Opinión · Balagán

Los ultraortodoxos judíos en las elecciones de abril

La población ultraortodoxa judía representa aproximadamente un millón de habitantes en un país, Israel, que se acerca a los nueve millones.

Un estudio del gobierno israelí que se remonta a 2017 pronostica que dentro de 40 años la población se habrá doblado, será de 18 millones, y que el 29 por ciento serán ultraortodoxos.

En la última legislatura ha habido dos partidos ultraortodoxos representados en la Kneset: Shas, de judíos orientales, con siete escaños, y Judaísmo Unido del Pentateuco, de judíos asquenazis, con seis escaños.

En total 13 escaños. Aunque la población ultraortodoxa representa solo algo más de la mitad de la población árabe de Israel, los árabes han tenido en la pasada legislatura los mismos parlamentarios que los ultraortodoxos.

Esto se explica porque los ultraortodoxos están muy disciplinados y acuden a las urnas prácticamente todos, mientras que una parte de los votantes árabes no acude a las urnas o vota a partidos no árabes.

A pesar de contar con solo 13 escaños en una Kneset de 120 asientos, la influencia de los ultraortodoxos es enorme debido a que a menudo es imposible formar una coalición de gobierno sin contar con ellos.

Nada indica que vaya a haber sorpresas con los ultraortodoxos en los comicios del 9 de abril. Su fidelidad a sus partidos está a prueba de bomba, especialmente en el caso de Judaísmo Unido del Pentateuco, y es muy posible que la representación que consigan sea otra vez decisiva.

Aunque en algunas ocasiones, muy pocas, lo han hecho, la tendencia de los ultraortodos es a no pactar con la “izquierda”. Al contrario, su inclinación natural es hacia la derecha y la ultraderecha, y durante el último mandato de Benjamín Netanyahu han estado muy a gusto en la coalición, con algunas disputas, eso sí, aunque de menor trascendencia.

Esta semana el líder de Israel es Nuestra Casa, Avigdor Lieberman, ex ministro de Defensa y de Exteriores, ha difundido un video de campaña en el que arremete duramente contra los ultraortodoxos.

Liberman pide que haya transporte público durante el shabbat y que se permitan los matrimonios civiles. De origen moldavo, Lieberman quiere atraer a una parte de los inmigrantes de la antigua Unión Soviética, de ahí su arremetida contra los ultraortodoxos.

Lo más probable, sin embargo, es que las cosas no cambién mucho en la próxima legislatura en lo referente a los ultraortodoxos.