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El PP y su “colaboración” con la justicia

28 dic 2010
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La Audiencia de Castellón ha declarado la prescripción de cuatro de los cinco delitos fiscales que se imputan al presidente de la Diputación y del PP provincial, Carlos Fabra. Gracias a esa decisión, el “ciudadano ejemplar” –como lo definió Mariano Rajoy– no tendrá que explicar el origen de varios millones de euros que ocultó a Hacienda entre 2000 y 2003, salvo que prosperen los recursos que han anunciado las acusaciones. Al Partido Popular apenas le faltó tiempo para celebrar el auto judicial como una victoria propia por la supuesta demostración de la inocencia de Fabra, sin importarle un bledo las consecuencias negativas que un carpetazo del expediente pueda tener para las arcas públicas y para la confianza de los ciudadanos en el sistema judicial.

El PP lleva ya mucho tiempo demostrando su escasa consideración por la justicia, entendida esta como un procedimiento para aclarar los hechos, no para enterrarlos por la desidia o la connivencia de las acusaciones públicas o los tribunales. Su declarada “colaboración con la justicia” consiste en buscar subterfugios para la prescripción de los delitos –como sucedió también con el caso Fundescam, de financiación ilegal de la campaña de Esperanza Aguirre de 2003– o el archivo por defecto de forma, como pretende hacer con el caso Gürtel. Que dichas estrategias tengan cobertura legal no las hace ejemplares, menos aún si quienes las utilizan son organizaciones o dirigentes políticos. Ningún buen demócrata debería regocijarse con la decisión de la Audiencia de Castellón.

La maniobra de Camps y el papel de Rajoy

31 jul 2010
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El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, provocó la noche del jueves pasado un nuevo sobresalto en el PP al activar por sorpresa su maquinaria para las elecciones de 2011. El líder del PP, Mariano Rajoy, había ordenado paralizar la constitución de candidaturas en aquellas organizaciones pendientes de procesos judiciales que puedan afectarlas, hasta conocer la evolución de los mismos. En abierto desacato a las instrucciones de su jefe máximo, Camps, imputado él mismo por cohecho impropio en el caso Gürtel, no sólo reafirmó su voluntad de presentarse a un nuevo mandato autonómico, sino que anunció un comité de campaña y otro electoral muy singulares en los que figuran varios nombres relacionados también con la citada trama de corrupción.

La maniobra tomó por sorpresa a la cúpula del PP, aunque dirigentes del partido se afanaban ayer por convencer a los periodistas de que Rajoy estaba avisado de la decisión del presidente valenciano. Tal vez pretendían así disipar dudas sobre la autoridad del líder, pero lo que han conseguido es el efecto contrario: presentar a este como un dirigente que se pliega con docilidad a la estrategia de un barón territorial y
–peor aún– como un político incapaz de defender su supuesto compromiso en la lucha contra la corrupción al permitir que sus instrucciones al respecto se conviertan con facilidad en papel mojado. Pero hay algo más preocupante que el grado de información de Rajoy sobre las andanzas de sus compañeros de partido y es la sensación de que el PP carece de voluntad para segar la maleza de su jardín.