Balagán

El mundo entero está contra Israel

Lo ha dicho el presidente Shimon Peres: el mundo entero está en contra de Israel. Y el primer ministro, Binyamin Netanyahu, ha soltado que el mundo es "hipócrita". Criticar a Israel por mantener un duro bloqueo sobre la franja de Gaza es ser "hipócrita". Un bloqueo que está causando continuamente muertes, en un número alarmante. Un bloqueo que durante mucho tiempo ha sido brutal. Que no sólo ha afectado a alimentos de primera necesidad, sino a cientos de medicinas incluidas en la cesta básica de referencia que ha creado la Organización Mundial de la Salud. O que todavía impide la importación de medicinas y material sanitario imprescindible. Pero no, resulta que Netanyahu dice que el mundo es hipócrita y Peres dice que el mundo entero está contra Israel.

Sudáfrica llama a consultas a su embajador en Tel Aviv. Otros dos países, Turquía y Nicaragua, han hecho lo mismo. Sudáfrica, sin embargo, tiene un gran peso moral derivado de su historia. De hecho, continuamente vienen por aquí políticos sudafricanos que se quedan de piedra al ver la situación de los palestinos. Sistemáticamente dicen "Esto es mucho peor que el apartheid". Pero no, resulta que Netanyahu sostiene que el mundo entero es "hipócrita" con Israel, y Peres afirma que el mundo entero está contra Israel haga lo que haga Israel.

Creo que no es difícil constatar que el mundo cambia e Israel no cambia. Trata de disimular la férrea ocupación de los territorios palestinos con un discurso que pone por delante a Irán, como si este país amenazara el presente y el futuro del planeta. Ciertamente Irán no es una democracia, más bien es una teocracia, pero tampoco representa el descomunal peligro que Israel le atribuye. Si sigue por este camino Israel se sentirá cada vez más aislado, aunque esto no parece preocuparle mucho a Netanyahu y Peres, al menos mientras Estados Unidos esté ahí para sacarles las castañas del fuego cada vez que sea necesario.

Tal vez el aislamiento autista que tanto aprecian los israelíes, y sus dirigentes especialmente, sea lo que permite la continuidad del proyecto sionista. Como todo nacionalismo, el sionismo ve en el área que le rodea un gran peligro para su existencia. Aunque el sionismo va más lejos de cualquier otro nacionalismo: el peligro es el mundo entero, todo el mundo, no sólo los vecinos.