de activistas luchadores se emplea siempre el plural femenino/feminista mayestático). Y, una vez más, me devolvió el otro mecanismo de supervivencia que los diferentes, los minoritarios, los raros, los que no somos mayoría aunque lo seamos, hemos aprendido a atesorar como un cardiaco su pastilla de nitroglicerina: “relativizar”.
Y entonces apareció Mariano Rajoy, cual niño de San Idelfonso que “canta” el Gordo. Y su canto/discurso fue tan blindado, tan gris e institucional, que ver crecer el cesped de entre las losetas de mi acera me pareció una aventura trepidante. Su discurso se debería vender en comprimidos de 5mg para combatir el insomnio, pensé.
De entre toda la retahíla de lugares comunes y odas a la burocracia más anodina que aquél hombre impertérrito desgranó en lo que llamaban discurso, me llamó la atención una sola cosa: el cinismo de Rajoy erigiéndose en el paladín de los desfavorecidos, pobres y enfermos de repente. “Pensaremos en ellos antes que en nadie”, afirmó pomposo. Inmediatamente quedó patente que, gracias a su aplastante victoria, el PP ahora iba a pasar a ser puro POPO. No, no me refiero a la defecación que muchos ven en ese particular conglomerado de franquistas reciclados, empresarios corruptos y opusdeistas obligados a vivir en democracia, sino en las siglas del Partido Obrero POpular (POPO), ese nuevo partido tan preocupado por los parados que ahora quiere presentar Rajoy como panacea de todos los sufrimientos causados por el PSOE y Zapatero (en exclusiva, ya sabemos que la crisis mundial, la especulación germana y las cláusulas leoninas del FMI o el BCE ya no existen en España desde hace 3 años). POPO, Partido Obrero Popular, eso es lo que Rajoy ha revelado como primer acto presidencial. “El partido de todas las minorías”. Y esto después de recurrir los derechos de todas esas minorías en el Tribunal Constitucional. ¡Alehop!, el poder ha transformado al partido elitista, hundido en corrupción hasta las cejas, en un partido al servicio de las injusticias, los pobres y el pueblo llano. Y Ana Mato sufriendo por su Jaguar que ahora tendrá que cambiar por una camioneta de trasladar a desahuciados hipotecarios.
Aunque también me gustó el momento “Les invito a…”. Pude ver que la masa de dondevavicentes que se había reunido frente a la sede popular de Génova contuvo el aliento expectante. ¿A una ronda?, se preguntaron los más fiesteros, precalentados por ese infame DJ, talifán de Lady GaGa, que contrataron para devolver el perfume a verbena de pueblo a la capital. ¿A un cargamento de tijeras para recortar derechos desde ya?, pensaron los más melancólicamente franquistas… ¿A un camión de lejía para desteñir las jodidas camisetas verdes esas de la educación pública que no me dejan en paz ni en las mesas electorales aunque las prohíba?, pensó ufana Espe Aguirre (colada en el balcón en un último intento de congraciarse con un sector del partido al que ha espiado, atacado, despreciado y ridiculizado). Pero resultó que a lo único que invitaba Rajoy el Sobrio (de repente estaba casi virreynico), era “a compartir esa confianza”. Sí, hombre, la confianza de que ahora no he dicho nada de lo que he dicho. Vamos, para entendernos, a una ronda de “Donde dije digo, digo Diego”. Que va a ser la bebida más popular en los próximos años.
Y para empezar con la ronda de invitación, ¿para qué esperar a mañana? Don Rajoy el Sobrio, en el mismo balcón ya se apresuró a sacar la goma de borrar (que parece va a ser su programa real) y afirmó un angustiado “No va a haber milagros” que a más de uno nos sonó a disculpas por adelantado.¿Pero no ibas a arreglarlo todo si ganabas, Mariano? Se preguntó el votante cegado por las mil promesas peperas y las culpas a Zapatero para apresurarse a votar por “el cambio”. Pues si no va a haber milagros… ¿qué cambio es este?, empezó a inquietarse el enfervorecido votante de clase media que había entendido en Intereceonomía, leído en La razón, escuchado en la COPE, que en cuanto ganasen, los gays iban a desaparecer, el Orgullo no iba a gastarse el Tesoro del Estado íntegro en tangas de lentejuelas, plumas y besos impúdicos… y las mujeres que abortaban en clínicas de oro pagadas con el erario público ya iban a desaparecer o las leyes de igualdad que habían agotado todo el dinero de España sacando a las mujeres de las cocinas y de debajo de los insultos machistas, ya no nos iban a seguir robando el dinero de la crisis, y Botín iba a poder regalar el dinero que Zapatero no le dejaba regalar, y la asignatura de Educación Para La Ciudadanía ya no iba a causar millones de parados porque… porque… bueno, ellos sabrían por qué… ¿Pero si esto va a seguir parecido, para qué he votado yo?, se cuestionó horripilado el empresario que ya había podido despedir a toda su plantilla y sustituirla con emigrantes sin papeles (cada día más difíciles de encontrar, los muy canallas, desde que se habían enterado de que en España el trabajo era sólo para los españoles). Si lo que nos prometes sólo es poder explotar al trabajador sin pagar casi nada y hacernos un ERE, aunque hayan subido nuestras ganancias, y de paso recibir una subvención… ¡eso ya lo teníamos con el PSOE!
Pero algunos votantes, los más aplicados, entendieron rápidamente que, aunque nada iba a cambiar en lo económico, ahora iban a poder desahogarse insultando a las “marimachos”, “mariconas”, “negros”, “rojos”, “travelos”, “putas feministas” y “mujerzuelas” del pueblo.
La hipocresía del PP no tiene límites. Y de su homofobia y machismo ni hablemos. En su campaña se han atrevido a apelar a ese mecanismo demagógico por excelencia (y con el que Spielberg ha hecho una carrera y millones) que son los niños. “Papá, ¿ya no vas al trabajo?” le pregunta un niño a su padre en el maniqueo video electoral con el que el Partido Popular ha dejado claro que todas sus apuestas electorales están metidas en esa serie de ciencia ficción que se llama “En las comunidades que yo gobierno hay record de deuda y paro pero cuando gobierne lo arreglaré todo… aunque no diga cómo ni en mi programa ni en mis mítines ni en mis debates”.
Yo les propongo un video alternativo que podrán usar como próxima campaña si ganan: “Papá, ¿ya no tienes derechos?”, le dirá un niño, igualmente bucólico pero mucho más maduro, a su padre homosexual. En el vídeo también podrá preguntarle a su progenitor por qué ya no es legalmente su padre o por qué su otro padre ya no puede estar casado con su marido y en el cole se ha vuelto a insultar, perseguir y ridiculizar a los padres homosexuales y a sus hijos… gracias al PP.
Ya puestos a hacer vídeos tramposos, también podríamos proyectar algunos videos en los que algunas niñas (esas grandes olvidadas del PP salvo para utilizarlas modo Iglesia) le pregunten a sus madres un sonoro “Mamá, ¿ya no somos iguales a ellos?”. O un mucho más amargo: “Mamá, ¿por qué la vecina que es rica sí ha podido abortar en el extranjero pero la pobre perdió la vida?”.
En general todos los vídeos en los que salgan mujeres pueden preguntarse una y otra vez por qué se ha atacado a la igualdad de mujeres y hombres desde el PP vendiéndolo como algo secundario al dinero. Como si una esposa de jeque árabe pudiese disfrutar mucho de la vida por más dinero que le regale su verdugo, quiero decir amo, quiero decir marido.
Y es que ese es el modelo que el PP está vendiendo a un pueblo de privilegiados europeos (por más que crean que sus problemas son los de un somalí o una afgana): que lo único que importa es el dinero.
Pero, ¿para qué sirve el dinero sin libertad, sin respeto, sin dignidad?
Vota izquierda. Despierta de esta campaña de mercadotecnia consumista.
La maquinaria propagandística y difamatoria del PP está a toda mecha. Y ha conseguido resultados asombrosos en la izquierda. Especialmente que todos asuman unánimemente que Zapatero es el único culpable del paro y la crisis. Y que la derecha siempre gestiona mejor la economía. Claro, la suya.
Así crearon esa marca difamatoria que es ZParo. Un divertido eslogan que todos, fachas y no fachas, han acuñado para resumir 2 legislaturas cuando menos complejas.
Cuando se habla de la economía y el paro, el criterio es simple: no existen matices, no hay factores convergentes que considerar, no hay complejidad alguna: el paro es culpa única, exclusiva y personalmente del PSOE y Zapatero. El hecho de que esta crisis sea mundial, sistémica y manufacturada por unas oligarquías neoliberales que ya no tienen ni que esconder su cara, parece haberse olvidado.
Por eso me asombró que este jueves, tras el anuncio de ETA de su abandono definitivo de las armas y la violencia, entrase en juego todo un mundo de matices, factores y colaboradores a los que agradecer ese logro histórico. ¿Por qué no se apresuraron a llamar a Zapatero ZPaz los mismos de la derecha que le habían acusado de colaborar con la banda terrorista, de buscar su reorganización, incluso de ayudarles a matar? ¿Por qué el discurso simplista de bautizar ZParo a un agente más de una compleja trama internacional que nos está llevando a este declive del sistema capitalista es lógico, pero cuando se trata de agradecer, ZPaz se convierte en un mero factor de una compleja red de factores que han llevado a la desactivación de la banda armada?
Y ahora ya pueden empezar los fascistrolls a hacer su trabajo y el coro de borregos seguidistas a repetirlo sin saber ni por qué lo dicen, ni a quién le están haciendo el juego. Zapatero es el malo más malo y apoyarle aunque sea en unas cosas criticando otras es romper el pacto que la derecha ha establecido a base de mucho dinero, lemas y colaboradores: el PSOE es de derechas y Zapatero un apestado. De repente todos tenemos amnesia y visión focal. No sabemos analizar el todo (eso nunca interesa al demagogo), nos tenemos que enfocar en un solo problema y olvidar los demás para poder creer en villanos y héroes. Tenemos que olvidar que todos somos un poco villanos y un poco héroes.
Pues, como he hecho siempre, tengo claro que nadie manipula mis opiniones y me parece que Zapatero merece un bravo por haber apostado por la negociación, el diálogo y la honestidad con el problema ETA frente al electoralismo, populismo y manipulación que el PP y otros partidos han hecho de la violencia del terrorismo.
Es lo más divertido de esto de decir que el emperador va desnudo, ergo: que Zapatero ha sido el mejor presidente de la democracia. Los cristofascistas se ponen como la niña del exorcista porque su estrategia, su especie de hechizo comunitario, se rompe y no pueden manipular a esa persona. Con lo bien que iba su juego de acordar quién es el enemigo y quién es invisible…
Viendo las noticias, las expectativas electorales, el bajísimo umbral de tolerancia hacia cualquier decepción en la izquierda y el altísimo techo de tolerancia hacia la corrupción, mentira e indefinición de la derecha, es evidente que los estrategas de la derecha han conseguido inocular un destructivo virus en las filas de la izquierda. Un retrovirus que en un principio se hace pasar por uno de nosotros y luego agota, paraliza y mata a nuestro activismo, dirigiéndolo en la dirección errónea. Finalmente, agotada de pensar y repensar todo mientras sus contrapartes, las células de derechas, avanzan sin dificultad, cuestionamiento o problema, acaban desactivadas. La izquierda está optando por una suerte de suicidio ideológico.
Y la estrategia que la derecha, la oligarquía y la banca ha empleado para desactivar a la izquierda no ha sido otra más que colar troyanos a través de la utopía.
Estos momentos se habla más que nunca de medidas extremadamente utópicas que requerirían de decenios para poder implementarlas con efectividad en la sociedad, pero al desempolvar estas medidas más utópicas como señas de identidad de la izquierda “real” (lo que quiera que eso sea hoy en día en un mundo inundado de mensajes publicitarios manipulados), nos hacen creer que los avances enormes que la izquierda ha logrado, especialmente estos últimos 8 años, son insuficientes para justificar su “izquierdismo”. Y los fascistrolls, ese “ejército del agua”, como me decía un inteligente comentarista (vientosalisios: “En realidad se les conoce como “el ejército del agua”, una persona con varios nick, o varias personas contratadas para hacer contrapropaganda.”), de repente ha tomado la red al asalto y manipulan cada palabra en los medios de izquierdas o progresistas, están trabajando muy intensamente por cuestionar como verdaderamente de izquierdas cualquier cosa que vaya más allá de la utopía más irrealizable.
Y se nos olvida la realidad. Y queremos operar en un escenario utópico, imposible de conseguir ahora mismo, olvidando el objetivo más urgente: detener el brutal avance del neoliberalismo que está pulverizando el estado de derecho que tantos años ha costado construir. Cuando uno analiza la realidad, no lo deseable, se da cuenta de que no tenemos muchas más opciones más que salvar la vida.
Este no es momento de utopías, de purismos, de ortodoxia; es el momento de darnos un respiro y no ceder terreno.
¿Y entonces en qué nos diferenciamos de ellos? Me preguntará alguna mente enfadada. Pues en las intensiones ulteriores. Que ahora no tomemos medidas progresistas, que simplemente intentemos salvar las existentes, no quiere decir que nuestro objetivo sea el de ellos (que se cuidan muy mucho de desvelar). Es muy fácil decir PSOE y PP la misma mierda es, pero cuando llegue la avalancha caciquil, ya será demasiado tarde para arrepentirse de no haber mantenido posiciones a pesar de las dudas.
Es cierto que el eje se está desplazando a la derecha. Que lo que antes se consideraba de izquierdas hoy se ve como de extrema izquierda y que lo que antes se consideraba burgués, conservador, progresista, hoy es un triunfo de la izquierda. Pero no debemos olvidar mirar al otro lado del eje de vez en cuando.
El futuro de derechas es mucho más terrorífico que cualquier decepción de izquierdas. Y cuando ellos se apoderen de los mecanismos de gobierno ya no habrá vuelta atrás.
Las JMJ ya se han convertido en lo que este Papa homófobo, misógino y radical quería: un disparo de salida para la carrera hacia atrás que la Iglesia pretende imponernos a los pueblos libres.
Lo comprendo, comprendo que quieran devolvernos a los tiempos dorados de la Inquisición en los que los Papas iban a la guerra y quemaban mujeres, homosexuales e infieles sin tener que dar explicaciones a nadie. Pero va a ser que no.
Y esa negativa de la historia en borrar todos los avances que las minorías hemos conseguido a base de sacrificios, vidas y lágrimas, ha provocado la radicalización, virulencia y soberbia de la Iglesia. Se saltan constituciones, presionan a gobiernos, utilizan su dinero robado a los pobres a los que luego dicen ayudar para financiar a extremistas, cadenas de televisión, periódicos, universidades y colegios que son semilleros de anacronismos vivientes: extremistas que, al igual que Breivik que declaró su amor a la Iglesia Católica porque era más agresiva que la Luterana, están dispuestos a comportarse como terroristas, asesinos, o simples matones dictatoriales, al amparo de esas homilías reaccionarias.
Este Papa (ideólogo de una vertiente reaccionaria desde que era mentor de Juan Pablo II) quiere crispar, crear enfrentamientos, devolver el miedo, la guerra y el odio (el campo de cultivo ideal para cualquier religión) a nuestra sociedad. Ya no puede aprovechar la pobreza extrema, que ellos mismos han patrocinado en muchos países, para mangonear a la población. Y se revuelve en su apestosa ira, en su retorcida ira, en su cobarde ira… son los modos de la Iglesia: el curita hipocritilla y malicioso es un clásico, por desgracia.
Y todo esto cada vez se ve más claro en su comportamiento durante ese lamentable golpe de estado que fueron las JMJ, un despliegue de fuerzas mercenarias (compradas fuera, porque aquí a nadie le interesa ya un comino esa Iglesia anacrónica, antigua y provinciana) con el fin de asustar a la población indiferente, de demostrar que tienen armas, soldados y ganas de reconquistar el miedo. Por eso organizaron su particular Desfile de la Victoria. Porque eso fueron las JMJ: un esperpéntico desfile de esos de dictadura anacrónica que, para complacer a su sanguinario dictadorzuelo, saca una vez al año sus tanques comprados a occidente, sus soldados que sólo aguantan por dinero o por miedo (o por ambas), para escenificar una pomposa amenaza a fin de impresionar a los enemigos (que, al final, siempre suelen ser el tiempo, la felicidad ajena y la verdad frente a sus mentiras… enemigos que ningún tanque puede aplastar a la larga).
Pero la Iglesia siempre ha estado a la vanguardia de la violencia, el odio, la intolerancia. Y en Madrid lo demostraron. Especialmente cuando escucharon que los que antes se veían obligados a vivir encerrados ahora se atrevían a manifestarse abiertamente, respetuosamente, legalmente, como si ya no hiciese falta arriesgarse a morir para poder criticar sus excesos.
Y la TDT Party, el Partido Popular y todo ese entramado activado para derrumbar al PSOE y a toda la izquierda, se puso a bailar fandangos. Los fandangos de la manipulación, en concreto. Un zapateo de mentiras aquí, dos braceos de manipulaciones allá, y un coro de turistas mirando embelesados su baile mentiroso.
Y con la larga escuela de la Iglesia en eso de agredir y luego hacerse las víctimas, los mártires, el entramado neofranquista jugó a que esto era la España Franquista, inculta y asustada de los 50: opresión y penita. En este spot se ve claramente su modus operandi.
Y mira tú por dónde, en mí vieron a la cabeza de turco perfecta para vender su “martirio”. En una foto, concretamente.
Primero pusieron un video en el que se veía claramente cómo yo les daba la bienvenida con tono irónico a las teatreras niñas que, manipuladas por los curas y sus familias, jugaban a ser mártires en un estado que les protege, paga y mima. Es muy fácil jugar a esperar un martirio que sabemos que nunca llegará, a provocar con nuestra mofa de una lucha que sí es real, de homosexuales que sufrimos cada día el escarnio, insulto y persecución de la Iglesia, de mujeres oprimidas e igualmente perseguidas, de ateos insultados a los que sabemos que la policía y el estado sí ataca, discrimina y persigue. Ser un privilegiado que juega a ser oprimido es un insulto tan sangrante a los que no tenemos otra opción más que exponernos a los ataques que yo he venido sufriendo desde entonces que clama al cielo.
Desde ese día vengo recibiendo amenazas, insultos e injurias que iré detallando en posteriores entradas.
Tal ha sido el acoso en artículos difamatorios en La Gaceta, en Intereconomía, en ABC, en El Mundo, en twitter, facebook donde crearon un evento para intentar cerrar mi página, y en mil blogs cristofascistas que ocultaban la realidad para convertir en pobres víctimas a niños que fueron a reventar una manifestación como quien juega, que me tuve que dedicar exclusivamente a contestar a las injurias y mentiras y recabar la información necesaria para que mi abogado pueda emprender las acciones legales pertinentes.
Los zombies franquistas están aprovechando este caos, esta crisis, para intentar resucitar aquella España virulenta, cobarde, miserable. Pero no lo conseguirán. Esta vez, no.
Esa asociación creada para recibir palmaditas del verdugo que es Hazte Oír, o como yo la llamo cariñosamente Hazte Orín (que te pongo una demanda contra mi “libertad religiosa” que consiste en aguantar mi fascismo con una sonrisa), ahora la ha emprendido conmigo.
Algo debo estar haciendo bien porque, a esta surrealista campaña para intentar enfrentarnos (especialidad de la casa), inmediatamente se han sumado la nave nodriza del Tintorro PartyIntereconomía (vía La Mofeta, ¡emocionado!), y toda una serie de blogs cavernarios dedicados a repetir como cacatúas los rebuznos de esa masa de borregos obedientes tea en mano que es el TDT Party. Incluso me han incluido en algo que llaman “Rebuznos del día”.
¡Fíjate!, ellos que tildarían a un burro que fuese ligeramente más rápido que los burros de las norias cercanas de rojo ateo hundespaña, me tildan a mí de burro. ¡Pero qué honor! (especialmente por la compañía en la que me ponen).
Incluso Fórmula TV se ha sumado a contar la noticia bulo que a esas alturas ya parece un monólogo del Club de la Comedia (hablan de que publiqué mi entrada en “sus páginas” cuando esto salió únicamente en digital). Una verdadera orgía de “escándalo” por mi atrevimiento de llamar por su nombre a lo que es un verdadero golpe de estado (figuradamente, por suerte).
Parece ser que les ha chocado mucho que use esa palabra para denunciar los gastos, secuestro de espacios públicos y regalo de alojamiento que se han impuesto a la ciudadanía para la visita del Papa(natas).
Os lo voy a explicar. Esa visita de un jefe de estado extranjero se ha programado como si fuésemos una colonia suya y tuviésemos que poner nuestras propiedades (y dinero) a su disposición. No como si viniese de visita como cualquier jefe de estado extranjero, sino como un dueño de España que viene a revisar cómo van sus empleados. Y yo, y la mayoría de españoles, por mucho que la Iglesia mienta usando como datos el impuesto bautismo, no soy su empleado ni seguidor. A cargo de nuestros impuestos se están gastando, en medio de la peor crisis económica, 50 millones de euros nuestros en hacerle gracias a un sinvergüenza que animó a todo un continente diezmado por el sida a no usar condón porque a él le salía de sus reales soberbias, que encubre la pederastia que corroe a la Iglesia y que se atreve a ordenar a los homosexuales que practiquen la castidad porque su amor es una enfermedad. Se va a invadir un espacio público, el Retiro, con 50 repugnantes confesionarios (oficinas de propaganda del miedo y sumisión a la mentira del más allá gestionado por ellos), cuando días antes se agredió a ciudadanos españoles por querer tener un puesto de información del nuevo sistema que, os guste o no os guste, los ciudadanos vamos a luchar con uñas y dientes por traer a España para librarnos de la banca corrupta. Y la parte de golpe de estado viene porque se nos ha impuesto a los ciudadanos libres de un estado aconfesional esa presencia tenebrosa que recuerda a la España dictatorial, supersticiosa, atemorizada del pasado. La que ya no somos.
Pero el escándalo es que yo, y muchos más, no lo olvidéis, denunciemos este despilfarro de nuestro dinero en medio de la peor crisis económica. Pero así es como funciona la Iglesia y su siervo: la derecha (incluido aquí el PSOE que calla y otorga).
Y es que, a raíz de la visita del Gran Machista Homófobo Benedicto XVI, la maquinaria represora manipuladora del TDT Party se ha puesto en marcha para intentar hacer pasar por víctimas a los verdugos, perseguidores a los perseguidos e intolerantes a los que nos roban nuestro dinero para pagar sus desfiles violentos, a los que nos han prohibido hace poco una manifestación atea pacífica. Lo de la Iglesia de siempre, vamos. Palabras que en sus labios suenan a chiste, como “libertad”, “odio” y “represión”, son retorcidas como un globo en manos de un globoflexista de feriapara intentar distorsionarlas hasta el punto de poder aplicárselas. Encajar un triángulo en un hueco circular es difícil, pero ellos sacan el cincel et, ¡alehop!, hemos demostrado que teníamos razón, esa figura iba ahí. No, queridos, una víctima no es un asesino que ha quemado, perseguido y oprimido a mujeres, homosexuales y niños durante siglos; que sigue haciéndolo. No, queridos, un perseguido no es quien tiene a su disposición el dinero prácticamente robado a los pobres supersticiosos para abrir mil televisiones, radios, periódicos y conferencias desde las que vocear sus mentiras, difamaciones e inducciones al asesinato. No, queridos, el odio no es pedir libertad, gritar durante la tortura, denunciar al verdugo que nos ha intentado matar. No, queridos, no tenéis derecho a utilizar los mecanismos, retóricas y sistemas que nosotros creámos con nuestro sudor, sangre y lágrimas para defendernos de vosotros, opresores, torturadores, extorsionadores, pederastas, sádicos.
Y lo más hilarante es que quieran hacerse los indiferentes, como si ni se diesen cuenta de a quién le está clavando el puñal emponzoñado. Sus intentos de perseguirme, estigmatizarme, enfrentarme con mis aliados empiezan con párrafos como “un tal Shangay Lily”. Pero si estáis todo el día husmeando mis cuartos traseros (vosotros todo por detrás, pero para clavar puñaladas traicioneras, no para hacer disfrutar como a mí me gusta).
¿Alguna vez daréis la cara?
Yo la doy: soy Shangay Lily (sí, es mi nombre, el no patriarcal, el único que reconozco a pesar de que han puesto mi “nombre de esclavo” por todas partes una y otra vez para intentar imponérmelo, no me preocupa, así también tenéis el administrativo, no tengo nada que esconder), soy orgullosamente ateo, maricón, feminista y rojo… como la sangre de mis hermanas y hermanos perseguidos por vosotros.
No es figurado. En el caso de Utoya, Anders Behring Breivik llevó a cabo la fantasía que los medios de comunicación y propaganda de toda Europa llevan predicando la última década: hasta la más tímida socialdemocracia es una cosa de rojos marxistas que va a destruir el imperio europeo construido junto a la Iglesia por los señores feudales que pisan al pueblo y lo matan de hambre.
Muchos han sido los medios que han pasado de puntillas sobre las implicaciones políticas de esta monstruosa masacre y la evidente vinculación de ese “ajusticiamiento” con el preocupante ascenso de discursos cada vez más retrógrados, más ignorantes, más misóginos, xenófobos y homófobos. Retóricas que se han propuesto destruir el Estado de Bienestar y el progreso en Europa.
No es casual que, como se ha señalado en este periódico, la ultraderecha viva su edad dorada desde la II Guerra Mundial. Mi admirado Webster Tarpley ya denunciaba en su magnífico Obama: El Golpe de Estado Posmoderno el proceso en el que nos ha metido la oligarquía financiera: las soluciones a esta polarización económica cada vez pasa más por los extremismos, la violencia, la mentira, el puro marketing. La gente cada vez estará más desesperada y perdida y empezará a escuchar a mentirosos que prometerán imposibles, abstracciones absurdas que oculten la verdadera estrategia (¿por qué el PP no hace una moción de censura y presenta su programa de gobierno si tiene tan claro que Zapatero es lo peor?). El futuro es de los lemas facilones sin propuestas reales. De las soluciones imposibles, inmediatas y demagogas. Los políticos honestos no podrán competir con sus propuestas complicadas, lentas y dolorosas para redireccionar un capitalismo en caída libre con las populistas, efectistas y milagrosas mentiras que el pueblo, cada vez más apático, comprará a figuras mesiánicas sin contenido (Obama).
Porque las ideas tienen consecuencias. Y el TDT Party, con su permanente asalto a la razón, a la dignidad y a la verdad, es lo que quiere: eclosionar el odio y la ignorancia de unos pocos en una gran masa asustada por sus continuas profecías apocalípticas (“España nunca ha estado tan mal”… mientras ingresan millones para ellos y sus familiares), sus mentiras y sus llamamientos a la violencia, para que algún chiflado recoja el testigo y se lance convencido a “matar rojos, moros, gitanos y maricones”. Su lenguaje violento, rabioso, rencoroso, es lo que está sembrando en el corazón de muchos mediocres obedientes que ven en ese discurso simplón y populista su cómoda manera de exorcizar sus frustraciones, sus culpabilidades, sus soberbias, la errónea percepción de que vuelve a ser políticamente correcto perseguir a lo que se interponga entre ellos y ese pasado oscuro, repugnante y violento al que quieren volver.
Por eso, cuando los peazo equidistanes (sí, he descubierto que es un insulto) del 15M argumentan, enfundados en las últimas marcas de moda y copiando tendencias estilísticas capitalistas, eso sí, que “ya no hay ni izquierdas ni derechas, eso es tan del siglo pasado”, me gustaría poder decirles, sin perder los nervios, que, si salen de su ego autocomplaciente un segundín, es evidente que para los corruptos siervos de la plutarquía, para los propagandistas de la Iglesia y el poder y, sobre todo, para los asesinos psicópatas, sí que existen. Y están empezando a ir a tiros con la izquierda. Ya que no consiguen volver al miedo, sumisión y opresión de antaño. Esa que el PP quiere hacer pasar aquí por florecimiento económico (se olvidan decir de unos pocos). Ya que no consiguen devolver “a las mujeres a la cocina, a los trabajadores al silencio, a los emigrantes al servicio sin papeles y a los maricones a la tumba”.
Hace ya varios años que los economistas de izquierdas (o sea, los economistas de verdad, no los que trabajan al servicio de la plutocracia) empezaron a avisar de que la única salida de la crisis factible para España era abandonar la Unión Europea y la Zona Euro.
Por aquél entonces Zapatero ya debía haber caído seducido por los encantos del neoliberalismo y sus deliciosas mentiras (Todo va bien, el capitalismo funciona, si haces lo que te ordenamos salvaremos tu gobierno, ¿crisis, qué crisis?) y no supo o no quiso escuchar a estos economistas que avisaban del maltrato que los países menos ricos y tradicionales “fulanas” de Europa íbamos a recibir para poder mantener el ritmo de imperialismo de los amos de Europa (Alemania, Francia, Italia).
Ahora Merkel ha ordenado a los siervos que sigan alimentando el insaciable buche de las corporaciones y bancos europeos para que unos pocos puedan mantener su insultante ritmo de vida mientras otros pasan hambre y calamidades. Un mero reflejo de este planeta en el que el ¾ partes muere de hambre mientras ¼ derrocha y agota los recursos de un planeta finito.
La banca y las corporaciones europeas están desmantelando el Estado de Bienestar a marchas forzadas y nos dirigen a una plutocracia clasista, racista, homófoba y sexista. Pero todos insisten en que Europa es un chollo. Los griegos los primeros. Aunque el precio que tengan que pagar es entregarle todas sus reservas bancarias a Alemania y su red de bancos.
Por todo esto, creo que es un logro que la gente se eche a la calle, que se movilice y empiece a ser consciente de que esto va a peor. El 19J fue un éxito de convocatoria sólo, y sólo si esos protestantes han descubierto la imperiosa necesidad de enfrentarse y cuestionar al sistema y cuando desembarque el Partido Popular, su entrenamiento les permite enfrentarse a ese monstruo que va a dejar las insultantes medidas de Zapatero en un juego de niños.
En estos días de desconcierto, abatimiento y rabia propongo un ejercicio de educación holística: leer la novela El corazón helado (Tusquets, 2007) de Almudena Grandes. Yo lo he hecho hace poco y sólo puedo pedir que se incluya en todas las asambleas, colegios y bibliotecas de España. Aunque en ciertos pasajes Grandes superabunde en lo innecesario y a ratos dé cierta sensación de un texto inflado hasta el exceso (podría haberse beneficiado mucho de una edición más decidida), El corazón helado es una clase magistral de perspectiva histórica. Un ejercicio de memoria nunca más necesario que en este momento de división, fragmentación y desaliento en la izquierda. A mí, desde luego me ha aclarado mucho de las estrategias que la derecha, siempre guiada por la Iglesia, las oligarquías y sus afines, utilizaron entonces y están recuperando ahora para destruir una imprescindible unión de las izquierdas. Especialmente un mecanismo que Almudena Grandes explica con meridiana precisión en su magnífico texto: el miedo.
¿Cómo pudo pasar todo eso, abuela?
—Porque teníamos miedo, Raquel —Anita miró a su nieta, volvió a sonreír—. Todos teníamos miedo, los ricos y los pobres, los cultos y los incultos, todos, mucho miedo. Casilda tenía miedo, y tu abuelo y sus padres, también. Temían por ella, por el niño, tú… Tú no sabes de lo que estás hablando, Raquel, no puedes imaginártelo siquiera.
Para todos ellos, el tiempo había pasado pero el miedo permanecía, tan poderoso, tan desafiante, tan infranqueable como una montaña de cumbres nevadas que los lugareños se acostumbran a mirar desde el llano durante años y años, sin atreverse siquiera a imaginar que alguien pueda escalarla, y coronarla, y contemplar qué es lo que hay al otro lado. Eso había sido el miedo para ellos, un paisaje, una patria, una costumbre, una condición invariable que no se cuestiona, la misma vida.
Este es uno de los pasajes que más llamó mi atención. Inmediatamente pensé: ¡Claro, eso es lo que quiere recuperar el Partido Popular! ¡Es imprescindible para que sus gérmenes crezcan! ¡Para que su ridícula manipulación se permita! ¡Para que desaparezcan los imprescindibles matices que separan a las políticas progresistas de las populistas! Sin miedo la ceguera ideológica no es posible. Sin miedo no se confundirían aliados con enemigos. Aunque es innegable que el PSOE ha hecho el trabajo sucio de la derecha y ha permitido este vuelco, y sigue sin explicar las razones de esta traición, también lo es que sigue siendo la única opción real de la izquierda. Que en estos momentos de creciente sofisticación de los mecanismos de control tenemos que hilar muy fino, mirar los matices, aprovechar las grietas del sistema. Hasta que encontremos otra forma que, como se ha visto en Italia, no pasa por un millar de partidos fragmentados que favorezcan el triunfo de personajillos populistas como Berlusconi. Sí, yo que antes era tan contrario al bipartidismo, empiezo a pensar que la destrucción de un estado fuerte es una de las estrategias más queridas para el poder corporativo y la Iglesia. Porque ese monstruo que se alimenta del miedo, la Iglesia, siempre está agazapada en su cueva, rumiando su odio, su avaricia, su podredumbre, a la espera que sus aliados de la derecha sigan sus dictados y vuelvan las manillas del reloj hacia atrás, como se ha visto en ese insultante intento apresurado del Diccionario Biográfico de la Real academia de la Historia de restituir el fascismo, su santoral y su imaginería, o esa bochornosa jura de Cotino en les Corts Valencianas, un fascista siempre acaba adornándose con un crucifijo, de la Iglesia viene su inspiración. También esto lo trata Almudena Grandes. Y es tan elegante en su admonición atea que su puntualización sobre los famosos versos de Machado emociona:
Españolito que vienes al mundo, vengas de donde vengas, nunca confíes en que te guarde Dios. Guárdate tú solo de las preguntas, de las respuestas y de sus razones, o una de las dos Españas te helará el corazón.
Y en estas pasadas elecciones ya empezaron a helarnos el corazón. Desde el miedo a la crisis, a las carencias que ellos mismos han propugnado, a los avances si el coste es perder un átomo de conformismo, a la decencia, que parece haber desaparecido de ambos partidos, que quizás sólo vuelva al PSOE tras unos años de gobierno de esa derecha a la que ha cogido como modelo y amiga. Ese es el eterno debate que últimamente tengo: ¿quizás si nos recuerdan el inmovilismo contra el que luchamos la gente realmente se eche a la calle a defender nuestra libertad? ¿Quizás cuando vean que no da igual lo que hagan, que a consecuencias de sus traiciones están al borde de la desaparición, el PSOE recuerde que es un partido de izquierdas? Aunque siempre está el miedo a que, al igual que en Valencia y Madrid, ese mal necesario se convierta en crónico, perenne, similar a esos 40 años de franquismo que ninguna democracia occidental cuestionó cuando fue necesario (otra reflexión lucidísima de Grandes en su novela: nadie ayudó a los valientes republicanos que habían mejorado esta sociedad, este mundo). El miedo es un valioso aliado para los reaccionarios. Y un peligro para los que quieren cambiar lo ya establecido. El miedo al cambio es uno de los pilares de la psicología.
Y ese fue el gran regalo del 15M: salir a la calle sin miedo a soñar, a protestar, a enfrentarse a sus desmanes. Aunque a veces esa falta de miedo pueda confundirse con inconsciencia, con falta de memoria, con ingenuidad. Y otras haya parecido un regalo de despedida. Un adiós a tiempos mejores, más osados, más libres, más optimistas. En los que parecía que podíamos cambiar el mundo.
Feminista, escritor, actor y activista.
Pionero en España de la visibilidad gay y queer.
Ha publicado las novelas "Escuela de glamour" y "Machistófeles",
y los ensayos "Hombres" y "Mari, ¿me pasas el poppers?".
Fue uno de los primeros personajes abiertamente homosexuales en televisión
en programas como "Corazón de..." en TVE o "La Granja" en Antena 3.
Ahora presenta su nueva obra de teatro "Masculino Singular [el fu(turista)]".
+info: www.shangaylily.com
Acerca de este blog
Una mirada feminista a la realidad LGTB y queer y a la sociedad en general. Artivismo es todo lo que denuncia la discriminación y la opresión de un modo inusitado, creativo y artístico, subvirtiendo los mensajes patriarcales y heterosexistas que nos asfixian.