Cosas sin importancia

Hay noticias que por el escaso impacto que tienen en lo inmediato pasan desapercibidas. Sin embargo, es preciso frenar a tiempo actitudes que minan la esencia de la convivencia porque, una vez instauradas, enfrentan a los ciudadanos de forma innecesaria aunque no sé si deliberada.
El otro día, el Ayuntamiento de Manzanares (Ciudad Real) negó un espacio público para una conferencia programada por la llamada “Escuela de ciudadanos” porque el ponente era Carlos Solchaga, el exministro del PSOE. En ese espacio, dentro del mismo ciclo, ha intervenido algún miembro del Partido Popular sin objeción alguna por parte de la autoridad competente. Descartamos, por tanto, la militancia a un partido como causa de la negación.
A uno le gustaría que en un ejercicio de educación elemental, la autoridad competente recibiera al que fuera miembro del Gobierno de España con muestras de la hospitalidad característica del pueblo al que representa. La razón alegada no tiene desperdicio. Afirma un concejal que en ese curso los ponentes vierten “descalificaciones, acusaciones y juicios de valor absolutamente subjetivos hacia el Partido Popular, que hoy gobierna con mayoría en este municipio”. Entendemos que Solchaga es un agitador insidioso al que hay que negar la palabra.
Tendrían que ser, precisamente, los votantes del PP los más indignados por tan penosa representación, y alguien de ese partido debería tomar cartas en el asunto para evitar que broten por doquier estos enemigos de la libertad que dificultan su ya de por sí penoso y extenuante viaje “al centro”.