Opinion · Balagán

Israel dispara la construcción en las colonias judías

El gobierno de Benjamín Netanyahu tiene previsto aprobar en los próximos días la construcción de millares de viviendas en las colonias judías de los territorios ocupados palestinos.

Concretamente, el gobierno israelí aprobará próximamente la construcción de 4.500 viviendas en Cisjordania.

La aprobación está prevista para esta semana, aunque podría demorarse hasta después de las elecciones del 9 de abril debido a una disputa entre varios ministerios.

En la actualidad se estima que en Cisjordania, incluido el sector ocupado de Jerusalén, residen más de 750.000 colonos, un número que crece día a día.

La aprobación de millares de viviendas simplemente corrobora la política de siempre de Israel, que crea a su antojo nuevas realidades sobre el terreno continuamente con la vista puesta en la anexión final de Cisjordania.

La comunidad internacional, y especialmente la Unión Europea, permanece con los brazos cruzados, como si no tuviera nada que ver ni quisiera ver lo que ocurre.

Si hace unos días el presidente Donald Trump reconoció la anexión unilateral de los Altos del Golán sirios a Israel, bien pudiera ser que pronto reconociera la anexión de facto de Cisjordania a Israel.

De hecho, algunos partidos políticos israelíes ya se han dirigido a Trump con una petición en ese sentido.

Israel se niega a respectar la ley internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad sin que nadie le tosa. Lo ha hecho siempre y los sigue haciendo ahora puesto que es un país que está por encima de cualquier ley gracias a la pasividad de la comunidad internacional y al apoyo incondicional de las administraciones de Washington.

Este mes de marzo el ministro de la Vivienda, Yoav Galant, colocó la primera piedra de otro barrio judío en el asentamiento de Ariel, al norte de Cisjordania. Fue el 19 de marzo. El nuevo barrio contará con 839 viviendas para colonos, con sus escuelas y centros comerciales.

La expansión israelí se produce en todas las direcciones, y nada hace pensar que vaya a detenerse puesto que eso dependería de una fuerte presión de la comunidad internacional, con la Unión Europea a la cabeza, algo que no va a ocurrir.