Mucho mejor así

Corren tiempos de esperanza y alegría para algunos. Para otros no tanto, pero la probabilidad de que la lista de víctimas de la banda quede cerrada para siempre y no se vea incrementada por otra muerte tan injusta, inútil y cruel como las anteriores es una buena noticia que todos, sin excepción, deberíamos celebrar y en primer lugar aquellos que siempre han pretendido capitalizar en exclusiva el dolor de las víctimas. La fe en estos tiempos es imprescindible. Algunos la tienen en cosas que me resultan más difíciles de creer, la mía es de baja intensidad, me limita a lo prosaico, a apostar por lo posible, y ahora me empuja al optimismo.
No han faltado los que han recibido la noticia con un mal disimulado disgusto, ni los que la interpretan como consecuencia de un pacto inaceptable, pero se da la paradoja de que tendrían que ser ellos los que llevaran adelante esas supuestas concesiones de rendición del Estado de derecho que Zapatero ha firmado a la banda terrorista. En este tema no podrán hacer como con la situación económica y responsabilizar al anterior Gobierno de todas sus acciones porque, en tal caso, elevarían el maldito e ilegal documento a categoría de acta notarial y, entonces sí, se situarían en el mismo plano que los terroristas, con lo que acabarían cayendo en la zanja de inmundicia donde meten constantemente a sus rivales políticos.
Disfruten del momento y cuando lleguen a la Moncloa pásense por “el Arco del Triunfo”, que está un poquito antes de llegar, todos esos documentos que Mayor Oreja conoce tan bien.